29 junio 2026

De Francia a la Galleria degli Uffizi: los museos están cerrando por el calor extremo

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El calor extremo y los fenómenos meteorológicos cada vez más intensos en Europa obligan también a los museos a adaptarse: desde Francia hasta las Galerías Uffizi, pasando por el British Museum y las lluvias torrenciales en Pompeya, la cultura se convierte en un verdadero centinela del cambio climático.

(AP Photo/Michel Euler)

El verano acaba de comenzar, pero el calor extremo ya está poniendo a prueba el patrimonio cultural europeo. Museos, monumentos y sitios arqueológicos deben enfrentarse cada vez con mayor frecuencia a temperaturas récord, sistemas de climatización al límite y fenómenos meteorológicos extremos que obligan a cerrar espacios, limitar el acceso de los visitantes y modificar los recorridos de visita. Una emergencia que afecta tanto al bienestar del público como del personal y que plantea interrogantes sobre el futuro de la conservación del patrimonio.

Si bien hace algunos años ya se había producido una situación similar en Gran Bretaña —aunque en pleno mes de julio—, el episodio más reciente llega ahora desde Florencia. Durante la jornada de hoy, con la ciudad bajo alerta roja por calor extremo, la Galería de los Uffizi se vio obligada a limitar el ingreso de visitantes y a suspender temporalmente la venta de entradas. Las temperaturas excepcionalmente elevadas pusieron en dificultades el sistema de aire acondicionado del museo, mientras equipos técnicos trabajaban para restablecer su funcionamiento. En el exterior del complejo museístico se formaron largas filas de visitantes a la espera.

De la Torre Eiffel al Louvre: Francia cierra espacios culturales por el calor

El caso florentino no es un hecho aislado. Desde hace varios días Francia atraviesa una de las olas de calor más intensas de los últimos años, y precisamente los espacios culturales se están convirtiendo en un observatorio privilegiado de las consecuencias del cambio climático.

En París, el Museo del Louvre decidió adelantar su horario de cierre a las 16 horas hasta el sábado, dos horas antes del horario habitual. La dirección del museo explicó que las condiciones de trabajo y de visita durante las horas más calurosas del día se han vuelto difíciles y subrayó que el histórico edificio «sigue siendo frágil y no está suficientemente adaptado al cambio climático». Una declaración que refleja una realidad compartida por muchas instituciones culturales europeas, cuyos edificios históricos son cada vez más vulnerables frente a las condiciones ambientales actuales.

La Torre Eiffel también adelantó su horario de cierre debido al intenso calor, mientras que otros importantes espacios culturales franceses adoptaron medidas extraordinarias. El Museo Gustave Moreau, en el IX distrito de París, cerró completamente durante una jornada y pospuso algunos eventos programados. El Palais de Tokyo suspendió temporalmente sus exposiciones hasta el 26 de junio. El Castillo de Fontainebleau anunció el posible cierre de algunas salas y la suspensión de actividades recreativas. La ola de calor también afectó al Jardin des Plantes, donde permanecieron cerrados hasta el 26 de junio los Grandes Invernaderos, la Ménagerie, la Galería de Mineralogía, el Jardín Alpino y la Escuela de Botánica. Solo continúa abierta la Gran Galería de la Evolución.

Cierres y restricciones en espacios culturales: la situación en España y el Reino Unido

La ola de calor que atraviesa el continente llevó a numerosos países a adoptar medidas extraordinarias. En España, bajo alerta roja desde hace varios días, las autoridades solicitaron limitar el acceso a las áreas de los museos que no cuentan con aire acondicionado y a los jardines sin zonas de sombra, introduciendo nuevas modalidades de visita al patrimonio cultural durante las jornadas de mayor calor.

También el Reino Unido, que enfrenta temperaturas cercanas a los 40 grados y una inusual alerta roja, vive una situación similar. El British Museum difundió un aviso para sus visitantes: «Debido al calor, es posible que prefieran llegar temprano y sus entradas serán válidas para ingresar en cualquier momento. Además, podríamos cerrar temporalmente algunas galerías del museo para garantizar el confort y la seguridad del personal y de los visitantes».

El Tower Bridge de Londres permaneció cerrado durante dos días; el Victoria and Albert Museum restringió temporalmente el acceso a algunas galerías; el Young V&A cerró completamente hasta el viernes, mientras que el Natural History Museum también limitó el acceso a determinados sectores. El calor obligó además al cierre del Royal Observatory y del Cutty Sark, mientras numerosos parques históricos, propiedades del National Trust y otras atracciones turísticas modificaron sus horarios o suspendieron actividades.

Lluvias en Pompeya: los fenómenos extremos transforman la relación con el patrimonio cultural

La otra cara de la crisis climática se manifestó en Pompeya. Allí no fue el calor sino un violento temporal el que llamó la atención. Durante la jornada de ayer, una intensa tormenta inundó temporalmente algunas de las antiguas calles de la ciudad romana. No se registraron daños ni a las personas ni a las estructuras, pero las imágenes compartidas por el director del Parque Arqueológico, Gabriel Zuchtriegel, mostraron una escena sorprendente: los visitantes pudieron utilizar los antiguos «pasos peatonales» romanos exactamente como lo hacían los habitantes de Pompeya hace casi dos mil años, cruzando las calles sin mojarse.

El video difundido por el director abrió una reflexión sobre la eficacia de las infraestructuras antiguas frente a los fenómenos meteorológicos extremos. Pero, más allá del interés arqueológico, el episodio revela otra consecuencia del cambio climático: la creciente frecuencia de eventos extremos, que alternan prolongadas olas de calor con precipitaciones violentas y repentinas.

Lo que está ocurriendo en estas semanas sugiere que los museos y los sitios del patrimonio cultural se han convertido en una especie de «centinelas climáticos». Sus dificultades reflejan una transformación mucho más amplia: el cambio en la relación entre la arquitectura histórica, la conservación y el medio ambiente. Si hasta hace pocos años el debate giraba principalmente en torno a la eficiencia energética y la sostenibilidad de las instituciones culturales, hoy la cuestión se ha vuelto mucho más urgente y concreta: ¿cómo proteger edificios, colecciones y visitantes en un clima que cambia más rápidamente de lo que muchas estructuras son capaces de adaptarse?

La emergencia climática también pone bajo presión al sistema energético

La crisis climática, por otra parte, no solo está afectando a museos y sitios arqueológicos. También en Francia el sistema energético ha entrado en estado de alerta. La empresa EDF anunció posibles reducciones de producción en algunas centrales nucleares, entre ellas Bugey, Golfech, Blayais y Saint-Alban, debido al aumento de la temperatura de los ríos utilizados para enfriar las instalaciones. Cuando la temperatura del agua alcanza niveles demasiado elevados, la producción debe reducirse para evitar daños a los ecosistemas acuáticos.

Según un estudio de la propia EDF, el aumento de la temperatura de los ríos y la disminución de sus caudales podrían reducir la disponibilidad de algunos reactores franceses en aproximadamente un 2 % anual hacia 2050. Una perspectiva que pone aún más en evidencia cómo la emergencia climática ya está redefiniendo el funcionamiento de infraestructuras que hasta hace poco se consideraban estables y eficientes.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com