La primera retrospectiva de Oswaldo Vigas en Asia reúne siete décadas de producción y una selección de materiales de archivo pocas veces vistos. Comisariada por Gabriela Rangel y Jiang Jun, la exposición recorre una práctica marcada por la transformación de la figura y por la permanencia de referencias visuales vinculadas a las culturas precolombinas.
El recorrido cronológico permite seguir las variaciones que Vigas introdujo en determinadas imágenes. Figuras, signos y estructuras reaparecen después de largos intervalos, modificados por cambios de escala, color, composición y materia.


Wang Shaoqiang, director del Guangdong Museum of Art, propone la noción de «modernidad anfibia» para leer la trayectoria de Vigas. El concepto alude a la movilidad de una práctica desarrollada a través de distintos contextos culturales y a la continuidad de determinadas referencias visuales. En las obras, esa movilidad puede reconocerse en procedimientos concretos: repetición, deformación, síntesis, superposición y cambios de escala. Las imágenes persisten porque se transforman.
El título de la exposición aporta una clave para acercarse a este proceso. Reality Is What I Imagine sitúa la imaginación en la manera en que Vigas organiza lo visible. El artista recupera imágenes con una historia previa, las modifica y establece nuevas relaciones dentro de la pintura. Formas procedentes de distintos momentos vuelven así al presente bajo otras configuraciones.


Las Brujas permiten observar este proceso a lo largo de varias décadas. Vigas comenzó a desarrollar estas figuras durante los años cuarenta, cuando estudiaba medicina en Venezuela y dirigía su atención hacia objetos, mitologías y representaciones precolombinas. Con el tiempo, sus configuraciones adoptaron distintas soluciones: pueden concentrarse en unas pocas líneas, adquirir mayor densidad, aproximarse al signo o extenderse sobre la superficie. Cada aparición conserva elementos reconocibles y reorganiza la figura.
La recurrencia funciona aquí como método de trabajo. Vigas vuelve sobre estas imágenes y las somete a nuevas operaciones pictóricas. En las Brujas, el cuerpo incorpora cualidades animales, vegetales y minerales; las proporciones se alteran y la anatomía pierde estabilidad. Cada variación amplía las posibilidades formales de una figura que el artista mantuvo activa durante buena parte de su trayectoria.

En 1953, Vigas se instaló en París, donde permaneció doce años. Su estancia coincidió con un periodo de intensa circulación de lenguajes abstractos y debates sobre la pintura de posguerra. Durante esos años estuvo en contacto con Pablo Picasso, Wifredo Lam y Victor Vasarely, además de los venezolanos Jesús Rafael Soto y Alejandro Otero. En su trabajo, la geometría adquirió mayor presencia y la organización del plano pictórico se hizo más estructurada.
El tratamiento de las referencias precolombinas que Vigas había incorporado a su práctica continuó transformándose durante esos años. Las imágenes fueron fragmentadas, sintetizadas y reorganizadas dentro de nuevas composiciones. Ese repertorio visual permaneció activo como materia de trabajo, sujeto a operaciones sobre la línea, el color, la forma y la superficie.

A lo largo de su trayectoria, Vigas retomó estos procedimientos bajo distintas soluciones formales. Los cuerpos se fragmentan y recomponen; el color modifica su presencia dentro de la composición y la línea define contornos, articula planos o altera la estabilidad de las figuras. El recorrido retrospectivo permite seguir estas variaciones y reconocer relaciones entre obras realizadas en momentos distantes.
En piezas de gran formato como Gesticulating, Genesis, The Encounter e Inciters, la escala determina la relación del espectador con las figuras. Los cuerpos ocupan amplias zonas del campo visual y orientan la mirada a través de la composición. Líneas, superficies cromáticas y vacíos establecen el ritmo de unas imágenes cuya presencia se intensifica con la dimensión de las obras.

La retrospectiva en Guangzhou incorpora la obra de Vigas a un contexto de exhibición poco frecuente dentro de su trayectoria. Rangel y Jiang plantean la muestra desde una conversación transpacífica que aborda la continuidad cultural y propone una historia del arte articulada desde múltiples centros. En China, las imágenes que Vigas transformó durante décadas ingresan ahora en otro espacio de circulación. Su presentación en Asia abre preguntas sobre las lecturas que pueden surgir desde este nuevo contexto.
Curaduría: Gabriela Rangel y Jiang Jun
Fechas: del 15 de agosto al 22 de noviembre de 2026
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