Jens Galschiøt, "The Orange Plague", Estrasburgo, 2026.
El enano sobre los hombros del gigante? En el Parlamento Europeo de Estrasburgo, Jens Galschiøt parece haber invertido uno de los adagios más célebres de la cultura occidental. En su nueva provocación, el gigante está arriba: enorme, dorado y completamente desnudo. Debajo, un hombre mucho más pequeño soporta su peso, encorvado por el esfuerzo, pero todavía capaz de sostenerlo. El gigante tiene el rostro y el cuerpo del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La escultura, de 2,6 metros de altura, se titula «The Orange Plague», aunque también se conoce como «King of Injustice». Realizada en cobre y recubierta con pan de oro de 23 quilates, fue instalada en uno de los pasillos más transitados de la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde podrá verse hasta hoy, 8 de octubre, por iniciativa del eurodiputado danés Per Clausen, integrante del grupo The Left. Por supuesto, no se trata de un encargo del Parlamento ni de una posición oficial de la institución europea, sino de una exposición acogida en los espacios parlamentarios por iniciativa de uno de sus miembros.
Trump ocupa casi por completo la composición. Está desnudo, es corpulento y desproporcionado en relación con el hombre sobre el que está sentado. En una mano sostiene un palo de golf largo, junto a una pelota que evoca el globo terráqueo; en la otra, una balanza. Para Galschiøt, el golf remite a la dimensión personal y al imaginario público del presidente estadounidense: recientemente, Trump propuso un proyecto que contempla la cesión de parte de la propiedad de su club de golf de West Palm Beach al Gobierno federal para albergar cumbres internacionales, además de ofrecer la membresía del club a los futuros presidentes. La balanza, en cambio, alude al poder de establecer qué es justo y qué no lo es. Pero el foco de la obra está en lo que sucede debajo de él.
El hombre más pequeño continúa sosteniéndolo pese a la evidente desproporción. En el pedestal, el «Rey de la injusticia» afirma estar sentado sobre la espalda de un hombre que cede bajo su peso y declara estar dispuesto a hacer cualquier cosa para ayudarlo, excepto bajarse. La grandeza se vuelve así literal: no es prestigio, autoridad ni superioridad moral, sino puro volumen; un exceso de presencia, una masa que se impone y que existe también gracias a la capacidad de otro para soportarla.
La imagen de los enanos sobre los hombros de los gigantes expresaba la posibilidad de ver más lejos gracias a quienes nos precedieron. Galschiøt ofrece una suerte de reverso grotesco: el cuerpo pequeño no se sube para ampliar su horizonte; es el cuerpo gigantesco el que se le monta encima. Y quien está abajo, aparentemente débil, revela paradójicamente una mayor fuerza, porque es quien sostiene toda la estructura.
La desnudez añade un segundo nivel de lectura. Galschiøt señala como una de las fuentes de la obra «El traje nuevo del emperador», de Hans Christian Andersen, el cuento en el que un soberano, convencido de vestir ropas magníficas, desfila desnudo ante unos súbditos demasiado intimidados para admitir lo que ven. En «The Orange Plague», la superficie del cuerpo se hace aún más evidente gracias al recubrimiento dorado. El oro convierte la desnudez en algo monumental, pero esta no genera vulnerabilidad: Trump sigue dominando la escena, transformado en una suerte de ídolo contemporáneo grotesco, aunque en pleno control.
El artista presentó la obra como una protesta contra las políticas de la administración Trump en materia de clima y política exterior, así como contra lo que considera un debilitamiento del orden internacional basado en reglas.
Nacido en Dinamarca en 1954, Galschiøt ha construido gran parte de su carrera utilizando la escultura como herramienta de intervención pública. Escultor y platero autodidacta, vive en Odense desde 1973, donde abrió en 1985 un gran espacio de unos 2.000 metros cuadrados que incluye fundición, taller, galería y parque de esculturas. Su práctica abarca la instalación, el happening, el arte público y la acción política, a menudo mediante obras monumentales financiadas y producidas directamente por su estudio. También es fundador de AIDOH —Art In Defence Of Humanism—.
El proyecto que le dio mayor reconocimiento internacional es «Pillar of Shame», una serie de monumentos de ocho metros de altura formados por cuerpos humanos contorsionados, concebidos como memoriales de la violencia y la represión. La versión más conocida se instaló en Hong Kong en 1997 para recordar las protestas de la plaza de Tiananmén de 1989. Durante más de veinte años permaneció en el campus de la Universidad de Hong Kong, donde se convirtió en uno de los monumentos públicos más reconocibles dedicados a la memoria de aquellos acontecimientos, hasta su retirada en 2021. Otras versiones de «Pillar of Shame» se instalaron en México y Brasil.
Antes de llegar a Estrasburgo, el Trump dorado ya había aparecido en otros contextos políticos y manifestaciones públicas, entre ellos las protestas «Hands Off Greenland» en Copenhague y diversas iniciativas vinculadas al debate internacional sobre el clima y la seguridad. Después de su paso por el Parlamento Europeo, Galschiøt anunció su intención de llevarlo también a la COP31, prevista en Turquía para noviembre de 2026.
Dentro del Parlamento, además, la provocación se multiplicó a menor escala: el artista distribuyó miniaturas tridimensionales de la obra, concebidas como pequeños «tokens de protesta». Estas reproducciones transforman la monumentalidad de la estatua en un objeto reproducible y transportable.
Este artículo fue publicado oiriginalmente en exibart.com
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