15 septiembre 2026

DesKomunal: una casa experimental abrió sus puertas en San Telmo

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Inauguración de la galería DesKomunal. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal

San Telmo suma un nuevo espacio a su ya denso mapa de galerías: DesKomunal, un proyecto gestionado por artistas que comenzó a funcionar este año bajo la dirección de Adela Norryh. A diferencia del modelo de galería comercial tradicional, DesKomunal se piensa a sí misma como una casa experimental, un lugar de cruce entre artistas de trayectoria consolidada, jóvenes creadores, curadores emergentes y figuras ya consagradas del campo.

Nacida de las cenizas del proyecto Komuna, la nueva galería inauguró el Viernes 4 de septiembre con una muestra colectiva y comestible, pensada para no sobrevivir más allá de esa misma jornada. Una paradoja deliberada para cualquier galería de carácter comercial —inaugurar con obras imposibles de vender— que funciona, en realidad, como una elección precisa: poner el foco, desde el primer día, en la dimensión colectiva y comunitaria del proyecto antes que en su costado comercial.

De Komuna a DesKomunal

Deskomunal continúa, en buena medida, la línea de Komuna, la galería que Norryh fundó junto a Ignacio Tamborenea y que funcionó durante cuatro años y medio en Villa Crespo. Komuna fue, a su manera, un antecedente directo del espíritu actual: un espacio híbrido que combinaba talleres, eventos, música y lecturas, y que llevó a sus artistas a ferias nacionales como arteBA, MicroFeria en Rosario y MAC en Córdoba.

Tras el cierre de aquel proyecto, Norryh decidió sostener sola una propuesta que recupera buena parte del mismo staff de artistas, sumando ahora a Magui Testoni y Javier Samaniego. La dimensión comunitaria, sin embargo, no se limita al espacio de exhibición: DesKomunal mantiene también un área de talleres, donde trabajan Tótem Tabú, Carolina Favre, Marcela Sinclair y Tamara Goldenberg. Es ahí, en el hacer cotidiano y compartido, donde el proyecto sostiene de manera más concreta su costado comunitario.

Este modelo híbrido —parte galería, parte taller, parte espacio de encuentro— no es una particularidad exclusiva de DesKomunal, sino un rasgo bastante extendido en el circuito independiente argentino. En un contexto marcado por un mercado del arte comprimido, buena parte de las galerías gestionadas por artistas optan por formatos no tradicionales y menos rígidamente comerciales que las galerías internacionales, precisamente porque ese formato tradicional implica depender exclusivamente de la venta de obra, objetivo difícilmente alcanzable y sostenible a lo largo del tiempo en la Argentina de los últimos años. La informalidad, en este sentido, se plantea abiertamente como estrategia de supervivencia: talleres, eventos, y barras en las inauguraciones funcionan como fuentes de ingreso complementarias, y como Komuna ya lo hacía antes, DesKomunal no oculta esa necesidad. La transparencia sobre cómo se sostiene económicamente un espacio de este tipo es, en sí misma, parte de la identidad del proyecto.

Un banquete como primera muestra

Foto de la sala durante la inauguración. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal

Para su exposición inaugural, DesKomunal presentó una curaduría colectiva entre todos los artistas del staff: Leopoldo Estol, Melina Chaldu, TótemTabú (el colectivo integrado por Laura Codega, Malena Pizani y Hernán Soriano), Daiana Rose, Tamara Goldenberg, Javier Samaniego, Magui Testoni y Pola Cadenas.

Cada artista produjo una obra inédita con materiales comestibles. La producción y exposición de obras no comercializables trasladó el centro de atención del evento hacia el carácter convivial del encuentro, regido por el acto más básico de los encuentros sociales: comer juntos. A la vez la decisión de trabajar con alimentos responde a una lectura de la coyuntura del país, donde lo necesario se reduce, cada vez más, a lo básico. De esa premisa surgió lo que la galería define como un «gran banquete deskomunal», donde el encuentro entre artistas y público funciona como estrategia afectiva.

Obra de TotemTabú: Laura Codega, Malena Pizani, Hernán Soriano. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal
Obra de Pola Cadenas. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal

Sobre una larga mesa cubierta de un mantel negro y rodeada de público, conviven una figura en forma de animal realizada a partir de la unión de trozos de pan duro sobre una caja azul (TotemTabú: Laura Codega, Malena Pizani, Hernán Soriano), bandejas doradas, ollas de acero con pochoclo y una composición de frutos rojos y gomitas (Pola Cadenas), todo servido con vajilla descartable y cubiertos de plástico: una escenografía de fiesta infantil o de cumpleaños vernáculo que contrasta, de manera deliberada, con los códigos habituales en los eventos del circuito más tradicional del arte comercial.

Obra de Melina Chaldu. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal

Sobre un panel que remite a una pared domestica decenas de medialunas recrean, en sucesión, el contorno de una luna creciente (Melina Chaldu). Un gesto que literaliza, desde el humor, la palabra «medialuna»; una redundancia que evoca abundancia y sintetiza visualmente el espíritu lúdico de la muestra. Tal vez la pieza de lectura más directa sea aquella que confronta una reproducción de estética naíf de La última cena con un contenedor plástico azul repleto de maníes con cáscara (TotemTabú). Esta yuxtaposición entre la iconografía sacra del banquete fundacional y el envase industrial con el fruto seco, tan austero como cotidiano, condensa con elocuencia la tensión medular de la muestra: el banquete entendido como ritual comunitario, pero también como el recordatorio de que aquello que hoy compartimos suele reducirse a lo más elemental.

Obra de TotemTabú. Ph. José Nicolini. Cortesía DesKomunal

Lo que se viene

DesKomunal ya anunció su próxima exposición: una muestra de Melina Chaldu curada por Leopoldo Estol, que marcará el paso de la curaduría colectiva inaugural a un formato más tradicional de exhibición individual. Estol es también artista de la galería y fue, además, profesor de Chaldu, lo cual convierte a esta segunda muestra en una nueva reafirmación de los lazos vinculares que sostienen al proyecto. La galería también confirmó su participación en la próxima edición de arteBA, a la que asistirá con la totalidad de su staff.

Con esta primera muestra, DesKomunal deja planteadas las coordenadas de lo que promete ser su recorrido: un espacio que apuesta por la convivencia generacional dentro de su propio staff, por una relación activa con el barrio que lo aloja, y por formatos expositivos que priorizan el encuentro y lo efímero por sobre la permanencia del objeto artístico tradicional —sin dejar de nombrar, en el mismo gesto, las condiciones materiales bajo las cuales ese tipo de proyecto logra sostenerse.