Fundado por Kami Gahiga y Kaneza Schaal, el GICA inaugura en Kigali: en la capital de Ruanda, un modelo de institución sin fines de lucro que pone en el centro la producción artística, los archivos y el acceso público a la cultura.
Mientras el año se prepara para concluir, toma forma un momento de gran relevancia para el panorama artístico de Ruanda: se trata de la apertura del Gihanga Institute of Contemporary Art – GICA. Si, a los ojos de muchos, puede parecer solo una apertura más de una institución museística, en el panorama cultural de África oriental, históricamente marcado por una fuerte asimetría entre inversiones económicas e infraestructuras artísticas, adquiere una importancia que no debe subestimarse.
El GICA es, de hecho, el primer centro sin fines de lucro de Ruanda enteramente dedicado al arte contemporáneo, a la cultura visual y a la relectura crítica de la historia nacional: una iniciativa que busca llenar un vacío institucional en un país que en los últimos años ha apostado con decisión por sectores como la tecnología, la innovación y el deporte, a menudo apoyados por asociaciones internacionales, dejando en cambio al ecosistema artístico en una posición bastante marginal.
El GICA reivindica además un modelo independiente pero abierto a las colaboraciones, insertándose así en un movimiento panafricano más amplio que apunta a fortalecer las infraestructuras culturales del continente desde dentro, sin necesariamente replicar modelos institucionales occidentales.
El museo se levanta en el corazón de la capital ruandesa, en un barrio dinámico y en rápida transformación, a menudo definido como el “Soho” de Kigali. En la base del proyecto se encuentran la curadora y consultora Kami Gahiga, activa entre Kigali y Londres y figura clave en los circuitos internacionales (es también representante VIP para los países africanos en Art Basel), y la artista y educadora Kaneza Schaal, desde hace años comprometida en una práctica que entrelaza performance, pedagogía y memoria histórica. Juntas han imaginado una institución capaz de responder a necesidades locales sin renunciar a una proyección internacional.
El edificio que alberga el GICA es en sí mismo parte integrante del proyecto. Diseñado por el arquitecto ruandés Amin Gafaranga como residencia privada, fue progresivamente reconfigurado, tras años de diálogo, como espacio público. En su interior se suceden no solo las salas expositivas, sino también una biblioteca de consulta, un espacio para proyecciones y charlas, estudios y una residencia para artistas y escritores, configurándose como un verdadero centro de producción cultural. No por casualidad, el recorrido del visitante comienza precisamente en la biblioteca, curada por el artista y teórico Christian Nyampeta y concebida como un lugar de encuentro y de activación del pensamiento crítico.
Es aquí donde toma forma también la exposición inaugural, Inuma: A Bird Shall Carry the Voice (visible hasta el 19 de marzo de 2026), que reúne a seis artistas ruandeses de distintas generaciones: Kaneza Schaal, Sanaa Gateja, Francis Offman, Feline Ntabangana, Cedric Mizero e Innocent Nkurunziza.