Luis Úrculo, "Nunca habrá despedidas", 2026. Fotografía: Davide Melfi. Cortesía de la Real Academia de España en Roma.
Aunque es de noche, la exposición que reúne los proyectos de la promoción 2025-2026 de la Real Academia de España en Roma, ofrece una ocasión para observar la presencia latinoamericana dentro de una institución fundada en 1873. Desde 2021, las residencias para creadores iberoamericanos forman parte de su programa. En esta edición participan la artista peruana Daniela Ortiz y el artista chileno Álvaro Núñez Carbullanca. Junto a ellos, el español Luis Úrculo, cuya trayectoria se ha desarrollado durante años entre Madrid y Ciudad de México, permite ampliar la lectura hacia los intercambios que conectan España y América Latina en Roma.
Desde San Pietro in Montorio, en lo alto del Gianicolo, la ciudad se presenta como un amplio panorama. Las investigaciones reunidas en Aunque es de noche, comisariada por Benedetta Casini, se concentran con frecuencia en estratos menos visibles: espacios subterráneos, ruinas industriales, archivos coloniales, residuos y periferias. Casini identifica en el conjunto un interés por aquello que permanece oculto, reprimido o latente, una trama que permite establecer relaciones entre prácticas muy distintas.
La incorporación iberoamericana tomó una forma específica con el programa ROMAIB en 2021. Desde entonces han pasado por la Academia creadores e investigadores procedentes de distintos países de la región. Las becas MAEC-AECID permiten desarrollar proyectos durante varios meses, con alojamiento en la Academia, una asignación para la estancia y recursos destinados a la producción.
Para los artistas e investigadores interesados en postular, la convocatoria es anual y abarca disciplinas como artes visuales, arquitectura, música, literatura, artes escénicas, audiovisual, diseño, conservación, comisariado e investigación teórica.
El tiempo de residencia atraviesa los proyectos de la exposición. Daniela Ortiz trabaja sobre conexiones transnacionales entre industria militar, trabajo obrero y responsabilidad política. El gigante sin corazón y la gran torre de Leonardo. Una historia para la clase trabajadora italiana parte del ataque a una escuela primaria para niñas en Minab, al sur de Irán. Su protagonista descubre que el misil que alcanzó la escuela fue producido por Leonardo S.p.A., empresa italiana de la industria armamentística, y viaja a Italia siguiendo su procedencia.
Ortiz construye la narración mediante títeres y una fábula política deliberadamente accesible. Un Ape Piaggio azul transformado en teatro ambulante reúne personajes, pequeñas pinturas narrativas y un escenario. El vehículo permitió llevar la obra a diferentes contextos de Roma. Su desplazamiento por la ciudad forma parte de una investigación sobre industria militar, explotación laboral y conciencia de clase.
Para Álvaro Núñez Carbullanca, Roma se conoce caminando. Durante la residencia recorrió desde la Academia ruinas contemporáneas, restos industriales y construcciones inconclusas. Volvió repetidamente a algunos lugares, en ocasiones acompañado por otros residentes, registrando imágenes y explorando las posibilidades acústicas de objetos encontrados.
En ALTRI: verso luoghi scomparsi, esos recorridos se convierten en una instalación de vídeo y sonido. Las proyecciones ocupan diferentes superficies y escalas, mientras la composición sonora incorpora materiales surgidos de las exploraciones. Aparecen también músicos interpretando esa composición en los lugares que la originaron. La obra registra una Roma de edificaciones suspendidas, presencias informales y espacios cuya condición permanece abierta.
Luis Úrculo, nacido en Madrid y con una trayectoria vinculada durante años a Ciudad de México, aborda Roma desde sus restos. En Nunca habrá despedidas parte de una imagen precisa: «Roma es una habitación donde ha habido una gran fiesta a la que has llegado tarde». Platos usados, copas, botellas y cigarrillos permanecen dispersos en la sala. Tres proyecciones muestran paisajes residuales, maquetas, escenografías y acciones que el visitante recompone de manera fragmentaria.
Las pantallas, construidas mediante hojas ensambladas, conservan visibles sus uniones. La disposición impide abarcar simultáneamente las tres proyecciones. Úrculo trabaja así con una experiencia parcial de la ciudad, construida a partir de huellas, interrupciones y temporalidades superpuestas.
Ortiz y Núñez Carbullanca introducen en esta promoción dos trayectorias latinoamericanas distintas; Úrculo incorpora una experiencia española atravesada por años de trabajo en México. Sus proyectos permiten observar la Academia como un lugar donde esas geografías entran en relación a través de investigaciones desarrolladas en Roma. La presencia iberoamericana iniciada institucionalmente en 2021 adquiere así una dimensión concreta: modifica quiénes habitan temporalmente la Academia, qué recorridos realizan por la ciudad y qué experiencias incorporan después a sus prácticas.
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