11 septiembre 2026

“Entre dos lunas”: la repetición como forma de conocimiento en la obra de Ama Amoedo

de

Pintura, escritura y ritual se despliegan como estados equivalentes de un mismo gesto repetido, en la cuarta muestra individual de la artista en Ungallery.

Ama Amoedo. Eclipse lunar, 2026. Video digital, 2 min (Still 3)

Con entre Dos lunas, Ama Amoedo presenta su cuarta muestra individual en la galería porteña Ungallery, un proyecto que confirma la voluntad de hacer coexistir, en un mismo cuerpo de trabajo, la pintura, la escritura y el gesto ritual como prácticas de un mismo pensamiento. Con curaduría de Pabli Stein, la exhibición reúne quince pinturas, un video a dos canales y una publicación homónima concebidos específicamente para la ocasión, en un conjunto que busca reforzar la idea de ritualidad en varios registros simultáneos.

Vista de sala, Ama Amoedo, “entre Dos lunas”, Ungallery. Foto Diego Spivacow.

El patinaje como matriz gestual

El punto de partida de la muestra es autobiográfico y, a la vez, deliberadamente formal: la evocación del patinaje sobre hielo, práctica ligada a la infancia de la artista, que Amoedo traduce en un lenguaje visual y corporal desplegado a través de la pintura, el video, el sonido y el texto en sala. Esta traducción opera a lo largo de la exposición como estructura de trabajo. Los trazos que registran el desplazamiento del cuerpo sobre distintas superficies funcionan como espejo de la pincelada; el video, filmado en blanco y negro, hace presente el desplazamiento, la temperatura y las esquirlas de hielo levantadas por los patines, elementos que encuentran correspondencia directa con los gestos pictóricos de las obras exhibidas. Se establece así una analogía operativa, no meramente poética, entre el trazo del patín sobre el hielo y el trazo del pincel sobre la tela: dos gestos efímeros que, en el caso de la pintura, se fijan y permanecen.

Esta operación de traducción entre soportes es, probablemente, el núcleo conceptual más interesante del proyecto: la muestra extrae del patinaje una gramática de repetición, deslizamiento, control y accidente, que luego se verifica a través de los otros medios puestos en juego. El video en dos canales que ocupa el centro de la sala, generando un espacio intermedio – literalmente entre dos paredes – registra en blanco y negro el detalle de una bota de patín, la cuchilla sobre el hielo y el polvo de nieve suspendido en el aire, bajo una luz fría que contrasta con el hormigón desnudo y envejecido de la nave industrial que ocupa Ungallery.

Contrastes deliberados

Vista de sala, Ama Amoedo, “entre Dos lunas”, Ungallery. Foto Diego Spivacow.

En la sala expositiva se registran una serie de contrastes marcados intencionalmente: el blanco y negro de la proyección entra en tensión con los colores vivos de las pinturas; el sonido se plantea en contrapunto con los poemas que atraviesan el espacio flexionándose a modo de poesía visual. Sobre uno de los muros blancos, el texto poético, en cursiva manuscrita, de color violeta, se inscribe siguiendo una trayectoria curva que envuelve una de las pinturas exhibidas, de modo que la lectura del poema obliga a un desplazamiento físico alrededor de la obra, replicando a escala arquitectónica la lógica circular que Amoedo aplica en sus telas.

Vista de sala, Ama Amoedo, “entre Dos lunas”, Ungallery. Foto Diego Spivacow.

La decisión de disponer el texto poético como un elemento espacial más, y no como acompañamiento subordinado de la obra pictórica, es coherente con el planteo general del proyecto, que rehúsa jerarquizar un medio sobre otro. Pintura, video, sonido y palabra son tratados como estados equivalentes de una misma indagación, lo cual se traduce también en la inclusión de la publicación como parte constitutiva de la muestra. La misma artista describe su vínculo con el oficio en términos que iluminan esta equivalencia entre medios: «Cuando pinto me conecto con la libertad, la pasión y la concentración. Es una manera de meditar entre colores y movimientos». Stein, por su parte, sitúa el proyecto en una tensión de polaridades que no buscan resolverse: «El proyecto entre Dos lunas refleja un estado de ciclos vacilantes, que van entre pintar y escribir, el control y el accidente, los recuerdos de la infancia y la vida adulta».

