Nombramiento inmediato de Christophe Leribault al frente del Louvre, tras la dimisión de Laurence des Cars producida a raíz del robo de las Joyas de la Corona y la aparición de criticidades estructurales.
Al día siguiente de la dimisión de Laurence des Cars, formalizada ayer por el Elíseo, el presidente Emmanuel Macron nombró con efecto inmediato a Christophe Leribault nuevo director del Louvre de París. La decisión fue adoptada en el Consejo de Ministros a propuesta de la ministra de Cultura, Rachida Dati.
Leribault dejó así la dirección del Palacio de Versalles, cargo asumido en febrero de 2024, después de haber dirigido previamente el Musée d’Orsay y el Orangerie. Su carrera había comenzado en 1989 en el Musée Carnavalet como conservador de pinturas y dibujos. En 2006 ya había ingresado al Louvre como subdirector del Departamento de Estampas y Dibujos. En 2012 asumió la dirección del Petit Palais de París, consolidando su perfil dentro del sistema museístico francés.
El nombramiento llegó en un momento definido como “de crisis” por el propio Ministerio de Cultura, que hizo referencia explícita al robo del 19 de octubre de 2025 en la Galerie d’Apollon. El golpe, perpetrado a plena luz del día con modalidades que pusieron en evidencia fallas estructurales en la seguridad, llevó a la sustracción de ocho Joyas de la Corona por un valor estimado en más de 88 millones de euros. Entre las piezas robadas se encontraban un collar que había pertenecido a María Luisa, segunda esposa de Napoleón I, y una diadema asociada a la emperatriz Eugénie.
La dimisión de des Cars, directora desde 2021 y primera mujer al frente del Louvre, había sido presentada ya en las horas posteriores al robo, pero recién ahora fue aceptada por el presidente de la República, quien habló de la necesidad de «Un nuevo impulso» para la institución. El Elíseo definió la salida como un «Acto de responsabilidad», abriendo una fase de transición destinada a restablecer la confianza y la credibilidad.
El robo representó la punta de un iceberg de criticidades que afectaron al museo en los últimos meses. Una investigación parlamentaria habló de «Fallos sistémicos» en la gestión de la seguridad, señalando que hasta 2024 solo el 39 por ciento de los espacios estaba cubierto por sistemas de videovigilancia adecuados. A esto se sumaron problemas estructurales, filtraciones e inundaciones que afectaron también a las colecciones egipcias, y un fraude relacionado con entradas falsas, con un daño estimado en alrededor de 10 millones de euros. En el plano interno, huelgas y protestas del personal evidenciaron además tensiones vinculadas a las condiciones de trabajo y a la antigüedad de las infraestructuras.
Con un perfil técnico y curatorial forjado en grandes museos nacionales, Leribault quedó ahora llamado a afrontar una doble exigencia: por un lado el refuerzo de las medidas de seguridad y la modernización de las estructuras, por otro la gestión simbólica de una institución que encarna la “grandeur” cultural francesa y que hoy se encontraba ante la necesidad de redefinir su equilibrio entre atractivo global y solidez operativa.