17 marzo 2026

Fernanda Laguna en el Malba (Buenos Aires): un imán afectivo entre lo íntimo y lo colectivo

de

'Obsesión', Fernanda Laguna, 1995. ph cortesía Depto. de prensa MALBA

 

 

La muestra Mi corazón es un imán (1992–2025), inaugurada el 12 de marzo en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), propone la primera revisión histórica e integral de la práctica artística, literaria, editorial y activista de Fernanda Laguna. Curada por Miguel A. López y organizada por el Malba en colaboración con el Museo Reina Sofía, donde la exhibición viajará en 2027, la muestra reúne más de tres décadas de producción de una de las figuras más influyentes del arte argentino contemporáneo.

El recorrido, desplegado en dos salas del museo, permite dimensionar la singularidad de una obra que se mueve entre registros múltiples: pintura, dibujo, bordado, collage, objetos, instalaciones, publicaciones, archivos y videos conviven con documentos y rastros de los espacios colectivos que Laguna impulsó a lo largo de los años. Más que una retrospectiva convencional, la muestra funciona como un tejido de prácticas, donde la obra individual y las experiencias comunitarias aparecen entrelazadas.

Fernanda-Laguna. ‘Poderosa’. 2024. Coleccion Eduardo F. Costantini ph. cortesía Depto. prensa MALBA

Desde sus comienzos en los años noventa, Laguna desarrolló un lenguaje visual marcado por la intuición, el humor y una estética deliberadamente ingenua que toma materiales de la cultura popular y de la vida cotidiana. Corazones, ojos caricaturescos y figuras aparentemente simples se convierten en vehículos de emociones intensas –amor, soledad, belleza, pérdida– mientras que la fragilidad de los materiales refuerza el volumen emocional de su trabajo.

Esa dimensión afectiva atraviesa toda la exposición. Las obras transmiten una sensibilidad y cercanía que se presenta con una franqueza inusual. La muestra propone así una intimidad al desnudo, donde lo doméstico y lo cotidiano adquieren una potencia estética y política que interpela directamente al espectador.

Fernanda Laguna. ‘Pintura sin valor, fuera del mercado’. 2024 ph. cortesía Depto. prensa MALBA

A ese clima se suman, por ejemplo, las inscripciones manuscritas que aparecen en las paredes de la sala, así como las frases poéticas y reflexiones de la artista que acompañan el recorrido y dialogan con las obras expuestas, estableciendo una relación directa entre lenguaje y experiencia artística. Algunas de ellas introducen claves autobiográficas y desdoblamientos identitarios propios de su práctica, como la frase: “Yo soy Fernanda Laguna y también soy Dalia Rosetti y hace unos años soy sangrecita quien hace artesanías”, donde se entrelazan la artista visual, la escritora y sus distintas voces creativas.

Pero la exposición también subraya un aspecto central de la trayectoria de Laguna: su enorme trabajo colectivo. A lo largo de los años la artista impulsó proyectos que ampliaron la práctica artística hacia formas de organización social y cultural. Entre ellos, Belleza y Felicidad, fundada en Buenos Aires en 1999 junto a Cecilia Pavón, fue una tienda, galería y editorial independiente que surgió en el contexto de transformación social posterior a la crisis de 2001 y que se convirtió en un espacio clave para nuevas escenas artísticas.

Fernanda Laguna. ‘Papas fritas II’, 2023. ph. cortesía Depto. prensa MALBA

Ese impulso se expandió luego hacia Belleza y Felicidad Fiorito, un proyecto cultural y social desarrollado desde 2003 en el barrio de Villa Fiorito, donde arte, educación y acción comunitaria se entrelazan. Las fotografías, documentos y obras presentes en la exposición muestran cómo la práctica de Laguna excede el objeto artístico para convertirse en una red de vínculos, colaboraciones y espacios compartidos.

En su conjunto, la exposición reúne más de doscientas obras, junto a cuadernos, libros y materiales de archivo que permiten reconstruir la trayectoria de la artista. Sin embargo, en la conferencia previa a la inauguración Laguna señaló algo que parece acompañar su práctica desde su inicio: la sensación de que siempre falta algo. En esa conversación la artista mencionó, por ejemplo, una obra realizada con botellas de cerveza rotas y nombres de chicas, que no participa de la exposición. La referencia funciona casi como una metáfora del carácter abierto de su producción: un universo creativo que siempre parece expandirse más allá de cualquier intento de contención.

Fernanda Laguna. ph. Cecilia Szalkowicz

En Mi corazón es un imán, arte y vida aparecen profundamente entrelazados. La exposición revela un lenguaje que oscila entre lo íntimo y lo colectivo, entre la fragilidad de los materiales y la fuerza emocional que transmiten. En esa tensión entre cercanía afectiva, exposición personal y construcción comunitaria se hace visible la potencia de una artista que ha transformado las formas de pensar el arte en Argentina en las últimas décadas.