Eugenia Calvo, "Seguir la corriente”, 2026. Ph: Florencia Lista
Arthaus se ha consolidado como uno de los proyectos culturales más innovadores del microcentro porteño. Concebido como centro de creación contemporánea, el espacio articula producción artística, exhibición y cruces interdisciplinarios entre artes visuales, música y otras prácticas culturales dentro de un mismo edificio. Desde su sede en Bartolomé Mitre 434 presenta actualmente las exposiciones “Fractura Expuesta”, curada por Silvia Gurfein, y “Seguir la corriente”, muestra individual de Eugenia Calvo con curaduría de Sebastián Vidal Mackinson, ambas abiertas hasta el 15 de marzo de 2026. El programa se completa con los proyectos visuales del colectivo Mondongo y la exhibición “Brutto”, de Indio Solari.
Fractura Expuesta
En la Sala 1 se presenta “Fractura Expuesta”, una exhibición colectiva curada por Silvia Gurfein que reúne a Gala Altamare, Eugenia Braconi, Mara Caffarone, Yuyo Gardiol, Carla Grunauer y Delfina Liderjover. En el texto de sala Gurfein plantea que la muestra propone “exponer la intimidad” al tiempo que aspira a revelar la fractura que la constituye, entendiendo que lo íntimo no es una materia homogénea sino una construcción atravesada por un constante intercambio entre lo interno y lo externo. A partir de esta premisa, el recorrido articula obras de sensibilidades diversas que exploran ese concepto desde distintos lenguajes y materiales.
El vitral de vidrios de celulares sin color de Mara Caffarone trabaja con la transparencia y la estructura, destacando su pura superficie vacía al haber dejado de cumplir su función. A su vez, las criaturas de peluche de Delfina Liderjover reviven escenas vinculadas a la memoria de infancia y proponen una identidad reconstruida desde lo afectivo, en la que cortes y uniones no se esconden. La cerámica de Eugenia Braconi se presenta como lenguaje escultórico que pone en tensión fragilidad y construcción, mientras que las pinturas de Gala Altamare, realizadas sobre sábanas, exhiben tanto la imagen como su reverso, incorporando el soporte doméstico al campo pictórico. Las siluetas de la tucumana Carla Grunauer dislocan la mirada y el cuerpo, dejando entrever una grafía interior que no termina de revelarse. Finalmente, Yuyo Gardiol amplía y transfiere a seda fotografías de una sección específica de su mano, desplazando el registro corporal hacia un plano abstracto.
En conjunto, la exposición articula materiales, técnicas y registros diversos —textil, cerámica, vidrio, fotografía, pintura— bajo una misma pregunta: qué ocurre cuando lo íntimo se exhibe y aquello que pertenece al ámbito interior se materializa al cruzar hacia lo visible.
Seguir la corriente
En la Sala 2, “Seguir la corriente”, de Eugenia Calvo, despliega una instalación compuesta por objetos del universo doméstico —artefactos, sillas, ropa, cubrecamas y bolsos— ensamblados en configuraciones que alteran su función original. Los elementos se agrupan formando cuerpos compuestos, vestidos y conectados entre sí, en los que cada pieza se sostiene y se relaciona con otra.
Como señala el curador Sebastián Vidal Mackinson en el texto de sala, “Seguir la corriente se propone como un paisaje en transición de carácter psicológico y emocional, donde cada situación induce a un tipo distinto de atención”. Desde esa perspectiva, los ensamblajes no responden a una lógica funcional sino relacional, en la que los objetos operan como nuevas formas vitales desde el humor, la ternura o el espanto.
El recorrido no es lineal. El visitante debe desplazarse entre estas agrupaciones que funcionan como escenas tridimensionales, donde la disposición espacial produce una sensación de comunidad en mutación en la que los objetos, despojados de su utilidad, adquieren una presencia casi antropomórfica.
La iluminación acentúa esta dimensión escénica; las variaciones de intensidad proyectan sombras que amplían los volúmenes, dando como resultado una sala activa, donde la circulación y la mirada construyen la experiencia tanto como los objetos mismos.
Mondongo
Dentro del programa visual del edificio se presentan dos obras del colectivo Mondongo: la Calavera y El Baptisterio de los colores, ambas realizadas en plastilina.
En el caso de la Calavera, convertida en emblema dentro de su trayectoria, la imagen se construye a partir de la acumulación minuciosa de pequeñas porciones de plastilina que conforman la figura final. La escala refuerza su impacto visual, mientras que el detalle del modelado deja en evidencia el procedimiento técnico que caracteriza al colectivo. En El Baptisterio de los colores, Mondongo traduce la teoría cromática de Johannes Itten en una estructura arquitectónica realizada íntegramente en plastilina policroma. Concebida como maqueta a escala del baptisterio florentino, la obra despliega tridimensionalmente la rueda de los colores mediante 3276 bloques distribuidos en paneles reticulados, convirtiendo el sistema cromático en volumen tangible.
Indio Solari
También se exhibe “Brutto”, un proyecto visual de Indio Solari que reúne obra del artista y se integra al enfoque interdisciplinario del espacio, ampliando el diálogo entre producción visual y trayectoria cultural.
Con este conjunto de exhibiciones, Arthaus consolida un modelo de programación que articula producción autoral y cruces interdisciplinarios en el microcentro porteño, reforzando el perfil del espacio como plataforma activa para la producción contemporánea.
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