05 abril 2026

Sistemas en tensión en la Fundación Andreani (Buenos Aires)

de

Fundación Andreani

En su sede de La Boca, la Fundación Andreani de Buenos Aires presenta un nuevo ciclo expositivo que reúne tres proyectos: Unpunkt, de Gabriel Valansi; Espejismo, de Ernesto Ballesteros; y Tensión, del colectivo T.T.T.T. Las tres propuestas están atravesadas por una operación común: desestabilizar los sistemas que organizan la experiencia contemporánea. Imagen, espacio y vínculo aparecen como campos en revisión. Las exhibiciones construyen un recorrido donde lo técnico, lo perceptivo y lo colectivo se entrelazan, proponiendo un tránsito que va de lo microscópico a lo topológico y de allí a lo relacional.

La imagen como umbral

En Unpunkt, Gabriel Valansi —artista audiovisual, músico y docente en la Universidad de Buenos Aires, con una trayectoria internacional centrada en la expansión del campo fotográfico— presenta una instalación audiovisual donde grandes proyecciones muestran superficies ampliadas al extremo. Las imágenes, obtenidas mediante microscopía electrónica, aparecen como tramas densas, casi minerales, en las que la materia fotográfica se vuelve irreconocible. El recorrido propone un pasaje entre distintos estados de la imagen: de lo analógico a lo digital, de lo visible a lo abstracto. Pantalla y dispositivos generan una experiencia envolvente donde el espectador se enfrenta a una visualidad que ya no remite a nada externo. El propio texto de sala acompaña esta operación al definir la imagen como una “texturología sin materia”, una formulación que condensa su condición inestable. La fotografía deja de funcionar como registro para volverse superficie, dato, vibración.

Gabriel Valansi. Vista de la muestra ‘Unpunkt’  ph. Augusto Zanela. Gentileza Fundación Andreani
Gabriel Valansi. Vista de la muestra ‘Unpunkt’   ph. Augusto Zanela.Gentileza Fundación Andreani

El espacio como experiencia

En Espejismo, Ernesto Ballesteros —nacido en Buenos Aires en 1963, con participación en la Bienal de Venecia y la Biennale de Lyon— construye una instalación de sitio específico que ocupa la sala como un dispositivo de circulación. Una estructura de pasillos curvos organiza el recorrido, obligando al visitante a avanzar sin una visión total del espacio.
El proyecto toma como punto de partida la botella de Klein, una figura de la topología que propone una superficie continua sin interior ni exterior distinguibles, donde las nociones de adentro y afuera se confunden en un mismo plano. Esa lógica se traduce en la instalación: a lo largo del trayecto, pequeñas aberturas funcionan como mirillas desde las cuales se observan dibujos fragmentarios. La obra no se presenta como totalidad, sino como una secuencia de apariciones mediadas por la arquitectura de color vibrante. El texto de sala, un poema de Fabián Ramos, introduce una dimensión perceptiva expandida con la pregunta “¿Lo oyen?”, que desplaza la experiencia hacia lo sonoro y se intensifica en imágenes como “Un concierto…” o “un antiguo soplo…”, orientando la lectura hacia un espacio que se experimenta como una condición sensible más que como una estructura definida.

Ernesto Ballesteros. Vista de la muestra ‘Espejismos’. ph. Augusto Zanela. Gentileza Fundación Andreani
Ernesto Ballesteros. Vista de la muestra ‘Espejismos’. ph. Augusto Zanela.Gentileza Fundación Andreani

Tejer, organizar

En Tensión, el colectivo T.T.T.T. —integrado por Florencia Sánchez, Ju Ishii, Julia Hadida y Nereida, con formación en el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella— presenta una instalación en proceso que transforma la sala en un entorno de trabajo. Máquinas de tejer Knittax —aquellos dispositivos domésticos de tejido semi-industrial, presentes en gran parte de los hogares argentinos desde la década del sesenta y ligados a prácticas cotidianas y saberes transmitidos—, junto a estructuras de hilos, tanzas y elásticos, se despliegan como una red en expansión, algunas partes ya tensadas y otras en constante construcción. Durante el desarrollo de la muestra, las artistas activan el espacio produciendo nuevas piezas, de modo que la instalación cambia con el tiempo. El visitante ingresa en un sistema en funcionamiento, donde el hacer es visible. La red material funciona también como una red social: organización de tareas, intercambio de roles, cooperación. En este contexto, el texto de sala —una poesía de Olivia Gallo— introduce la figura de las sirenas rioplatenses y afirma que “hacemos que el agua funcione”, mientras el canto aparece como un “entramado de sonidos”. La referencia refuerza la idea de comunidad organizada, donde lo mítico y lo operativo se superponen.

Colectivo T.T.T.T. Vista de la muestra ‘Tensión’. ph. Gentileza Fundación Andreani
Colectivo T.T.T.T. Vista de la muestra ‘Tensión’. ph. Augusto Zanela Gentileza Fundación Andreani 

Tres sistemas, una misma inestabilidad

Las tres muestras operan sobre distintos sistemas: la imagen en Valansi, el espacio en Ballesteros y la producción en T.T.T.T. En todos los casos, lo que aparece es la dificultad de sostener estructuras fijas. Hay un punto de convergencia claro: el desplazamiento hacia experiencias que exceden lo visible. La imagen se vuelve materia incierta, el espacio se activa como experiencia, el hacer colectivo se organiza como red. En ese cruce, la programación reafirma una línea sostenida por la Fundación Andreani: el interés por prácticas que articulan arte, ciencia y tecnología como territorios en constante interacción. El conjunto propone una experiencia donde cada proyecto introduce una variación sobre una misma inquietud: cómo percibir, habitar y producir en un presente donde las categorías tradicionales resultan insuficientes.