La primera exposición institucional de John Baldessari en China, en el UCCA de Pekín, recorrerá 50 años de investigación del maestro del arte conceptual estadounidense. Abriendo interrogantes sobre el papel del arte en tiempos de polarización
Entre las grandes exposiciones internacionales previstas para 2026, hay una que parece asumir una relevancia adicional, más allá del plano estrictamente expositivo: la primera gran retrospectiva institucional en China dedicada a John Baldessari. En un momento marcado por fuertes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y la República Popular China —o entre Estados Unidos y gran parte del mundo—, la llegada de una figura clave del arte conceptual estadounidense a un museo asiático adquiere significados y matices que merece la pena considerar, configurándose ciertamente como un gesto de apertura, pero también como el resultado de relaciones que continúan fluyendo incluso por debajo de las fricciones más evidentes y dramáticas.
En 2025, la Fundación Querini Stampalia de Venecia había acogido No Stone Unturned – Conceptual Photography, la exposición más amplia jamás realizada en la ciudad sobre Baldessari. Aquella muestra, inaugurada en coincidencia con la Bienal de Arquitectura, se centraba en el momento en que la fotografía se convierte en el núcleo de su práctica conceptual, poniendo de relieve cómo el artista repensó la gramática del espacio y de la atención visual. Y si el paso veneciano reafirmó la centralidad histórica de Baldessari en el contexto europeo, la llegada a China amplía su alcance simbólico, en un periodo en el que la relación entre Estados Unidos y China está marcada por una competencia económica y tecnológica cada vez más intensa, además de ideológica y representacional.
La exposición china, comisariada por Luan Shixuan y organizada por el UCCA Center for Contemporary Art de Pekín, una de las principales instituciones independientes de arte contemporáneo en China, abrirá el 19 de septiembre de 2026 y recorrerá más de cinco décadas de investigación de Baldessari. Fotografías, montajes cinematográficos, vídeos, materiales de archivo, maquetas y libros de artista articularán un recorrido que va desde los experimentos de los años sesenta y setenta hasta las obras más tardías, en las que el color y el espacio —y su ausencia— se convierten en herramientas de una reflexión cada vez más depurada sobre el propio sentido de las imágenes.
En el centro del relato se sitúa The Cremation Project (1970), el gesto fundacional con el que el artista, nacido en 1931 y fallecido en 2020, quemó gran parte de su producción pictórica inicial, sancionando el paso a un arte basado en la idea y en la estructura conceptual. Desde ese momento, su práctica puso sistemáticamente en crisis la autoría, la linealidad del relato y las jerarquías entre texto e imagen, anticipando cuestiones hoy centrales en el ecosistema visual global.
La muestra en Pekín pondrá de relieve también este aspecto de su investigación, deteniéndose en el papel de Baldessari, León de Oro a la Trayectoria en la Bienal de Venecia de 2009, como educador en el California Institute of the Arts, donde su curso de Post-Studio Art contribuyó a redefinir la enseñanza artística, desplazando la atención del medio a la estrategia. Una herencia pedagógica que resuena como una invitación a leer la práctica artística más como un método crítico que como una reelaboración de estilo o una señal de pertenencia. En tiempos de polarización, el arte puede funcionar como un espacio de traducción y de confrontación transversal frente a los conflictos, proponiendo un terreno común hecho de imágenes, lenguaje y pensamiento.