18 febrero 2026

Pinta Lima 2026: entre mercado y pensamiento crítico

de

Pinta Lima.

Del 23 al 26 de abril de 2026, la nueva edición de Pinta Lima volverá a ocupar los salones de Casa Prado, en Miraflores. El edificio, con su arquitectura republicana y su memoria de sociabilidad limeña, funciona como un marco elocuente para una feria que, en los últimos años, ha intentado redefinir qué significa operar desde América Latina sin quedar atrapada en la lógica periférica del sistema del arte.

Más que un simple calendario de stands, Pinta Lima 2026 se proyecta como un dispositivo complejo: un cruce entre mercado, curaduría y producción discursiva. En un contexto regional marcado por inestabilidad política y fragilidad institucional, la feria insiste en la idea de que el mercado puede ser también un espacio de articulación crítica.

Sección Principal: cartografía de una escena diversa

La Sección Principal reunirá a galerías consolidadas y espacios de mediana trayectoria provenientes de Perú y de distintos países de la región. No se trata únicamente de exhibir nombres reconocidos, sino de configurar una cartografía donde convivan prácticas abstractas, investigaciones conceptuales, revisiones del archivo y aproximaciones a la materialidad desde saberes situados.

En esta sección, el riesgo siempre es la homogeneización formal que imponen ciertas tendencias globales. Sin embargo, la apuesta de Pinta Lima ha sido sostener una diversidad que permita leer fricciones: entre generaciones, entre lenguajes, entre economías de producción. En ese sentido, la feria funciona como un termómetro del estado actual de la circulación artística latinoamericana.

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Pinta Lima. Miraflores, Perú.

RADAR: sistemas porosos y prácticas en proceso

Uno de los núcleos más consistentes de la feria vuelve a ser RADAR, curado por Ilaria Conti. Concebido como un espacio para propuestas de carácter experimental, RADAR privilegia prácticas que operan desde la idea de proceso más que desde la obra como objeto cerrado.

Para 2026, el eje conceptual se articula en torno a la noción de “sistemas porosos”: obras que absorben territorio, memoria o conflicto social, y que despliegan una materialidad atravesada por tensiones ecológicas y políticas. Aquí la feria se permite una respiración distinta. Las piezas no buscan imponerse por espectacularidad, sino por densidad conceptual y formal.

RADAR se ha consolidado como un lugar donde el coleccionismo puede encontrarse con lenguajes menos previsibles. Y esa fricción, entre deseo de adquisición y experimentación, es uno de los gestos más interesantes de la plataforma.

RADAR. Pinta Lima.

NEXT: emergencias sin exotismo

La sección NEXT, coordinada por Juan Canela, continúa enfocándose en galerías jóvenes y artistas emergentes. Lejos de la retórica del “descubrimiento”, NEXT plantea una lectura crítica de lo emergente como categoría.

En lugar de exotizar prácticas provenientes de contextos no hegemónicos, la sección propone entenderlas dentro de sus propias genealogías. Aquí aparecen trabajos que interrogan la identidad, el cuerpo, la tecnología o la memoria desde perspectivas que no siempre buscan legitimación internacional inmediata.

NEXT funciona, así, como un espacio de riesgo controlado: una zona donde la feria asume que el futuro del arte latinoamericano no se construye solo a partir de nombres consolidados, sino de procesos en formación.

NEXT. Pinta Lima

FORO: el pensamiento como infraestructura

Uno de los aspectos más relevantes de Pinta Lima 2026 es su programa FORO, coordinado por Miguel A. López. Este espacio de conversaciones, mesas redondas y presentaciones desplaza el eje hacia el pensamiento crítico.

En años recientes, FORO ha evitado el formato celebratorio para abrir debates sobre circulación desigual, institucionalidad precaria y tensiones entre prácticas independientes y mercado. Para 2026 se anuncian discusiones en torno a archivo, justicia epistémica y modelos alternativos de sostenibilidad cultural.

La presencia de curadores, artistas, investigadores y coleccionistas en un mismo espacio permite que la feria no se limite a transacciones económicas. FORO se convierte en una infraestructura simbólica: un lugar donde el arte se piensa a sí mismo.

FORO. PINTA Lima.

Video Project y la imagen en movimiento

Bajo la dirección global de Irene Gelfman, el Video Project refuerza la apuesta por la imagen en movimiento como campo expandido. En un momento en que el video, la animación digital y los dispositivos inmersivos forman parte central de la producción contemporánea, esta sección introduce temporalidades distintas dentro del ritmo acelerado de la feria.

La inclusión de este formato no es decorativa. Amplía la noción de coleccionismo y obliga a reconsiderar cómo se conservan y circulan obras que dependen de soportes tecnológicos inestables.

Video Project. PINTA Lima

Premios y adquisiciones: economía y legitimación

El Programa de Premios y Adquisiciones, entre ellos el EFG Latin America Art Award, actúa como mecanismo de legitimación y apoyo económico. Más allá del monto o del reconocimiento simbólico, estos premios inciden en la trayectoria de artistas y galerías, especialmente en contextos donde el financiamiento público es limitado.

Sin embargo, es necesario observar críticamente cómo estas distinciones moldean narrativas de éxito y visibilidad. ¿Qué prácticas quedan fuera? ¿Qué discursos se consolidan? La feria, consciente de estas tensiones, parece apostar por una selección que evite lecturas simplificadoras de la región.

Un nodo en disputa

Pinta Lima 2026 no pretende resolver las contradicciones entre mercado y crítica. Más bien, las hace visibles. En un momento en que América Latina redefine sus alianzas culturales y económicas, la feria opera como un nodo donde se negocian sentidos, valores y proyecciones.

Lo relevante no es únicamente qué se exhibe, sino cómo se articula el conjunto: galerías, secciones curatoriales, programas públicos y premios forman un entramado que refleja las complejidades del ecosistema artístico regional.

La pregunta que queda abierta es si este modelo logrará sostener una verdadera pluralidad de voces o si, inevitablemente, terminará absorbiendo sus propias disidencias. En esa tensión, entre apertura y absorción, se juega buena parte del futuro de las ferias latinoamericanas.

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