19 octubre 2026

Frieze Sculpture 2026: en el parque de Londres, la escultura se vuelve híbrida

de

Once artistas transforman Regent’s Park en un laboratorio de hibridación entre culturas, memorias y materiales. De Angel Otero a Tarini Sethi.

Catriona Robertson, Gigantic Pile, 2023, Saatchi Gallery Garden, RHS Chelsea Flower Show. Cortesía de la artista y The Muse Gallery. Fotografía: Stephen Studd.

 

 

 

Antes que los stands y los pasillos, está el parque. Frieze Sculpture 2026 ha sido la dimensión pública y al aire libre de Frieze London y Frieze Masters. Se trató de un recorrido de obras presentadas por galerías internacionales, distribuidas entre los prados y las avenidas de Regent’s Park, que acompañó a la feria ofreciendo a todo el mundo una experiencia gratuita del arte contemporáneo. Once artistas, once maneras de abordar la noción de hibridación, unidos por la idea de la escultura como un lenguaje vivo, expandido y adaptable, que no se cerraba sobre sí mismo, sino que dialogaba con el espacio, el paisaje y quienes lo recorrían. La entrada a la decimocuarta edición, comisariada por cuarto año consecutivo por Fatoş Üstek, fue gratuita y la exposición permaneció abierta durante siete semanas, coincidiendo también con Frieze London y Frieze Masters (del 14 al 18 de octubre). «Invitamos a los visitantes a salir de los ritmos de la vida cotidiana y adentrarse en el parque, donde las propuestas artísticas abren nuevas formas de pensar y sentir», afirmó la comisaria. Frieze Sculpture también formó parte de la London Sculpture Week (del 19 al 27 de septiembre), la celebración colectiva de la escultura pública en la ciudad que reunió cinco iniciativas: Frieze Sculpture, Fourth Plinth, East Bank, Sculpture in the City y The Line.

Un paseo por el parque: estas fueron las obras protagonistas de Regent’s Park

Dreams and Salt, de Angel Otero, presentada por la galería Hauser & Wirth, fue una escultura que representaba una puerta, casi un portal que parecía hundirse bajo la superficie del parque. Partiendo de su propia experiencia de atravesar geografías y culturas, desde su infancia en Puerto Rico hasta sus estudios de arte en Chicago, Otero transformó la puerta en un poderoso símbolo de la migración y de la distancia emocional que se interpone entre una persona y su tierra de origen. Al incrustar una puerta azul en el suelo y dejarla entreabierta hacia un interior invisible, el artista creó un umbral que era, al mismo tiempo, físico y emocional.

Ramesh Mario Nithiyendran, presentado por Jhaveri Contemporary y Sullivan+Strumpf, trabajó con cerámica, fundición en bronce, pintura y dibujo, y abordó la hibridez desde otra perspectiva. Su Warrior Figure, de dos metros de altura, tenía dos rostros: por un lado, un rostro pintado emergía del bronce texturizado, evocando objetos votivos hindúes, budistas y cristianos; por el otro, un rostro de bronce extremadamente pulido reflejaba la luz del entorno. El resultado era un ídolo guerrero imaginario, concebido para el presente, en el que historias fragmentadas y tradiciones diferentes convivían en una única figura.

Ozlem Günyol y Mustafa Kunt, Possibilities for a Sculpture, 2026. Imagen cortesía de los artistas y Dirimart. Fotografía: Linda Nylind.

 

El paseo por el parque continuó con Metanoia, de Ivana Bašić, seleccionada por Albion Jeune, que reinterpretó los Spomenik, los monumentos de guerra de hormigón erigidos en la antigua Yugoslavia para conmemorar la Segunda Guerra Mundial y mantener unida a la comunidad nacional. De ellos extrajo una especie de máquina que respiraba: un conjunto de formas similares a flores de loto, realizadas en hormigón, vidrio y cobre, cuyos recipientes inspiraban y espiraban a través de colectores de escape de coches de competición. Marcada por los recuerdos infantiles de la violencia, la obra se preguntaba qué quedaba cuando los ideales políticos se quebraban y las identidades se fragmentaban.
Ante su obra para Rajiv Menon Contemporary, Tarini Sethi afirmaba: «Uno se convierte en parte de esta utopía»: quien observa no es un espectador, sino que forma parte de ella. «Lo que me encanta del acero inoxidable es su naturaleza reflectante. Cuando las personas se detienen frente a una escultura de acero, su reflejo contribuye a la obra». En The Sun Bathes Its Friends and Neighbours, la artista se apropiaba de materiales y símbolos omnipresentes en la India, como el acero inoxidable, el aluminio y el arco, que representa también un puente entre el mundo de los mortales y el de lo divino. Al atravesar la escultura, se pasaba del mundo actual a un mundo futuro que cada persona podía construir por sí misma.
El recorrido de Frieze Sculpture 2026 se completó con las obras de Carolina Aguirre, presentada por la galería Ruttkowski;68; Matyáš Chochola, de Chemistry Gallery; Özlem Günyol y Mustafa Kunt, representados por Dirimart; Catriona Robertson, presentada por The Muse Gallery; Conrad Shawcross, de la galería Victoria Miro; y Douglas White, presentado por Leila Heller Gallery.
Un último reconocimiento tuvo que ver con el apoyo a las galerías. La Mtec Bursary, creada en 2018 para ayudarlas a cubrir los costes de instalación y desmontaje, se concedió ese año a Dom Art Gallery por la nueva obra encargada a Elena Nemkova, Agony in the Garden (2026). Quienes deseaban profundizar en las obras, incluso a distancia, podían recurrir a la guía digital gratuita de Bloomberg Connects, con contenidos exclusivos y una visita audioguiada a cargo de Üstek, disponible para descargar en Google Play o en la App Store. Una forma de llevar consigo, incluso después de la visita, la invitación a contemplar el parque con una mirada nueva.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com