29 julio 2026

¿Las obras de Frida Kahlo pueden salir de México? Una demanda reabre el caso Gelman

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Tras meses de polémicas y una carta firmada por cientos de profesionales del sector cultural, activistas llevan a los tribunales el caso de la Colección Gelman, que está destinada a viajar a España.

Frida con su águila mascota, Coyoacán, 1939. Fotografía: Nickolas Muray Photo Archive.

Frida Kahlo es una artista tan célebre y ha penetrado tan profundamente en el imaginario popular que puede ser considerada, sin duda, una de esas figuras icónicas que, cíclicamente, vuelven a atraer la atención de los medios. Hasta el próximo 12 de septiembre se presenta en el MoMA de Nueva York Frida and Diego: The Last Dream, el ambicioso proyecto expositivo que celebra el legado de la artista y de su esposo Diego Rivera. Hace apenas unos días también se anunció la salida al mercado del complejo residencial donde vivieron ambos, actualmente en venta por 8 millones de dólares. Sin embargo, probablemente el acontecimiento más relevante vinculado a este nombre, que siempre arrastra consigo una enorme carga mediática, se aparta del rebote mundial de las noticias y vuelve precisamente a México, el país que vio nacer a Frida Kahlo y al que la vida de la artista estuvo estrechamente ligada.

Frida Kahlo mostrando el corsé pintado bajo su huipil, por Florence Arquin, ca. 1951. © DR, colección privada © Archivos Diego Rivera y Frida Kahlo, Banco de México, fiduciario del Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo.

A pocas semanas de la clausura de la exposición Historias modernas. Obras emblemáticas de la Colección Gelman en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, el colectivo Defendamos la Colección Gelman presentó tres recursos contra el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la institución encargada de autorizar la salida del país de las obras protegidas, cuestionando la legalidad de las autorizaciones concedidas para el traslado de la colección a Europa.

El núcleo del conflicto gira en torno a la Colección Gelman Santander, una de las colecciones privadas más importantes dedicadas al arte mexicano del siglo XX, reunida en la década de 1940 por el productor cinematográfico Jacques Gelman y su esposa Natasha Zahalka, con un total de 161 obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y María Izquierdo. Tras pasar por distintos propietarios, en 2025 fue confiada a la Fundación Banco Santander mediante un acuerdo de cinco años que contempla actividades de investigación, conservación y difusión internacional.

Es precisamente este acuerdo el que ha alimentado las controversias: alrededor de 30 obras de la colección están reconocidas por la legislación mexicana como «monumentos artísticos», una categoría que impone restricciones específicas a su circulación internacional, dado que la normativa vigente en el país solo permite su exportación de manera temporal y previa autorización del INBAL, mediante permisos anuales que pueden ser prorrogados. Sin embargo, según los activistas, el acuerdo suscrito con Santander permitiría una permanencia en el extranjero mucho más prolongada, potencialmente hasta 2030.

Frida Kahlo, El sueño (La cama). Cortesía de Sotheby’s.

Ya en los meses anteriores, cientos de historiadores del arte, curadores, artistas y profesionales del sector cultural habían firmado una carta abierta solicitando mayor transparencia sobre el destino de la colección, señalando lo que consideraban una contradicción en la política cultural mexicana: mientras el gobierno continúa promoviendo campañas internacionales para la repatriación de piezas arqueológicas exportadas ilegalmente, permitiría al mismo tiempo la salida de algunas de las obras más representativas de la pintura moderna nacional.

En la carta se lee: «Resulta desconcertante constatar la disparidad entre el esfuerzo dedicado a la repatriación del patrimonio arqueológico nacional, con el fin de hacer cumplir la ley, y la negligencia con la que se permite la salida de obras importantes, no solo de la artista mexicana más relevante de la actualidad, sino también de pintores que, en conjunto, han contribuido a construir una parte significativa de nuestra identidad artística nacional».

Particularmente delicada es la presencia en la colección de dos pinturas emblemáticas de Frida Kahlo, Autorretrato con monos y Diego en mi pensamiento, ambas realizadas en 1943 e incluidas entre las obras protegidas. Junto con otras 66 piezas, fueron expuestas en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México por primera vez en casi veinte años, antes de su prevista partida hacia España.

Su debut europeo debería tener lugar en Faro Santander, el nuevo centro cultural impulsado por el banco en el norte de España, cuya inauguración está prevista para septiembre. Desde allí, la colección viajaría a la Fondation Beyeler de Basilea y posteriormente al Museo Nacional de Noruega, antes de regresar a México en 2028 con una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

Nickolas Muray, Frida Kahlo con figura olmeca, 1939. Victoria and Albert Museum, Londres.

Según el INBAL, no existe ningún riesgo de que la colección abandone definitivamente el país. La institución precisó que el acuerdo con la Fundación Banco Santander se refiere exclusivamente a actividades de investigación, conservación y programación cultural internacional y que no implica ni la transferencia de la propiedad ni la venta de las obras a instituciones extranjeras. La fundación bancaria también reiteró su compromiso de respetar íntegramente la legislación mexicana, garantizando el regreso de la colección dentro de los plazos previstos. Sin embargo, estas garantías no han convencido a los activistas.

«El acuerdo con la Fundación Banco Santander se limita a la investigación, la conservación y la programación cultural internacional. No contempla la transferencia de la propiedad ni la venta de obras de arte a instituciones extranjeras. El nombre Colección Gelman Santander refleja únicamente esta alianza institucional», declaró el INBAL al medio Hyperallergic. Francisco Berzunza, historiador del arte y fundador del movimiento Defendamos la Colección Gelman, sostiene que numerosas solicitudes de acceso a la información han quedado sin respuesta. En declaraciones a la revista afirmó: «El gobierno, hasta el día de hoy, se ha negado a mostrar los permisos, se ha negado a mostrar el acuerdo y se ha negado a explicar por qué Santander afirmó que la legislación mexicana es flexible».

Frida Kahlo, por Antonio Kahlo, 1946. © Archivos Diego Rivera y Frida Kahlo, Banco de México, fiduciario del Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo.

Berzunza también denunció presuntas presiones sufridas por los miembros del colectivo tras el inicio de la campaña pública, hablando de financiamientos retirados, encargos cancelados e intimidaciones en las redes sociales. Estas declaraciones llegan después de las palabras de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien había invitado a relativizar las preocupaciones sobre el caso, descartando el riesgo de una pérdida definitiva del patrimonio nacional.

Para los activistas, lo que está en juego es un principio más amplio relacionado con la protección del patrimonio cultural y la creciente internacionalización del mercado del arte. Y es precisamente ese equilibrio el que hoy deberán evaluar los tribunales mexicanos, mientras una de las colecciones más importantes dedicadas al modernismo mexicano se prepara para abandonar el país en una extensa gira internacional.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com