“Drama”, foto de sala, cortesía Colección Balanz, ph. Nicolas Dodi.
La memoria familiar aparece en el trabajo de Andrés Bedoya como una materia que puede transformarse, repetirse y adquirir nuevas formas. Para “DRAMA”, su primera exposición individual en Argentina, el artista recupera los dibujos de moda realizados por su madre, Cynthia De Ugarte De Bedoya, y los toma como punto de partida para desarrollar una nueva serie de obras en torno al cuerpo, la vestimenta, los objetos y las formas en que una experiencia personal puede permanecer en los materiales. La exposición, curada por Juliana Fontalva, reúne más de quince obras producidas especialmente para la ocasión. Bedoya nació en La Paz en 1978 y desarrolló parte de su trayectoria entre Bolivia, Estados Unidos y México. Estudió diseño en la University of Texas en Austin y durante varios años vivió en Nueva York, donde expuso y trabajó también como gestor cultural. Sin embargo, el núcleo de su práctica se encuentra en una autobiografía material vinculada con la región andina y con su propia historia familiar. Desde allí, el artista trabaja sobre las relaciones entre memoria, identidad, rituales y materialidad.
En “DRAMA”, ese recorrido se concentra especialmente en la figura de su madre. Cynthia De Ugarte De Bedoya (Cochabamba, 1945–La Paz, 1994) desarrolló su actividad entre el diseño de indumentaria, la confección y el trabajo textil. Fundó en La Paz la fábrica de ropa Angora Sport, realizó vestuario para producciones teatrales y trabajó en el diseño de prendas. Durante sus estudios de moda produjo una serie de dibujos que permanecieron guardados durante décadas. El encuentro de Bedoya con ese archivo familiar funcionó como un disparador para esta nueva producción.
A partir de esos dibujos, el artista recupera una dimensión vinculada con el hacer, la confección y el trabajo manual. Tijeras, telas, bocetos y estructuras relacionadas con la indumentaria aparecen como referencias que Bedoya desplaza hacia otros procedimientos. En lugar de reconstruir literalmente el universo de su madre, utiliza esos materiales y gestos como una forma de volver sobre una historia familiar y transformarla en un lenguaje propio. La exposición establece así una relación entre dos generaciones, entre aquello que quedó guardado y las nuevas formas que el artista construye a partir de ese legado.
La investigación se desplaza hacia una variedad de materiales: latón, alambre, telas, cadenas, espejos, ceniza de cigarrillos, luces LED, vidrio e imágenes digitales. Bedoya combina estos elementos con procedimientos vinculados al ensamblaje, el trabajo textil y la construcción de objetos. La materialidad adquiere un papel central porque permite hacer visible aquello que la memoria conserva de manera menos tangible: gestos, hábitos, relaciones familiares y formas de trabajo.
El título “DRAMA” también introduce otra dimensión en esta investigación. Fontalva toma como referencia una reflexión de John Berger sobre el drama como algo que habita las formas más íntimas de la existencia: el cuerpo, la lengua, la casa, la ropa y los objetos heredados. Desde allí, Bedoya trabaja con la teatralidad, la exageración, lo histriónico y lo barroco. El drama aparece entonces como una forma de narrar y de transformar el dolor, pero también como una posibilidad de incorporar humor, artificio y placer sensorial.
Esta dimensión teatral atraviesa especialmente la relación entre cuerpo y vestimenta. La ropa funciona como una segunda piel y como un espacio donde pueden quedar inscriptas formas de identidad, memoria y deseo. En la obra de Bedoya, la indumentaria deja de ser únicamente un objeto de uso para convertirse en una estructura capaz de contener relatos familiares y culturales.
La exposición también recupera trabajos anteriores del artista que forman parte de la Colección Balanz, entre ellos “Vestimenta II” (2016), realizada con tela cosida con chapa, y “Sin título (hombre crucificado)” (2017). Estas piezas permiten reconocer la continuidad de algunas de las preocupaciones que Bedoya desarrolla ahora en “DRAMA”, especialmente aquellas relacionadas con el cuerpo, la vestimenta y las formas de transmisión.
En este recorrido, Bedoya transforma una experiencia íntima en una investigación sobre cómo los objetos pueden conservar una historia y cómo esa historia puede ser nuevamente activada desde el presente. La memoria no aparece como un archivo cerrado, sino como algo que puede modificarse cada vez que entra en contacto con nuevos materiales, gestos y formas de producción.
“DRAMA” es también la primera exposición individual de Bedoya en Argentina y una nueva instancia dentro de la relación entre el artista y Colección Balanz. La institución ya contaba con obras de su producción anterior y ahora presenta un conjunto realizado específicamente para Sala Nazaré, un espacio destinado a exposiciones temporales de la colección.
La muestra puede visitarse en Sala Nazaré, Colección Balanz hasta el 16 de enero de 2027.
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