Tras dos años de análisis realizados con tecnologías diagnósticas avanzadas, el Rijksmuseum atribuye a Rembrandt una pintura de 1633 excluida del catálogo desde 1960 y perteneciente a una colección privada.
El Rijksmuseum anunció hoy la atribución a Rembrandt van Rijn de una pintura hasta ahora excluida de su catálogo: Vision of Zacharias in the Temple, de 1633. La obra, procedente de una colección privada y cedida en préstamo a largo plazo al museo de Ámsterdam, será expuesta al público a partir del 4 de marzo.
La atribución es el resultado de una investigación que duró dos años, realizada con las mismas técnicas diagnósticas avanzadas empleadas en el marco de Operation Night Watch, el amplio proyecto de estudio y restauración de la famosa Ronda de noche. Análisis de los materiales, comparaciones estilísticas y temáticas, examen de las modificaciones compositivas y evaluación global de la calidad pictórica llevaron a los investigadores a concluir que la pintura es una obra auténtica del maestro neerlandés.
La historia crítica de la obra es singular. En 1960 la pintura había sido excluida del corpus de Rembrandt. Adquirida al año siguiente por un coleccionista privado, desapareció de hecho del radar de los estudiosos durante más de 60 años. Solo recientemente el actual propietario contactó con el Rijksmuseum, haciendo posible una nueva y profunda campaña de estudios.
Las investigaciones han demostrado que todos los pigmentos empleados están presentes también en otras obras contemporáneas del artista. La técnica de ejecución y la estratificación de la materia pictórica resultan comparables con las de los primeros años de la década de 1630. Las exploraciones macro-XRF revelaron además arrepentimientos y variaciones compositivas coherentes con el modus operandi de Rembrandt. El análisis de la firma confirmó su originalidad, mientras que el estudio dendrocronológico del soporte de madera comprobó la compatibilidad con la fecha de 1633.
La pintura representa un episodio evangélico: el momento en que el sacerdote Zacarías recibe en el Templo la visita del arcángel Gabriel, que le anuncia el nacimiento inminente de Juan el Bautista pese a la avanzada edad suya y de su esposa. El ángel no está representado directamente, su presencia es sugerida por una luz que irrumpe desde el ángulo superior derecho, iluminando las vestiduras y los detalles dorados del protagonista sumergido en una penumbra densa. La expresión sorprendida de Zacarías transmite la incredulidad ante el anuncio.
La obra fue realizada por un joven Rembrandt, entonces de veintisiete años, poco después de su traslado de Leiden a Ámsterdam. En esos mismos años el artista realizaba escenas bíblicas de fuerte intensidad dramática, como Jeremiah Lamenting the Destruction of Jerusalem (1630, Rijksmuseum), Simeon’s Song of Praise (1631, Mauritshuis) y Daniel and Cyrus Before the Idol Bel (1633, J. Paul Getty Museum). En estas obras la narración se concentra en un momento culminante, construido a través de contrastes de luz y una atención psicológica que se convertiría en una marca distintiva de su madurez.
Según el director del Rijksmuseum, Taco Dibbits, el redescubrimiento permite profundizar en el conocimiento del “joven Rembrandt”, capaz ya en esta fase de elaborar un lenguaje pictórico personal, en el que la luz no es solo un recurso escenográfico sino también un instrumento teológico y narrativo.
La incorporación de Vision of Zacharias in the Temple al catálogo del artista no modifica radicalmente el perfil del maestro, pero refuerza su comprensión en un momento crucial de su carrera. Después de décadas de olvido, la obra vuelve así al debate científico y al circuito público, ofreciendo una nueva pieza para interpretar la evolución de uno de los grandes protagonistas de la pintura europea del siglo XVII.