Imagen de portada del libro publicado por Caja Negra, "Momentum: arte y ecología en América Latina" . Foto: Caja Negra
Editado por María del Carmen Carrión, Inés Katzenstein y Madeline Murphy Turner, Momentum: arte y ecología en América Latina contemporánea propone una lectura situada de la relación entre prácticas artísticas y crisis ambiental en la región. Publicado en español por Caja Negra, el libro reúne materiales producidos en el marco de la investigación desarrollada por el Cisneros Institute entre 2020 y 2023, articulando ensayos, estudios de caso y experiencias colectivas. El resultado no busca cerrar un campo, sino sostener un espacio de pensamiento en movimiento.
Uno de los aportes del libro es ampliar la temporalidad desde la cual se aborda la relación entre arte y ecología. El arco que va desde la década de 1960 hasta el presente permite leer prácticas actuales en diálogo con antecedentes que ya interrogaban la relación entre naturaleza, territorio y modernización. En ese recorrido, figuras como Cecilia Vicuña o Frans Krajcberg no aparecen como casos aislados, sino como parte de una trama más amplia de sensibilidades ecológicas en América Latina.
El proyecto parte de una condición conocida pero no siempre suficientemente problematizada: la región ha sido históricamente configurada como territorio de extracción. Recursos naturales, saberes y cuerpos han sido incorporados a economías globales bajo relaciones desiguales. Las prácticas reunidas en Momentum no responden de manera homogénea a este diagnóstico, pero sí comparten una atención persistente a sus efectos. En algunos casos, esto se traduce en la reactivación de saberes vernáculos; en otros, en el análisis de infraestructuras energéticas o en el trabajo con comunidades atravesadas por el extractivismo.
Los tres ejes que organizan la investigación,“lo vernáculo, lo telúrico y lo ritual”; “interspecies, empatía y conciencia”; y “ecología, sostenibilidad y activismo”, funcionan como herramientas de lectura. En el primero, la materialidad ocupa un lugar central. Tierra, fibras, pigmentos o residuos operan como portadores de memoria y como huellas de relaciones específicas con el territorio. La recurrencia de prácticas rituales introduce, además, otras temporalidades que desbordan la narrativa lineal del progreso.
El segundo eje desplaza la centralidad de lo humano y propone pensar el mundo como una red de interdependencias. Diversas obras exploran vínculos entre especies, atendiendo a la agencia de animales, plantas o sistemas tecnológicos. En el contexto latinoamericano, estas aproximaciones dialogan con saberes que históricamente han concebido el entorno como un entramado vivo. La empatía se vuelve aquí una práctica situada, ligada a formas concretas de percepción y de cuidado.
El tercer eje reúne prácticas que intervienen en conflictos ecológicos contemporáneos. Artistas como Carolina Caycedo, entre otros, articulan investigación, activismo y producción estética, generando dispositivos que hacen visibles economías y violencias que suelen permanecer naturalizadas. En estos casos, el arte no solo produce imágenes, sino también formas de conocimiento que circulan entre distintos campos.
En varias de las contribuciones aparece una idea insistente: la crisis ecológica también es una crisis de percepción. Más allá de sus dimensiones técnicas o económicas, lo que está en juego es la posibilidad de imaginar otras formas de habitar el mundo. El arte adquiere relevancia en este punto porque habilita modos de sensibilidad que no se ajustan fácilmente a los marcos del desarrollo o la productividad.
La presencia de artistas como Adrián Villar Rojas, Allora & Calzadilla o experiencias como la Escuela de Arquitectura de Valparaíso amplía el campo hacia prácticas que operan a distintas escalas, desde lo escultórico hasta lo territorial. En estos casos, la noción de obra se expande hacia procesos de investigación e intervención que se desarrollan en el tiempo.
El marco institucional del proyecto introduce, sin embargo, una tensión que el libro no intenta resolver. El Museo de Arte Moderno de Nueva York, a través del Cisneros Institute, amplifica la visibilidad de estas prácticas en circuitos globales, al tiempo que forma parte de una estructura históricamente asociada a narrativas dominantes. Momentum trabaja con esa ambivalencia, proponiendo formatos que favorecen el intercambio entre artistas, curadores, científicos y activistas.
En conjunto, la publicación propone una cartografía abierta de prácticas que abordan la relación entre arte y ecología desde perspectivas diversas. América Latina aparece como un territorio atravesado por conflictos, pero también como un espacio donde se ensayan formas de vida y de pensamiento que desajustan los relatos del progreso. El libro no organiza una respuesta única, sino que sostiene un conjunto de preguntas que permanecen activas.
Momentum invita a una lectura atenta a las materialidades, las temporalidades y las relaciones que configuran el presente. El arte aparece aquí como un espacio donde estas dimensiones entran en contacto sin resolverse del todo, manteniendo abiertas las condiciones para imaginar otros modos de habitar el mundo.
Con textos de: Carla Acevedo-Yates, Jens Andermann, Lisa Blackmore, Helena Chávez Mac Gregor, Patricio del Real, José Luis Falconi, Arnaud Gerspacher, Julieta González, Miguel A. López, Carla Macchiavello, Camila Marambio, Joanna Page, Mara Polgovsky Ezcurra, Víctor Manuel Rodríguez-Sarmiento, Irene V. Small, Graciela Speranza y Patricia Vieira.
https://www.moma.org/research/cisneros/research-topics/art-and-ecology
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