02 diciembre 2025

El arte está contaminando menos, según un informe de la Gallery Climate Coalition

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The-founding-members-of-the-Gallery-Climate-Coalition.-Courtesy

Mientras en Belém se desarrolla la COP30, la GCC (Gallery Climate Coalition), anuncia los datos de un informe quinquenal: el sector del arte empieza a reducir su huella de carbono.

Mientras en Belém, Brasil, continúa la COP30 marcada por negociaciones delicadas y presiones internacionales para abandonar los combustibles fósiles, el mundo del arte también vuelve a cuestionarse sobre su impacto ambiental. En paralelo con los trabajos de la cumbre, la Gallery Climate Coalition una red sin fines de lucro que reúne a más de dos mil galerías, museos, ferias y profesionales en más de 60 países, publicó un informe quinquenal que destaca un dato significativo: el 80% de los miembros que comenzaron a monitorear su huella de carbono en 2019 logró reducirla un 25%.

Hay que tener en cuenta también los años de la pandemia y los distintos confinamientos, durante los cuales los desplazamientos se redujeron drásticamente, pero aun así, según las proyecciones, el sector estaría en camino de alcanzar el objetivo de reducir las emisiones a la mitad para 2030.

En Belém, más de 80 países respaldan una hoja de ruta para superar la dependencia de los combustibles fósiles. La presidencia brasileña de la conferencia introdujo un término clave, “mutirão”, que indica un esfuerzo colectivo capaz de lograr lo que el individuo no puede alcanzar solo. Es el enfoque que se solicita a los representantes de los Estados presentes, llamados a encontrar un compromiso sobre impuestos al carbono, financiamiento para el Sur global, transparencia en la rendición de cuentas y, sobre todo, en la adecuación de los compromisos de reducción de emisiones. La eliminación de los fósiles, impulsada por el presidente Lula, representa el punto más simbólico y controversial de toda la negociación.

Esta lógica de esfuerzo compartido también se refleja en el informe de la Gallery Climate Coalition, publicado con motivo de la London Art+Climate Week. El documento, titulado Five-Year Review of Climate Action in the Visual Arts, es el primer balance integral del trabajo de la organización fundada en 2020. Analizando los datos aportados por los miembros, identifica tres áreas como principales responsables de la huella de carbono del sector: envíos, viajes aéreos y consumo energético, que juntos representan entre el 80% y el 95% de las emisiones totales.

El informe también muestra, o más bien confirma, una fuerte asimetría: el 22% de los operadores genera la mitad del impacto total.

En el lanzamiento, el analista ambiental Danny Chivers subrayó que las emisiones del mundo del arte son “desproporcionadamente altas en relación con el tamaño del sector”. Es una constatación que refleja una realidad bien conocida: un ecosistema marcado por ferias globales, movimientos rápidos y viajes frecuentes. Y justamente sobre estos aspectos se concentran las recomendaciones del informe, que invita a priorizar el transporte marítimo, definir políticas de viaje más sobrias, reducir la producción de catálogos y mejorar la eficiencia energética de los espacios expositivos.

El caso de Christie’s es uno de los ejemplos más citados en el documento. David Finley, responsable de sostenibilidad de la sede londinense, explicó cómo la transición a energías renovables, la reducción de impresiones y una revisión de las políticas de desplazamiento lograron una disminución del 69% de las emisiones entre 2019 y 2024.

Para Frances Morris, ex directora de la Tate Modern y actual presidenta de la GCC, el desafío de los próximos años no será solo técnico sino también cultural: “Los datos muestran que cuando el sector mide, planifica y actúa, las emisiones disminuyen. Pero el carbono es solo una parte de la historia: se necesitan transformaciones más profundas en nuestros hábitos, en la forma de producir exposiciones, coleccionar y desplazarse. Arte y acción climática deben avanzar juntos”.

Una vez establecidos métodos de monitoreo claros y objetivos comunes, incluso un sector fragmentado como el del arte parece capaz de emprender un camino compartido, aunque todavía largo por recorrer.