Vista de sala, Ama Amoedo, “entre Dos lunas”, Ungallery. Foto Diego Spivacow.

El título como programa: permanecer en el intermedio

El título de la exposición condensa su tesis central. Amoedo no propone un tránsito de un estado a otro, sino la permanencia en el espacio intermedio: entre dos lunas, entre dos ciclos, entre pintar y escribir. La reiteración del gesto, patinar, pincelar, escribir, se plantea como aquello que transforma una acción en mantra: un ritmo insistente, visual y sonoro, que convierte el pintar en una forma de transitar la vida antes que en la búsqueda de un resultado cerrado. Esta lógica cíclica es consistente con el resto de la producción de la artista, en la que la sinestesia, el tránsito entre estados y la memoria operan como temas recurrentes. Esta lógica se verifica en obras como Rituales (2023), donde una paleta saturada de naranjas, verdes ácidos, azules profundos y violetas se organiza en capas translúcidas que se superponen sin llegar a fundirse del todo. El gesto amplio y curvo que atraviesa la composición, junto con los goteos de pintura que corren verticalmente sobre algunas zonas, deja visible el tiempo de ejecución de la obra: lo que queda en la tela es el registro de un movimiento sostenido, más cercano a una acción coreografica que a una composición de formas abstractas.

Ama Amoedo. Rituales, 2023. Acrílico sobre tela, 160 x 140 cm. Foto Diego Spivacow

La publicación como extensión de la muestra

Uno de los aspectos más singulares del proyecto es el estatuto que se le otorga a la publicación entre Dos lunas, editada en quinientos ejemplares. El libro reúne poemas y rituales que Amoedo practica a lo largo del año, organizados según las cuatro estaciones, y está concebido explícitamente como una prolongación de la muestra por fuera del espacio de la galería. La estructura estacional – Inviernos, Primaveras, Veranos, Otoños – organiza tanto los poemas de tono íntimo y confesional como una serie de fichas rituales de factura casi artesanal: agua de San Juan, spray de lavanda, extracto hidroglicerinado de jazmín, pétalos de rosa cristalizados, un baño de Ostara para el equinoccio de primavera, un ritual solar para joyas en el solsticio de verano, la tradición de la caña con ruda para el primero de agosto. Cada ficha sigue un formato recurrente – categoría, materiales, preparación, intención, simbolismo – que aporta al conjunto una precisión casi de manual, en diálogo con prácticas de herbolaria y calendario agrícola de tradición popular. El epílogo del volumen, «El retorno a la espiral», explicita la clave de lectura de todo el proyecto: la afirmación de que «somos parte del paisaje, no meros espectadores» y la convicción de que los rituales y recetas reunidos «nunca pretendieron ser fórmulas rígidas ni verdades absolutas», sino una invitación a instalar pausas conscientes dentro de la vida cotidiana.

Ama Amoedo. Entre dos lunas, 2026. Publicación.

Esta articulación entre poesía amorosa, de tono elegíaco y sensorial, y protocolo ritual de raíz botánica, sitúa la práctica de Amoedo en una zona de cruce entre la tradición del libro de artista y una escritura de carácter más personal, vinculada al cuidado, la introspección y el paso del tiempo, temas que la artista también ha explorado en su libro de poesía Cruz del sur (Mansalva, 2017).

Si bien la labor filantrópica de Ama Amoedo en apoyo a los creadores latinoamericanos a través de la Fundación que lleva su nombre es su faceta más visible, la exposición en Ungallery refleja la constancia y sensibilidad de su búsqueda estética personal. Respaldada por su formación junto a referentes como Nicola Costantino, Miguel Harte, Marcia Schwartz y Jorge Gumier Maier, esta muestra curada por Pabli Stein se presenta como un espacio íntimo y honesto que celebra su propio universo creativo.

Pablo Stein y Ama Amoedo en Ungalley, en su muestra “entre Dos lunas”, 2026. Foto Diego Spivacow.