Con el anuncio de Habitando el futuro, su Programa Expositivo para 2026, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires profundiza un giro metodológico que viene redefiniendo su perfil institucional en los últimos años. Más que una agenda de exposiciones organizadas por afinidades cronológicas o autorales, el museo apuesta a construir marcos conceptuales amplios programas anuales, que funcionan como ejes de investigación y orientación discursiva para un conjunto heterogéneo de proyectos.
Este modelo, ensayado previamente con Arte y Teatro, propone una lógica de lectura extendida: las exposiciones dejan de operar como unidades aisladas para inscribirse en un relato de mayor duración. El museo se piensa, así, menos como un contenedor de muestras y más como un espacio de producción de sentido sostenido en el tiempo. El gesto no es menor en un contexto de consumo acelerado de exposiciones y circulación constante de novedades.
El título Habitando el futuro desplaza la noción de futuro del terreno de la especulación abstracta hacia el de la experiencia concreta. No se trata tanto de anticipar escenarios por venir como de interrogar las formas en que esos futuros ya se manifiestan, de manera desigual, conflictiva, incluso fallida, en el presente. El énfasis en el verbo “habitar” introduce una dimensión ética y política: ocupar un espacio implica responsabilidades, vínculos y modos de relación con otros cuerpos, territorios y temporalidades.

Desde esta perspectiva, el programa se articula en torno a problemáticas urgentes: la crisis ecológica, las transformaciones del entorno urbano, las relaciones entre arte, diseño y arquitectura, los imaginarios tecnológicos y las narrativas del porvenir en América Latina. El desafío curatorial será evitar que esta amplitud temática derive en un campo excesivamente abarcador, donde el concepto funcione más como paraguas retórico que como herramienta crítica efectiva.
En esa dirección, el programa comienza a materializarse en un conjunto de exposiciones ya anunciadas que permiten entrever cómo ese marco conceptual se declinará en proyectos específicos. Entre ellas se destaca Moderno y Metamoderno. Edición 70º Aniversario, concebida como una lectura en diálogo entre obras históricas de la colección y producciones contemporáneas, así como Océano interior y Naturaleza arquitecta, muestras que abordan la relación entre prácticas artísticas, entornos naturales y formas de habitar desde perspectivas que cruzan arte, diseño y pensamiento ecológico. A estas se suman exposiciones de escala más acotada pero no menos significativas, como la intervención de Ana Gallardo en la cafetería del museo y la muestra de Ariel Cusnir en la planta baja, que refuerzan la idea de un programa que se despliega en distintos registros, formatos y espacios del museo. Más que ilustrar un concepto, estas exposiciones permiten vislumbrar cómo Habitando el futuro busca operar como un campo de experimentación donde conviven escalas, temporalidades y voces diversas, y donde el discurso general se pone a prueba en el contacto directo con las obras y sus modos específicos de producción y circulación.
La adopción de programas temáticos anuales aproxima inevitablemente la práctica institucional a ciertos modelos curatoriales propios de las grandes exposiciones internacionales. Desde hace décadas, eventos como la Bienal de Venecia o documenta estructuran sus propuestas a partir de conceptos rectores que organizan un relato de amplio respiro. Sin embargo, trasladar esa lógica al museo implica tensiones específicas.

A diferencia de la excepcionalidad bienal, concentrada, episódica y muchas veces espectacular, el museo trabaja en la duración y en la repetición del encuentro con el público. Sostener un tema a lo largo de un año exige algo más que una consigna potente: requiere densidad conceptual, precisión curatorial y la capacidad de permitir que las obras introduzcan fricciones, desvíos e incluso contradicciones respecto del marco general. El riesgo, siempre latente, es que el relato termine por neutralizar la singularidad de las prácticas artísticas que pretende acoger.

Este enfoque también redefine el rol de los equipos curatoriales, que se desplazan de la autoría de relatos cerrados hacia una función más cercana a la edición. Seleccionar, articular y poner en relación proyectos diversos supone asumir que el sentido no está dado de antemano, sino que se construye en la convivencia entre obras, archivos, programas públicos y contextos históricos. La curaduría se convierte, así, en un ejercicio de equilibrio entre coherencia y apertura.
En el contexto latinoamericano, pensar el futuro desde una institución pública adquiere una resonancia particular. Las promesas de modernidad han sido históricamente desiguales, interrumpidas o violentamente truncadas. Habitando el futuro no puede leerse, entonces, como un ejercicio de futurología optimista, sino como una invitación a revisar críticamente quiénes han tenido y quiénes no, acceso a esos futuros imaginados. Qué memorias se activan, qué cuerpos se visibilizan y qué territorios quedan, una vez más, en los márgenes.
El programa se inscribe, además, en un año cargado de sentido histórico y simbólico para la Argentina, lo que refuerza la dimensión política del proyecto. Sin embargo, más allá de la contundencia de sus enunciados, el verdadero alcance de Habitando el futuro dependerá de su capacidad para traducir esos valores en experiencias expositivas concretas, evitando que el discurso se vuelva meramente declarativo.
Al apostar por grandes marcos curatoriales, el Museo Moderno asume un riesgo necesario: pensar en grande sin perder lo situado. En tiempos de consignas rápidas y relatos cerrados, este modelo propone otra temporalidad, que invita a volver, a relacionar y a leer en continuidad. Resta ver cómo ese futuro que el museo propone habitar se materializa en las obras, en los espacios y en los modos de encuentro con sus públicos. Allí, más que en el programa, se jugará su potencia crítica real.
Agenda
¡Te ayudamos a encontrar el evento que buscas !
Dirección general
Uros Gorgone
Federico Pazzagli
Gerente
Michele Mercurio
Directora exibart.ar
Benedetta Casini
Jefe de Redacción
Maximiliano Leyes
Asistente de Redacción
Wanda Wainsten
Sol Tarditti
Colaboradores
Massimo Scaringella
Carla Maria Rossi
Silvana Chiozza
Lucrezia Febo
Lucia Calabrino
Rocky Cervini
Programación y diseño web
Giovanni Costante
Marcello Moi
Se ha producido un error durante el registro. Actualiza la página y vuélvelo a intentar
¡Gracias por suscribirte a nuestra newsletter periódica!
Hemos enviado un correo electrónico de confirmación.
Haz clic en el enlace que encontrarás en el mensaje para empezar a recibir las últimas noticias sobre el arte contemporáneo de América Latina.
Si no lo ves, revisa tu carpeta de Spam o Promociones.
Descubrí las últimas noticias sobre el arte contemporáneo de América Latina. Dejanos tu dirección de correo electrónico y suscribite a la newsletter.
En nuestra web utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Puedes configurar o rechazar las cookies en el botón “Configuración de cookies” o también puedes seguir navegando haciendo clic en "Aceptar todas las cookies". Para más información, puedes visitar nuestra política de cookies.
Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.
Si desactivas esta cookie no podremos guardar tus preferencias. Esto significa que cada vez que visites esta web tendrás que activar o desactivar las cookies de nuevo.





