Museos

Un Louvre en vilo: tras robos e inundaciones, 2026 se abre con el caso Jugie

Después de un año marcado por huelgas, robos y situaciones críticas, la no renovación de la Directora del Departamento de Escultura, Sophie Jugie, reaviva el debate sobre la dirección del Louvre. Que sigue siendo el museo más visitado del mundo

Si el final de 2025 ya había puesto a dura prueba al Louvre, el inicio de 2026 parece confirmar una fase de fuerte inestabilidad para el museo parisino. Lo que ha suscitado debate en las últimas horas es la decisión de no renovar el contrato de Sophie Jugie, directora del Departamento de Escultura desde 2014, una figura considerada por muchos profesionales del sector como uno de los puntos fuertes de la institución.

El caso se inscribe en un contexto ya marcado por acontecimientos difíciles. Entre el 15 y el 18 de diciembre de 2025 el personal del Louvre había cruzado los brazos para protestar contra unas condiciones de trabajo consideradas degradadas, la falta de personal, problemas de seguridad y un mantenimiento infraestructural insuficiente. A poner en evidencia la situación había contribuido, pocas semanas antes, la inundación de la biblioteca de antigüedades egipcias: el fallo de una tubería defectuosa del sistema de calefacción del ala Mollien había dañado alrededor de 300 volúmenes y revistas de egiptología, en su mayoría datados entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, un patrimonio utilizado a diario por estudiosos e investigadores.

Aún más clamoroso había sido, el 19 de octubre de 2025, el robo en la Galerie d’Apollon, con una banda de ladrones disfrazados de obreros que, en pocos minutos, sustrajo las joyas de la corona francesa por un valor estimado en torno a los 88 millones de euros. A estos episodios se había sumado la decisión, ya muy controvertida, de aumentar en un 45% el precio de la entrada para los visitantes no europeos, llevándolo a 32 euros.

Junto a estas criticidades, el museo había intentado sin embargo relanzar su imagen. El pasado 3 de diciembre se inauguró la Galerie des cinq Continents, nueva sección permanente nacida de la colaboración con el Musée du Quai Branly – Jacques Chirac. Instalado en el pabellón decimonónico proyectado por Hector-Martin Lefuel, el espacio propone una lectura más transversal y menos eurocéntrica de las colecciones, poniendo en diálogo obras procedentes de distintas áreas globales. En cualquier caso, también en 2025 el museo parisino fue el más visitado del mundo, con 9 millones de visitantes, registrando un ligero aumento respecto a 2024, cuando se alcanzaron los 8,7 millones.

Es en este clima contradictorio donde estalla ahora el caso Jugie. Al frente del Departamento de Escultura desde hace más de una década, tras su experiencia como directora del Musée des Beaux-Arts de Dijon, Sophie Jugie era considerada segura hasta la jubilación, prevista dentro de menos de dos años. La comunicación de la no prórroga ha generado desconcierto entre sus colaboradores más directos y, en general, en todo el museo. Diversos testimonios recogidos de forma anónima por fuentes francesas hablan de una dirigente estimada por sus competencias científicas, su capacidad de escucha y su sentido del servicio público.

La decisión es interpretada por muchos como una señal de las tensiones internas en la gobernanza del Louvre y de la compleja relación con la presidenta y directora Laurence des Cars, en el cargo desde 2021. La no renovación del contrato de Jugie parece de hecho vinculada también al más amplio proyecto de reorganización conocido como “Nuevo Renacimiento”, todavía poco definido en contenidos y recursos, pero ya en el centro de las críticas de los sindicatos y de parte del personal.

No por casualidad, el puesto dejado vacante fue publicado casi de inmediato, con una convocatoria que insiste en la necesidad de «Rediseñar la experiencia del visitante» en clave interdisciplinaria. Un anuncio que ha suscitado nuevas perplejidades por algunas incongruencias formales y por un perfil profesional que parece mirar más a las artes gráficas que a la escultura, el sector implicado.

En este escenario pesa también la inercia percibida del Ministerio de Cultura francés, mientras la atención se desplaza ahora hacia la comisión de investigación de la Asamblea Nacional, en funcionamiento desde el 8 de enero. Para el Louvre, 2026 se abre así bajo el signo de interrogantes nada marginales: no solo sobre quién dirigirá los departamentos, sino sobre qué idea de museo público surgirá de una fase tan compleja y conflictiva.

Redacción Exibart

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