10 enero 2026

Bienal de Venecia 2026: en el Pabellón Argentina se caminará sobre el dibujo de Matías Duville

de

Matías Duville

Sal y carbón cubrirán el suelo del Pabellón Argentina en la Bienal de Arte de Venecia 2026: el proyecto de Matías Duville, curado por Josefina Barcia, entre algunas polémicas.

Será Matías Duville quien represente a la Argentina en la próxima Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, que se celebrará del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026: Monitor Yin Yang es el título del proyecto curado por Josefina Barcia, una obra que ocupará por completo el Pabellón en el Arsenale, cubriendo su suelo con un dibujo monumental realizado con sal y carbón. El proyecto fue seleccionado por la Secretaría de Cultura —el presidente Javier Milei cerró el ministerio correspondiente en 2023 en el marco de sus conocidos “recortes” al gasto público— y por la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina, a través de una convocatoria abierta que reunió 69 propuestas. En las ediciones anteriores habían sido 65 (2024), cuando fue elegida Luciana Lamothe, y 36 (2022), cuando se seleccionó el proyecto de Mónica Heller, señal de la vitalidad de la escena artística argentina, a pesar de un clima político ciertamente poco favorable. Según la normativa impuesta por el gobierno de Milei, el artista seleccionado deberá hacerse cargo de manera autónoma de encontrar los fondos necesarios para realizar la obra. Para su proyecto, de hecho, Duville podrá —o deberá— contar con una red de apoyo y patrocinadores constituida principalmente por privados.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubrirá el importe total de los gastos anuales del Pabellón Argentino, los costos de limpieza, la seguridad de la sala expositiva y el seguro durante la Bienal. Sin embargo, no contribuirá de ningún modo a la creación de la obra de arte que representará al país en la muestra. La Secretaría de Cultura y la Agencia de Inversiones brindarán asistencia técnica, administrativa y de gestión en relación con los fondos recibidos y gestionarán las acciones promocionales relativas a la participación argentina en la Bienal 2026.

Matías Duville, RIVUS, vista de la exposición Bienal de Sídney, 2022

Nacido en 1974, Matías Duville vive y trabaja en Buenos Aires. Se formó en la School of Visual Arts de Mar del Plata, continuando luego sus estudios con Jorge Macchi y en el CC ROJA UBA/KUITCA. Su práctica, centrada en el dibujo y extendida a la instalación y al uso de materiales como carbón, sal y madera, expresa paisajes inestables y atmósferas postapocalípticas, cargadas de una potencia latente, en las que la naturaleza y las huellas humanas entran en tensión. Ha participado en numerosas exposiciones y residencias en América Latina, Estados Unidos y Europa. En 2013 fue finalista del Canson Prize en el Petit Palais de París y ese mismo año presentó la exposición individual Discard Geography en la Chapelle des Beaux-Arts, por invitación de SAM Art Projects.

La obra propuesta por Duville para el Pabellón de la Argentina en la Bienal 2026 será una instalación para ser atravesada, destinada a ser pisada, alterada, progresivamente erosionada por el paso de los visitantes. Cada paso modificará la obra, la borrará y la reescribirá, levantará polvo, desplazará materiales. El dibujo, medio históricamente asociado a la bidimensionalidad y al gesto individual, se traslada así a una experiencia espacial y procesual, en la que la interacción se convierte en parte integrante del trabajo.

La sal evoca el agua, los mares desaparecidos, las superficies cristalizadas, mientras que el carbón remite a la combustión, a los restos fósiles, a la transformación irreversible de la materia. Estos materiales establecen un diálogo constante entre origen y destrucción, fluidez y residuo, presencia y borradura, temas que atraviesan desde hace tiempo la investigación de Duville.

El proyecto desarrolla el tema In Minor Keys, título y marco curatorial de la Bienal dirigida por la recordada Koyo Kouoh. En Monitor Yin Yang, la idea de extrañeza no se manifiesta a través de una narración explícita, sino mediante una condición material: el visitante es extranjero sobre una superficie inestable, que reacciona a su paso y lo hace consciente de su propio impacto. Caminar es un acto que altera un equilibrio precario. Desde el punto de vista simbólico, la decisión de intervenir el suelo produce una inversión radical. Aquello que normalmente funciona como soporte neutro se convierte en superficie expresiva, mientras que la arquitectura deja de ser contenedor para convertirse en parte activa de la obra.

Max Mara Art Prize for Women
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