20 julio 2026

El fútbol vale oro, también en las subastas

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A pocos días de la final del Mundial 2026, Sotheby's lleva al martillo algunas de las mayores leyendas del fútbol. Encabeza la venta la camiseta que Pelé usó en la final de 1958, con una estimación superior a los 6 millones de dólares.

Mientras el Mundial 2026 en Estados Unidos se prepara para su último acto, Sotheby’s pone en juego a su gran estrella. No se trata de Kylian Mbappé ni de Lionel Messi. Es una camiseta azul, con el número 10 cosido a mano: la que Pelé vistió el 29 de junio de 1958 durante la final del Mundial contra Suecia, la noche en la que el brasileño de apenas 17 años marcó dos goles y cambió para siempre la historia del fútbol. ¿La estimación? A petición, aunque supera los 6 millones de dólares. Si alcanza esa cifra, se convertirá en el objeto de colección de Pelé más caro jamás vendido en una subasta.

La venta, titulada The Beautiful Game, se realiza en línea y concluirá el 16 de julio. Al momento de escribir este artículo, la camiseta de Pelé ya había alcanzado los 4 millones de dólares, tras diez pujas. Un fenómeno —y un deseo— que explica mejor que cualquier informe una transformación en marcha: el fútbol se ha convertido en una categoría del lujo coleccionable. Las casas de subastas ya no tratan estos objetos como simples recuerdos deportivos, sino como auténticos bienes culturales, con procedencia documentada, exhibiciones museísticas, informes de conservación (condition reports) y catálogos científicos.

Y ahí está precisamente la camiseta de Pelé: no como una simple prenda, sino como un objeto con una historia irrepetible. Para aquella final, Brasil no pudo vestir su ya emblemático uniforme amarillo, demasiado parecido al de Suecia, anfitriona del torneo. Las camisetas azules fueron confeccionadas a toda prisa pocos días antes del partido: los escudos se cosieron a mano, los números se recortaron de bolsas destinadas al transporte del equipamiento y los acabados fueron completamente artesanales. Al terminar el encuentro, Pelé regaló la camiseta a su compañero Dida, quien la conservó durante décadas antes de que ingresara al circuito internacional del coleccionismo.

La subasta de Sotheby’s también incluye el brazalete de capitán que Diego Maradona llevó durante el Mundial de 1986, siete camisetas de Lionel Messi y una rarísima tarjeta de novato (rookie card) de Pelé de 1958. Sin embargo, el verdadero protagonista es un mercado que en los últimos años ha cambiado de escala. En 2022, Sotheby’s ya había establecido un récord con la camiseta de la «Mano de Dios» de Maradona, vendida por 9,3 millones de dólares. Ahora intenta elevar nuevamente ese listón.

Se trata de una venta que habla de mucho más que de fútbol. El coleccionismo contemporáneo ya no establece fronteras claras entre arte, deporte, diseño y cultura pop. Lo que importa es la fuerza de la narrativa, la singularidad del objeto —como ocurre también con las camisetas del Mundial 2026— y su capacidad para evocar un momento que permanece en la memoria colectiva. Así, una camiseta de Pelé se convierte plenamente en un trophy lot, al mismo nivel que una pintura de Mark Rothko o una escultura de Alberto Giacometti. Mientras tanto, el «juego bonito» también se disputa bajo el martillo del subastador.

Este artículo fue publicando originalmente en exibart.com