09 septiembre 2026

Descubren en Machu Picchu, 2,5 kilómetros de antiguos caminos ocultos en la selva Arqueología

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Investigaciones realizadas con tecnología LiDAR revelaron más de 2,5 kilómetros de caminos prehispánicos hasta ahora desconocidos en los alrededores de Machu Picchu, junto con posibles plataformas y terrazas

Una red de caminos prehispánicos que permaneció oculta bajo la densa vegetación ha sido identificada en los alrededores de Machu Picchu, en Perú. Las investigaciones realizadas por un grupo de investigación polaco-peruano permitieron reconocer más de 2,5 kilómetros de trazados hasta ahora no documentados, junto con posibles plataformas y terrazas. El descubrimiento se produjo gracias al uso de tecnología LiDAR en el área de la Muralla de Mandor, en la ladera del valle del Urubamba opuesta a la célebre ciudad inca.

Las prospecciones preliminares se realizaron entre julio y los primeros días de agosto de 2026, en el marco de una colaboración entre el Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco del Ministerio de Cultura del Perú. Entre las evidencias identificadas destaca un camino principal de al menos 1,2 kilómetros, caracterizado también por un trazado en zigzag y por elementos que los arqueólogos consideran compatibles con técnicas constructivas del período inca. Sin embargo, serán necesarias investigaciones arqueológicas sobre el terreno para establecer con mayor precisión su datación, función y relación con las demás estructuras de la zona.

Las investigaciones forman parte de una colaboración científica iniciada en 2008 entre el Centro de Estudios Andinos de la [Universidad de Varsovia], las instituciones culturales de Cusco y el Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu.

El LiDAR revela lo que la vegetación oculta

Lo que hizo posible la identificación fue el LiDAR –Light Detection and Ranging–, una tecnología de teledetección que utiliza pulsos láser para medir distancias y obtener modelos tridimensionales muy detallados de la superficie terrestre. En el caso de sitios arqueológicos cubiertos por bosques particularmente densos, el procesamiento de los datos permite leer la morfología del terreno y reconocer anomalías potencialmente atribuibles a la intervención humana.

Es una característica particularmente útil en el área de Machu Picchu, donde la accidentada configuración del territorio y la vegetación del bosque nublado dificultan tanto la observación como el acceso a numerosas áreas. Para las prospecciones de 2026, los escaneos LiDAR mediante drones fueron coordinados por Bartłomiej Ćmielewski, de la Wrocław University of Science and Technology.

Un nuevo sector en el paisaje de Machu Picchu

Los caminos se encuentran en los alrededores de la llamada Muralla de Mandor, en el lado del valle del Urubamba opuesto a la Llaqta de Machu Picchu. Se trata, por lo tanto, de elementos pertenecientes al paisaje arqueológico más amplio que rodea la ciudad.

En el Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu se conocen más de 60 sitios conectados a través de una red de caminos. Muchos de ellos cumplían funciones satélite respecto del complejo principal y se concentran sobre todo en la margen izquierda del río Urubamba. Precisamente esta distribución había llevado a considerar que las intervenciones territoriales más significativas de los incas se habían concentrado principalmente en ese lado del valle.

Los nuevos caminos podrían modificar al menos en parte esta interpretación. «El descubrimiento completa y revisa significativamente las hipótesis sobre el funcionamiento de todo el complejo», explicó Mariusz Ziółkowski, director del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia. Según el arqueólogo, las evidencias indican que la otra margen del río también fue objeto de importantes transformaciones durante el período inca.

La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco mantiene por el momento una formulación más prudente, definiendo el conjunto recién identificado como una red de «caminos prehispánicos». Las características del trazado principal resultan compatibles con técnicas constructivas incas, pero todavía son necesarias investigaciones específicas para determinar su cronología.

¿Cómo funcionaba el territorio alrededor de la ciudad inca?

El descubrimiento abre, por lo tanto, nuevas preguntas sobre la organización territorial de Machu Picchu. La Llaqta no era, de hecho, un asentamiento aislado entre las montañas, sino el centro de un paisaje más articulado, formado por caminos, terrazas, estructuras agrícolas y sitios con diferentes funciones.

Las nuevas evidencias podrían contribuir a reconstruir las conexiones entre estos lugares y a comprender mejor cómo se organizaban los desplazamientos por el territorio. Las futuras investigaciones deberán establecer hacia dónde conducían los caminos, si fueron contemporáneos entre sí y qué relación tenían con las plataformas y terrazas identificadas mediante LiDAR.

Según las autoridades culturales de Cusco, las nuevas evidencias podrán proporcionar información sobre la configuración territorial, los sistemas de acceso y, en términos más generales, el paisaje cultural prehispánico de Machu Picchu.

De los escaneos a las investigaciones de campo

El trabajo todavía se encuentra en una fase inicial. La próxima campaña de investigación debería, en primer lugar, completar las investigaciones de teledetección y, sobre la base de los resultados, iniciar verificaciones directas sobre el terreno. El programa contempla al menos la excavación parcial de algunos tramos de los caminos y de las estructuras asociadas, un paso necesario para recoger materiales y datos estratigráficos útiles para la datación. Por el momento, la ubicación exacta no se ha hecho pública, debido a la necesidad de proteger un área que aún debe ser estudiada de accesos no autorizados y de la actividad de los buscadores de piezas arqueológicas.

Alberto Beingolea, Ministro de Cultura del Perú, durante una visita a la Llaqta

El Ministerio de Cultura del Perú ya expresó su apoyo a la continuación de las investigaciones. Durante una visita de inspección a Machu Picchu el 11 de agosto, el ministro de Cultura Alberto Beingolea Delgado recibió un informe sobre los 2,5 kilómetros de caminos identificados y anunció la intención de promover la continuidad de las investigaciones arqueológicas.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com