04 septiembre 2026

Bienal de Gwangju 2026: América Latina debuta con tres pabellones nacionales

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Brasil, Perú y Uruguay inauguran sus primeros pabellones oficiales en la edición "You Must Change Your Life", marcada por la controversia sobre el pabellón taiwanés y las posteriores disculpas de la ciudad a Pekín.

La 16ª Bienal de Gwangju, titulada You Must Change Your Life —el verso final de Torso arcaico de Apolo (1908), de Rainer Maria Rilke—, abrirá sus puertas del 5 de septiembre al 15 de noviembre de 2026 en la Gwangju Biennale Exhibition Hall, Corea del Sur. El director artístico Ho Tzu Nyen, junto a los curadores Che Kyongfa, Park Gahee y Brian Kuan Wood, reunió a 43 artistas y colectivos de distintas geografías y generaciones bajo una premisa central: entender el cambio no solo como ruptura súbita, sino también como una acumulación gradual de prácticas cotidianas que expanden la capacidad de afectar y ser afectado.

Ho Tzu Nyen, Artist Director of the 16th Gwangjubiennale, Courtesy of Gwangju Biennale, Photo by Lee il chun

La muestra se despliega como un recorrido a través de escalas —de lo molecular a lo cósmico, de los gestos íntimos a las formaciones sociales— y convoca prácticas de transformación y autotransformación provenientes tanto del arte como del misticismo y el deporte. Entre los participantes destacan Nina Canell, Tehching Hsieh, Amanda Heng, Matthew Barney, Jeong Geumhyung, Angela Goh, A K Dolven, Mona Benyamin, Wang Jiahao y Rafik Greiss, entre otros, además de una presentación especial de pinturas realizadas por integrantes de la May Mothers House, en diálogo con la historia de acción colectiva y transformación política de la propia ciudad de Gwangju.

Se trata, además, de una edición particularmente concentrada: la que reúne el menor número de artistas en la historia del evento, privilegiando la intensidad sobre la acumulación.

Pero el dato que más resuena para la región llega por otro lado: por primera vez, tres países sudamericanos —Brasil, Perú y Uruguay— debutan con pabellones nacionales propios dentro del programa Gwangju Biennale Pavilion, la plataforma paralela creada en 2018 para tender puentes entre instituciones coreanas y extranjeras y que en los últimos años pasó de nueve participantes en 2023 a treinta y uno en 2024.

Perú: entre lo andino y lo especulativo

Alonso Leon-Velarde. Cortesía Gwangju Biennale Foundation

El Pabellón de Perú se presenta como un encuentro de mundos. Los artistas Luis Enrique Zela-Koort y Alonso León-Velarde despliegan prácticas que se mueven entre la materia y la imaginación: Zela-Koort explora las arquitecturas cósmicas inscritas en la vida microscópica, mientras León-Velarde compone espacios especulativos donde el sonido, la memoria y la corporalidad disuelven los límites de la percepción. Juntas, sus obras funcionan como portales que invitan a habitar escalas a la vez íntimas y planetarias, sugiriendo cómo un impulso celular puede resonar con el movimiento de los astros y cómo la memoria personal se proyecta hacia una conciencia colectiva. Se trata de proyectos pensados no como representación sino como expansión: una forma de pensar a través de la materia, la vibración y la relación.

Luis Enrique Zela-Koort. Cortesía Gwangju Biennale Foundation

Bajo la dirección curatorial de Silvana Lagos —curadora y estratega cultural con trayectoria entre Londres, Estocolmo, Riad y las Américas—, el Pabellón propone un diálogo transnacional entre Perú y Corea del Sur que se despliega más allá de fronteras y geografías, convirtiendo al arte en tejido conectivo y en umbral para un pensamiento a escala mundial. El proyecto es organizado por el Museo de Arte Moderno de Trujillo (MAM), institución fundada en 2006 por el pintor y escultor peruano Gerardo Chávez con el objetivo de descentralizar la cultura y dar impulso al norte del país, y se presenta en el Yangnim Art Museum de Gwangju, espacio de arquitectura tradicional hanok gestionado por la Municipalidad del distrito de Nam-gu.

