05 mayo 2026

¿Perfilación racial en Venecia? La denuncia del artista de la Bienal Guadalupe Maravilla

de

ph. Makenzie Goodman, 2023

Nuevas tensiones en la Biennale di Venezia 2026, esta vez a nivel individual: el artista Guadalupe Maravilla relató un control policial que derivó en un intento de detención

Se suma un nuevo episodio al clima ya tenso que acompaña el inicio de la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Biennale di Venezia 2026: a pocos días de la vernissage, el artista salvadoreño-estadounidense Guadalupe Maravilla denunció un episodio de perfilación racial ocurrido en las calles de la ciudad, por la noche, justo después de haber completado la instalación de su obra en el Arsenale.

Según declaró el propio artista, dos agentes de policía lo detuvieron pidiéndole documentos y, posteriormente, llamaron refuerzos, llegando a intentar retenerlo. «Intentaron esposarme», explicó Maravilla, añadiendo que logró desescalar la situación y marcharse sin mayores consecuencias. Por el momento, ni la La Biennale di Venezia ni los Carabinieri han emitido comentarios oficiales sobre lo ocurrido.

Nacido en El Salvador y llegado a Estados Unidos de niño sin documentos, Maravilla ha centrado su investigación en temas como la migración, el trauma y la sanación. En los últimos años ha desarrollado la serie Disease Thrower, esculturas complejas que funcionan también como instrumentos sonoros y rituales, activados mediante prácticas colectivas como los sound bath. Obras concebidas como dispositivos de cuidado, en respuesta tanto a su experiencia migratoria como a una enfermedad oncológica que enfrentó en la adultez.

El proyecto presentado en Venecia por Guadalupe Maravilla continúa en esta línea, abordando explícitamente las condiciones de las comunidades latinoamericanas en Estados Unidos, en particular el tema de la detención de migrantes en centros ICE y las consecuencias a largo plazo de estas experiencias. «Mis esculturas honran a los niños sometidos a detención, desplazamiento y trauma», declaró el artista a Artnews, subrayando que lo ocurrido en Venecia no es, a su juicio, un episodio aislado, sino parte de una dinámica más amplia: «Estos modelos de control y vigilancia no pertenecen a un solo país, sino que se extienden a escala global».

El incidente se inscribe en una fase ya compleja para la Biennale di Venezia 2026, marcada por tensiones políticas, polémicas institucionales y posicionamientos que han implicado a artistas, comisarios y gobiernos, y que han llevado a las recientes dimisiones del jurado. En este contexto, el caso de Maravilla introduce un nivel adicional de criticidad, desplazando la atención hacia la experiencia individual y el control.

A pesar de lo ocurrido, el artista ha reafirmado su voluntad de continuar su trabajo, tanto en el plano artístico como en el social, donde desde hace años está activo con iniciativas comunitarias, programas de apoyo y mentoría dirigidos a migrantes y refugiados. «Estas injusticias no se están ralentizando», observó. «Al contrario, se están multiplicando más allá de las fronteras».

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com