01 diciembre 2025

El Pabellón de EE. UU. en riesgo para la Bienal de Arte 2026: el artista Robert Lazzarini se baja del proyecto

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Render Pabellón de los Estados Unidos en la Bienal de Venecia de 2026, Estudio Robert Lazzarini y Sinfonia Group

 

El artista Robert Lazzarini y el curador John Ravenal, que ya habían sido designados con retraso en septiembre, renunciaron a su proyecto para el Pabellón de los Estados Unidos en la Bienal de Arte de 2026, por falta de fondos.

A pocos meses de la apertura de la 61ª Bienal de Arte de Venecia —que se inaugurará en mayo de 2026 bajo el título In Minor Keys, guiada por la herencia curatorial de Koyo Kouoh—, el pabellón estadounidense corre el riesgo de quedar cerrado.

El proyecto elegido por el Departamento de Estado norteamericano, una colaboración entre Lazzarini y Ravenal, habría naufragado tras la ruptura de las negociaciones con su institución asociada, el USF Contemporary Art Museum de la Universidad del Sur de Florida.

Según informó el Washington Post, el museo se habría retirado a fines de septiembre, alegando plazos demasiado ajustados y costos imposibles de cubrir: un presupuesto estimado en unos 5 millones de dólares, de los cuales solo 350 000 provenían de aportes gubernamentales (parte de esa cifra destinada a la Colección Peggy Guggenheim, que administra el pabellón en los Giardini). En los hechos, la universidad debía garantizar más de 4,75 millones de dólares, que habría tenido que reunir en muy poco tiempo.

La propuesta de Lazzarini planteaba llenar el edificio neoclásico con obras que reinterpretaran símbolos fundacionales de la identidad estadounidense —banderas, un cañón de la Guerra Civil, una estatua de George Washington— sometidos a distorsiones matemáticas, en un lenguaje que ponía en tensión el ideal y la realidad. Afuera, una gran escultura representaría un águila deformada, inspirada en el adorno de una bandera del siglo XIX.

En el concepto de Ravenal, el pabellón debía ser “una oportunidad para confrontar críticamente los símbolos y los ideales estadounidenses mientras el país se acerca a su semiquincentenario”.

Render Pabellón de los Estados Unidos en la Bienal de Venecia de 2026, Estudio Robert Lazzarini y Sinfonia Group

Un proceso de selección en crisis

El episodio deja en evidencia una crisis más profunda en la gestión del pabellón estadounidense. Las reformas impulsadas durante la administración Trump modificaron los mecanismos de selección, dejando afuera a la NEA (National Endowment for the Arts) que durante décadas había coordinado el proceso mediante el Committee on International Exhibitions y trasladando toda la responsabilidad al Departamento de Estado.

Un vocero de la NEA explicó al Post que la agencia no pudo participar “por limitaciones de tiempo y cambios de personal”. El resultado fue una convocatoria acelerada y poco transparente, que pedía expresamente proyectos que “reflejen y promuevan los valores estadounidenses” y fomenten “relaciones pacíficas entre Estados Unidos y otras naciones”.

En los últimos meses, artistas como Andres Serrano y el bloguero de extrema derecha Curtis Yarvin habían anunciado públicamente su intención de presentar propuestas, aunque no está claro si lo hicieron por los canales oficiales.

Render Pabellón de los Estados Unidos en la Bienal de Venecia de 2026, Estudio Robert Lazzarini y Sinfonia Group

Una participación incierta, entre antecedentes y desafíos financieros

Organizar el Pabellón de EE. UU. siempre fue un compromiso costoso: en 2022 la muestra de Simone Leigh demandó unos 7 millones de dólares, y la de Jeffrey Gibson en 2024, alrededor de 5 millones.

La escasez de fondos públicos obliga a curadores e instituciones a depender de campañas privadas de recaudación, una tarea casi imposible en el caso de Lazzarini, seleccionado a último momento, con menos de un año antes de la inauguración.

Una elección, además, inusual si se la compara con ediciones anteriores: la carrera de Lazzarini, conocido por sus distorsiones geométricas y su participación en la Whitney Biennial de 2002, es mucho más discreta que la de artistas que suelen representar al país, como Mark Bradford, Joan Jonas o Ed Ruscha.

En definitiva, el riesgo de que el Pabellón de EE. UU. permanezca cerrado en 2026 es cada vez más real. Sería un hecho sin precedentes en la historia reciente de la Bienal, donde la presencia norteamericana siempre fue una constante, salvo durante los años de la Segunda Guerra Mundial.

Una Bienal marcada por ausencias y tensiones

El posible cierre del pabellón estadounidense se inscribe en un contexto de fragmentación geopolítica creciente.

El Pabellón de Rusia sigue cerrado desde 2022, tras la invasión a Ucrania luego de haber albergado en 2024 a Bolivia y en 2025 los programas educativos de la Bienal de Arquitectura, mientras que el Pabellón de Israel, oficialmente en obras, será reemplazado por uno alternativo en las Sale d’Armi del Arsenal, en un espacio de 230 metros cuadrados cedido por la Fundación Biennale.