01 octubre 2026

Mônica Ventura en Fundación Cervieri Monsuárez (José Ignacio)

de

La artista brasileña Mônica Ventura presenta en la Fundación Cervieri Monsuárez una instalación de pilares de ladrillo y calabazas que rinde homenaje a Rosa Luna, candombera uruguaya, y a las mujeres que sostienen la memoria afrouruguaya.

Mônica Ventura,"Rosa Luna", 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

La artista brasileña Mônica Ventura presenta Rosa Luna en la Fundación Cervieri Monsuárez, en José Ignacio, Uruguay. La muestra, curada por Roxana Fabius, es su primera exposición individual en América Latina fuera de Brasil. El proyecto surgió de una investigación iniciada por Ventura en Uruguay sobre la comunidad afrouruguaya, el conventillo Medio Mundo y el papel de las mujeres en la transmisión de memorias y saberes. En ese recorrido encontró a Rosa Amelia Luna (Montevideo, 1937–Toronto, 1993), candombera nacida en Medio Mundo y figura del carnaval uruguayo, cuyo nombre da título a la exposición.

Ventura trabaja con escultura, instalación, pintura y video. Formada en Diseño Industrial en la Fundação Armando Alvares Penteado y con una maestría en Poéticas Visuales por la Universidade de São Paulo, ha desarrollado en los últimos años proyectos de gran escala en instituciones como el Instituto Inhotim y la Pinacoteca de São Paulo. Su práctica investiga las relaciones entre feminidad y raza e incorpora técnicas manuales y elementos culturales afroamerindios. La construcción ocupa un lugar sostenido dentro de ese trabajo y ha dado lugar a instalaciones que la propia artista denomina “cuerpos-arquitectura”.

Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

En Rosa Luna, una sucesión de pilares y estructuras de ladrillo organiza la sala principal. Sobre varios de ellos descansan formas de calabaza realizadas en bronce, cerámica y cristales sobre plástico biodegradable. Las alturas cambian y la disposición de las piezas determina la circulación. Los pilares modifican la percepción del conjunto a medida que se avanza entre ellos. Una plataforma circular y una columna torneada introducen variaciones dentro del sistema modular.

La elección del ladrillo responde al proceso de trabajo de Ventura en Uruguay. Durante una visita a la Iglesia de Cristo Obrero, en Atlántida, la artista conoció de cerca la arquitectura de Eladio Dieste y decidió incorporar ese material al proyecto. El ladrillo pasó así a formar parte de un vocabulario en el que ya venía explorando procedimientos constructivos y materiales como la tierra y el barro. Su repetición establece una medida para las estructuras y define buena parte del ritmo espacial de la instalación.

Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

El pilar también cuenta con antecedentes en su obra. En el grabado Pilar, de 2022, Ventura había asociado esta figura con el cuerpo y el sostén. En José Ignacio, esa relación adquiere escala arquitectónica. Cada pilar representa, según el planteamiento curatorial, a una mujer que sostiene. Hacia el final de la sala, una columna torneada cumple una función particular dentro del conjunto y funciona como retrato de Rosa Luna. La referencia a su figura se construye mediante la forma, la altura y la materia.

Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.
Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

La calabaza ocupa otro lugar preciso en el vocabulario de Ventura. En la exposición remite a sus usos como recipiente y a su presencia en prácticas ceremoniales y religiosas de origen africano en América. La artista trabaja con esta condición de contenedor y la incorpora como una forma recurrente sobre los pilares. Las piezas varían en tamaño, material y superficie. Algunas son negras o blancas, otras doradas o recubiertas de cristales. Su reiteración atraviesa la sala y establece una relación visual entre las distintas estructuras.

Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.
Mônica Ventura, «Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

La investigación realizada en Uruguay continúa en Aguas que susurran (2026), videoperformance presentada en la segunda sala. Ventura realizó la pieza junto a Hermosa Intervención, colectiva uruguaya de mujeres y disidencias afro e indígenas, con la participación de la cantante y activista Chabela Ramírez. El trabajo parte de cantos y danzas tradicionales del candombe y desarrolla el concepto de “voz-arquitectura”, entendido como la capacidad de la voz para construir espacio mediante el sonido. La colaboración incorpora al proyecto experiencias y prácticas vinculadas con la comunidad afrouruguaya que Ventura comenzó a investigar a su llegada al país.

Mônica Ventura ,»Rosa Luna», 2026. Vista de exposición en Fundación Cervieri Monsuárez, José Ignacio. Foto: Francisca Vivo. Cortesía de la artista y Fundación Cervieri Monsuárez.

Curaduría: Roxana Fabius
Fecha: del 23 de agosto al 23 de noviembre de 2026