04 febrero 2026

2026 en la Pinacoteca de São Paulo. Programación expandida, relatos en disputa y pedagogías del presente

de

Pinacoteca de São Paulo

La programación anunciada para 2026 en la Pinacoteca de São Paulo confirma una línea de trabajo sostenida que combina exposiciones de gran visibilidad internacional con proyectos situados, revisiones historiográficas y una fuerte inversión en mediación cultural. Más que un calendario de eventos, el programa se presenta como un dispositivo de lectura del presente, donde conviven prácticas artísticas, debates pedagógicos y una concepción ampliada del museo como espacio público activo.

Distribuidas en los tres edificios de la institución, Pina Luz, Pina Estação y Pina Contemporânea, las 16 exposiciones anunciadas para el año trazan un arco que va desde figuras canónicas del arte del siglo XX hasta voces contemporáneas que interpelan directamente las narrativas nacionales y los marcos coloniales de la historia del arte brasileño.

Olinda Tupinambá. Edificio Pinaluz, sala de video.

Uno de los gestos más elocuentes del programa es la articulación entre escala institucional y especificidad curatorial. La primera muestra individual en Brasil del artista camerunés Pascale Marthine Tayou dialoga con una exposición dedicada al pionero de la videoarte Nam June Paik, estableciendo un contrapunto entre prácticas globales que, desde distintos momentos históricos, problematizan circulación, tecnología e identidad.

Pascale Marthine Tayou.
From Television to the Internet, How Nam June Paik's Video Art Shaped ...
Video Art. Nam June Paik
Instalación, materialidad y cuerpo institucional

En el primer semestre del año, el Octógono de la Pina Luz será ocupado por Cristina Salgado, con la mayor instalación de su carrera. El uso de este espacio —históricamente reservado para proyectos de fuerte impacto formal— refuerza una apuesta por prácticas que piensan la relación entre materialidad, arquitectura y experiencia corporal, sin reducirse al espectáculo.

Cristina Salgado. La madre contempla el mar.

En paralelo, la primera exposición individual del artista brasileño Pedro Paulo Leal profundiza una línea de investigación formal que atraviesa gran parte de la programación: cómo operan hoy los lenguajes abstractos, geométricos o seriales en un contexto atravesado por urgencias políticas, ecológicas y sociales.

Pedro Paulo Leal

Reescrituras del canon y perspectivas indígenas

Uno de los núcleos conceptuales más relevantes del programa se activa en marzo con Macunaíma é Duwid, una exposición que revisita el personaje formulado por Mário de Andrade desde una perspectiva indígena. La muestra, que incluye obras de Gustavo Caboco, desplaza la figura de Macunaíma del campo de la alegoría modernista hacia un territorio de disputa política, lingüística y cosmológica.

Este gesto no funciona como corrección retrospectiva, sino como relectura activa del archivo cultural brasileño, en sintonía con debates contemporáneos sobre autoría, representación y colonialidad. La Pinacoteca no presenta aquí una “inclusión” simbólica, sino una operación crítica sobre los cimientos mismos del relato nacional.

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Macunaíma é Duwid

En mayo, una sala especial dedicada a la producción gráfica de Beatriz Milhazes ofrece un contrapunto significativo: un trabajo donde ornamentación, repetición y color dialogan con la historia de la abstracción y el diseño, sin perder densidad conceptual.

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Alice Yura
Temporalidades cruzadas y subjetividad

El segundo semestre refuerza la lógica de montajes no lineales. En la Pina Contemporânea, la exposición de Alice Yura introduce una sensibilidad marcada por la introspección y la construcción de narrativas personales. En la Pina Luz, una muestra dedicada a Ismael Nery propone una lectura de su producción poética y filosófica, desmarcándola de interpretaciones exclusivamente formales.

Por su parte, la Pina Estação presenta una panorámica de la obra de la artista hispano-brasileña Sara Ramo, cuya práctica se caracteriza por la tensión entre lenguaje, cuerpo y ficción, reforzando la idea de identidad como construcción inestable.

El museo como espacio pedagógico

Más allá de las exposiciones, la programación de actividades culturales, educativas y cursos consolida una concepción del museo como espacio de aprendizaje situado. Festivales, performances, talleres familiares, actividades de biblioteca y programas de formación articulan una pedagogía que no separa obra y público, sino que trabaja sobre la experiencia compartida.

En este sentido, la Pinacoteca no se limita a exhibir arte: produce condiciones de lectura, habilita cruces intergeneracionales y sostiene una idea de institución permeable, atenta a las transformaciones del campo cultural y social.

Lejos de una agenda celebratoria, el programa 2026 de la Pinacoteca de São Paulo se presenta como un ejercicio de equilibrio: entre historia y presente, entre reconocimiento institucional y riesgo curatorial, entre visibilidad internacional y responsabilidad local. Un museo que, sin prometer respuestas definitivas, insiste en la necesidad de formular, una y otra vez, las preguntas correctas.