27 mayo 2026

RedArtes: una apuesta regional por la educación artística y cultural

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Vista de la ceremonia donde se realizó el anuncio de la creación de "RedArtes". Teatro Colón, Colombia. durante la clausura del Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz. 2026. Foto: Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia.

La creación de la Red Iberoamericana de Educación Artística y Cultural, marca un nuevo intento por reposicionar la educación artística dentro de las políticas públicas de la región. Presentada en Bogotá durante el Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026, la iniciativa reúne a ministerios de Cultura de Iberoamérica en una plataforma de cooperación orientada al intercambio de metodologías, programas de formación y estrategias institucionales vinculadas a cultura, educación y comunidad.

La presidencia inicial de la red quedó en manos de Colombia, mientras que Portugal asumirá la vicepresidencia y liderará el organismo entre 2027 y 2028 bajo un sistema rotativo entre países miembros. La decisión reconoce dos modelos que han ganado visibilidad reciente dentro del panorama iberoamericano: el programa colombiano Artes para la Paz y el portugués Plano Nacional das Artes.

En el caso colombiano, el Ministerio de las Culturas ha presentado Artes para la Paz como una política de alcance nacional centrada en garantizar el acceso a la educación artística en escuelas públicas, centros penitenciarios, espacios comunitarios y programas culturales territoriales. Según cifras oficiales, el programa habría alcanzado cerca de un millón de personas en todo el país. El dato no es menor: en un contexto latinoamericano marcado por desigualdades estructurales y recortes presupuestarios, la idea de una política cultural orientada a la formación sensible, y no únicamente a la productividad económica,  introduce otra narrativa sobre el papel de la cultura.

Vista de sala del congreso, la ministra colombiana Yannai Kadamani Fonrodona introduciendo la importancia de RedArtes para la región. 2026. Teatro Colón, Colombia. Foto: Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia.

Durante el congreso, la ministra colombiana Yannai Kadamani Fonrodona insistió en la necesidad de formar “seres humanos más sensibles y no consumidores eficientes”. La frase condensa una discusión más amplia sobre el lugar que ocupa hoy la educación artística en sociedades atravesadas por polarización, precarización educativa y fragmentación social.

Portugal, por su parte, aporta a RedArtes la experiencia del Plano Nacional das Artes, implementado actualmente en más del 70 % de los agrupamientos escolares del país y reconocido por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) como referencia internacional. El programa ha trabajado especialmente en la articulación entre escuelas, artistas, instituciones culturales y territorios locales, desplazando la idea de educación artística como disciplina aislada para pensarla como práctica transversal y comunitaria.

La incorporación de ambos modelos permite leer RedArtes como un espacio donde distintos enfoques de política cultural buscan construir legitimidad regional. Entre las prioridades anunciadas aparecen la circulación de artistas y docentes, la creación de becas, la investigación conjunta, la formación de profesionales y el intercambio de metodologías pedagógicas.

El desafío de la red, sin embargo, excede la cooperación institucional. América Latina y el espacio iberoamericano tienen una larga historia de iniciativas culturales regionales que, pese a su ambición discursiva, terminan debilitadas por cambios de gobierno, falta de financiamiento o discontinuidad política. La sostenibilidad de RedArtes dependerá de su capacidad para sostener estructuras de trabajo estables más allá de las coyunturas nacionales y de las marcadas desigualdades entre países y territorios.

Aun así, la creación de RedArtes evidencia un cambio de tono dentro de las políticas culturales recientes. Frente a modelos que justifican la cultura exclusivamente por su impacto económico o turístico, la red insiste en conceptos como ciudadanía, sensibilidad, diversidad cultural y cohesión social. No se trata necesariamente de una ruptura radical, pero sí de una tentativa por reinstalar la educación artística dentro de una conversación política más amplia sobre convivencia democrática y producción de imaginarios colectivos.