05 agosto 2026

La potencia creadora del enojo en el MAMU de Bogotá

de

Con la exposición "Digna Rabia" el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU) explora la potencia creadora del enojo a través de obras de la Colección de Arte del Banco de la República y de otras colecciones, como la de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Gertjan Bartelsman. Registro de un concierto de punk con pogo. © Derechos Reservados.

Digna Rabia propone una lectura de la colección del Banco de la República a partir de una categoría afectiva: la rabia. La exposición, presentada en el Museo de Arte Miguel Urrutia, reúne cerca de sesenta artistas y colectivos de distintas épocas en un recorrido que deja en segundo plano la organización cronológica para privilegiar relaciones construidas desde esa experiencia emocional.

El título establece el marco de lectura. El adjetivo «digna» orienta la interpretación de la exposición. El texto curatorial la presenta como una respuesta ética y estética frente a la violencia, la injusticia y la exclusión, mientras la cita de Martha Nussbaum introduce la idea de la ira como una fuerza capaz de movilizar la acción antes que la destrucción.

Antonio Acero de la Cruz, «El centauro Neso llevando en brazos a Deyanira, esposa de Hércules». Óleo sobre tela, siglo XVII. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.
Toxicómano, «Poder afrocolombiano». Estarcido sobre MDF, 2013. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.
Oskar Romo, «Serie Fragmentos de ciudad». Técnica mixta sobre tela, 1998. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.

Desde ese marco, la exposición pone en relación obras separadas por siglos de producción artística. Una pintura colonial atribuida a Antonio Acero de la Cruz convive con el expresionismo de Luis Caballero, la violencia condensada en Alejandro Obregón, el dramatismo figurativo de Alipio Jaramillo y las intervenciones gráficas de Toxicómano o Erre. La distancia histórica deja de ser el criterio principal para dar paso a relaciones construidas desde el gesto, el conflicto y la inconformidad.

Luis Caballero, «Sin título». Óleo y carboncillo sobre papel, 1987. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.
Alipio Jaramillo, «Violencia en el campo». Óleo sobre tela, 1957. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.

El recorrido comienza con un conjunto de obras vinculadas al expresionismo latinoamericano. La deformación del cuerpo, la densidad matérica y la gestualidad pictórica aparecen como recursos para traducir experiencias de dolor, violencia o tensión interior. La rabia funciona aquí como una clave de interpretación que conecta obras muy distintas entre sí. En varias piezas también afloran el duelo, la vulnerabilidad o la pérdida, dimensiones que amplían el campo de lectura propuesto por la exposición.

Daniel Rodríguez, «Huelga de sindicato único de choferes», fotografía en blanco y negro, impresión de 2009. Cortesía Colección de Arte del Banco de la República.
Cecilia Vicuña, «La muerte maya». Óleo sobre tela, 1977. Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.
Viki Ospina, «Que cesen las torturas», de la serie Movimientos sociales. Fotografía sobre papel, 1973 (impresión de 2018). Cortesía de la Colección de Arte del Banco de la República.

La muestra gana fuerza cuando desplaza el foco desde la expresión individual hacia la construcción colectiva de imágenes. Fotografías de Viki Ospina y Daniel Rodríguez, junto con pinturas, archivos y obras de Cecilia Vicuña, muestran cómo la protesta también produce una memoria visual. El interés reside en comprender de qué manera ciertas imágenes participan de los procesos sociales que representan. La fotografía, el cartel, el grabado o el esténcil aparecen entonces como formas de intervención pública.

Esta perspectiva desplaza la mirada desde la obra como objeto hacia la imagen como práctica social. Las piezas reunidas muestran cómo distintas formas de representación han acompañado procesos de organización, denuncia y resistencia, integrándose a marchas, consignas, publicaciones o acciones en el espacio público. La colección se revela también como un archivo de la circulación de las imágenes y de su capacidad para construir vínculos entre comunidades.

Ese desplazamiento alcanza su expresión más amplia en el último núcleo, dedicado a la cultura urbana, el punk, el grafiti, los fanzines y las disidencias de género. Obras de Toxicómano, Oskar Romo y Erre trasladan la discusión hacia soportes concebidos para circular fuera del museo y ocupar la calle. Esta sección amplía el horizonte de la exposición al reconocer que buena parte de estas imágenes fueron pensadas para intervenir en el espacio público antes que para permanecer dentro de una colección institucional.

Curaduría: Sigrid Castañeda Galeano, Nicolás Gómez Echeverri y Luis Fernando Ramírez Celis. Coordinación curatorial: Catalina Junca.

Artistas: Alejandro Obregón, Alexandra Ayala Idrobo, Alipio Jaramillo, Ana María Rueda, Andrés Frix, Antonio Acero de la Cruz, Augusto Rendón, Camilo Restrepo, Carlos Correa, Carlos Granada, Catalina Jaramillo, Cecilia Vicuña, Clemencia Lucena, Daniel Rodríguez, El Sindicato, Erre, Ever Astudillo, Feliza Bursztyn, Fernando Oramas, Gabriela Pinilla, Gertjan Bartelsman, Graciela Sacco, Humberto Junca, Iván Argote, Jesús Abad Colorado, Johan Samboní, Johnajohn, Jorge Silva, Julián Dupont, Leonel Castañeda, Luis Alberto Acuña, Luis Ángel Rengifo, Luis Caballero, Luis Paz, Manuel H. Rodríguez, María Evelia Marmolejo, María Isabel Rueda Martha Peluffo, Nadia Granados, Norman Mejía, Oskar Romo, Oswaldo Guayasamín, Phanor León, Ramón Torres Méndez, Raul Zurita, Sady González, Sergio Trujillo Dávila, Taller 4 Rojo (Nirma Zárate y Diego Arango), Tania Candiani, Toxicómano, Ulianov Chalarka, Víctor Bonilla y Viki Ospina.

Fechas: del 26 de marzo de 2026 al 29 de marzo de 2027.