Brasil: debut con una generación consolidada

La participación brasileña —su primer pabellón nacional en el marco de la Bienal— reúne en su muestra inaugural a Alex Červený, Lais Myrrha, Rayana Rayo, Sara Ramo y Vivian Caccuri, un elenco que da cuenta de distintas generaciones y lenguajes dentro de la escena contemporánea del país. El movimiento se inscribe en una estrategia más amplia de Brasil hacia las redes institucionales del este asiático.

Uruguay: la mirada de Diego Masi

Diego Masi, «Oir al Rio», Cortesia del Artista
Diego Masi, «Oir al Rio», Cortesia del Artista

Uruguay formaliza su primera presencia institucional en Gwangju, con Diego Masi como artista principal, cuya práctica multimedial encabeza una apuesta declarada por reforzar el diálogo artístico transpacífico. Seleccionada a través de una convocatoria abierta nacional, la propuesta uruguaya, «TERRITORIUM», propone una reflexión sobre el territorio entendido como una experiencia atravesada por la memoria, la escucha y la resonancia. A través de las instalaciones de gran escala «Listening to the River» y «Linearly», el proyecto explora las relaciones entre paisaje, sonido, materia y cuerpo, invitando al público a experimentar el territorio como una realidad sensorial en permanente transformación. Diego Masi cuestiona así la idea convencional del territorio como superficie de control, para pensarlo en cambio como un espacio de relaciones, memoria y percepción: piedras recogidas del río Uruguay, sistemas de sonido, estructuras cinéticas, corrientes de aire y materiales industriales se combinan para configurar un paisaje en el que el sonido se vuelve un material capaz de activar una experiencia física y colectiva, en diálogo con la historia, la geografía y las tecnologías contemporáneas, y con nociones como soberanía, resistencia y pertenencia.

El proyecto está curado por Lukas Kühne, artista, curador e investigador especializado en arte sonoro, escultura e intervenciones site-specific, profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de la República y fundador del Festival Internacional de Arte Sonoro MONTEAUDIO. El pabellón es comisionado por Martín Craciún, coordinador del Instituto Nacional de Artes Visuales de la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay.

El debut simultáneo de estos tres países confirma un interés creciente de las instituciones latinoamericanas por posicionarse en circuitos asiáticos, más allá del eje tradicional con Europa y Estados Unidos, y sugiere que Gwangju podría convertirse en una plataforma clave para la proyección internacional del arte de la región en los próximos años.

La sombra de la censura sobre el Pavilion Project

En las semanas previas a la apertura, el propio Pavilion Project —la plataforma que da cobijo a los debuts latinoamericanos— quedó en el centro de una crisis diplomática que puso a prueba su credibilidad. El conflicto se desató a mediados de agosto, cuando el póster oficial del programa presentó a todos los participantes bajo su nombre nacional o institucional, con una única excepción: el pabellón de Taiwán, rebautizado como «NTMoFA» (el acrónimo del National Taiwan Museum of Fine Arts, la institución organizadora).

El 15 de agosto, curador y artistas del pabellón denunciaron públicamente que el cambio se había producido de forma unilateral y sin su consentimiento, calificándolo de censura política y de amenaza a la libertad de expresión. El comunicado se viralizó y recibió el respaldo de decenas de artistas y curadores internacionales, mientras que el 18 de agosto los expositores taiwaneses vieron restringido el acceso a la sede del Asia Culture Center, retrasando su montaje.

La Gwangju Biennale Foundation defendió la decisión como una cuestión meramente administrativa —Taiwán se habría registrado como participante institucional y no nacional, según un acuerdo firmado en enero—, pero muchos leyeron el episodio como un gesto hacia China, que reclama la soberanía sobre la isla y que también cuenta con pabellón propio en Gwangju. Tras una nueva carta abierta firmada por 36 artistas y curadores, la fundación dio marcha atrás el 25 de agosto y restituyó el nombre «Taiwan Pavilion».

La decisión, sin embargo, no cerró el conflicto: generó una reacción en cadena por el lado opuesto. El 27 de agosto, el embajador chino en Corea del Sur comunicó al alcalde de Gwangju que el pabellón chino sería suspendido como protesta por la restitución del nombre taiwanés. Fue entonces cuando el gobierno de la ciudad de Gwangju emitió una disculpa pública dirigida a China evidenciando hasta qué punto las tensiones geopolíticas de la región pueden filtrarse en la arquitectura curatorial de una bienal, apenas días antes de su apertura.