17 septiembre 2026

El Museo Moderno de Buenos Aires investiga el potencial constructivo de la naturaleza

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En el marco de su 70 aniversario, el Museo Moderno presenta “Naturaleza arquitecta”, una exposición colectiva que reúne a artistas, arquitectos y colectivos de Argentina, Brasil y otros territorios para pensar la naturaleza como una fuerza creativa, política y transformadora. La muestra forma parte de “Habitando el futuro”, el programa anual 2026 de la institución, dedicado a explorar las formas en que habitamos la Tierra y las relaciones entre arte, diseño, naturaleza, arquitectura y urbanismo.

“Naturaleza arquitecta”, 2026, cortesía Museo Moderno.

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires celebra sus 70 años con “Habitando el futuro”, un programa que reúne más de diez exposiciones y una extensa agenda de actividades públicas, educativas y editoriales. El proyecto propone abordar distintos espacios geográficos, desde los océanos y los ríos hasta los bosques, la actividad volcánica, los cielos y el cosmos, para plantear preguntas sobre nuestra relación con el ambiente natural y social y sobre los desafíos que enfrenta la humanidad ante el futuro.

En este contexto se presenta “Naturaleza arquitecta”, curada por Patricio Orellana en diálogo con Victoria Noorthoorn, directora de la institución. La exposición propone reconocer a la naturaleza como protagonista de las prácticas creativas y sociales, como arquitecta, artista y entidad política con derecho propio.

El punto de partida es la noción de “bosque cultural”, desarrollada por el arquitecto brasileño Paulo Tavares, ganador del León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2023. Desde esta perspectiva, los territorios naturales aparecen como espacios construidos también por relaciones sociales, económicas, históricas y políticas. La arquitectura y el arte se encuentran entonces con otras formas de organización de la vida y con territorios que exceden la mirada exclusivamente humana.

Paulo Tavares, “bosque cultural” “Naturaleza arquitecta”, cortesía Museo Moderno.

El recorrido se organiza en dos grandes salas. La primera adopta la forma de una gran mesa río, sobre la que se despliegan proyectos artísticos y arquitectónicos vinculados con territorios de la región. Junto a los materiales de artistas y colectivos, el Departamento de Educación del Museo Moderno incorpora propuestas interactivas destinadas a diferentes públicos. Dicho itinerario comienza con las investigaciones de Paulo Tavares sobre la Amazonia brasileña, entendida como espacio arquitectónico, y continúa con proyectos de m7red y Casa Río Lab, que cartografían territorios atravesados por procesos ecológicos, económicos y políticos, desde los ríos que rodean Buenos Aires hasta la cuenca del Plata.

También aparece el legado de Nicolás García Uriburu, una figura fundamental para comprender los vínculos entre arte y activismo ecológico en Argentina. El proyecto Utopía del Sur retoma esa herencia mediante grandes reservas destinadas a la protección medioambiental y la reinserción de especies vulnerables.

La naturaleza como espacio de colaboración entre especies aparece en la investigación de Tomás Saraceno, quien trabaja con las telarañas como modelos de organización y cooperación. Por su parte, Florencia Levy aborda paisajes atravesados por el extractivismo y las capas materiales e históricas que permanecen en ellos. La exposición incorpora además una sección dedicada al poeta chileno Raúl Zurita, cuya producción se encuentra estrechamente vinculada con la experimentación sobre el paisaje.

La segunda sala propone una relación más directa con el cuerpo y los sentidos. Allí se presentan dos grandes obras realizadas especialmente para la exposición por el artista rosarino Manuel Brandazza, inspiradas en el río Paraná. Una de ellas es un mural realizado con barro del propio río. La otra registra un desfile producido por el artista, en el que decenas de modelos recorren el Paraná a bordo de barcazas, transformando el río en una enorme pasarela.

Manuel Brandazza, mural,  “Naturaleza arquitecta”, cortesía Museo Moderno.

 

Las aguas aparecen también en un dibujo de Adriana Bustos relacionado con la leyenda de La Maldonado y con el arroyo que permanece oculto bajo Buenos Aires. Desde otro territorio, dos obras fílmicas del artista brasileño Jonathas de Andrade se sitúan en espacios costeros y fluviales del nordeste de Brasil. En “O Peixe”, la rutina de los pescadores se transforma en un gesto perturbador: el abrazo de los hombres a los peces hasta su muerte. La escena abre una reflexión sobre nuestra relación ambivalente con otras formas de vida. En “Jangadeiros e canoeiros”, las velas creadas por pescadores componen una coreografía sobre el agua, donde color y forma adquieren una potencia visual que dialoga con la tradición abstracta brasileña.

Adriana Bustos (Bahía Blanca, 1965) “La fuga”, 2024 Grafito sobre canvas, cortesía Museo Moderno.

La pintura ofrece otras aproximaciones al paisaje. Valeria Maggi y Rayana Rayo, artista brasileña que realizó una residencia en Casa Heredia, construyen escenarios fantásticos en los que la naturaleza aparece atravesada por una fuerte dimensión sensorial y subjetiva. En sus obras, el paisaje se transforma en un espacio de percepción e imaginación, donde las formas naturales se desplazan hacia territorios ambiguos y evocan otras maneras de relacionarse con el entorno. La pintura deja así de funcionar como una representación estable de la naturaleza para convertirse en un campo abierto a la experiencia, la memoria y la construcción de mundos posibles.

Valeria Maggi (Tucumán, 1985), “Río rojo”, 2024, Óleo sobre tela, Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, cortesía Museo Moderno.

“Naturaleza arquitecta” también lleva la mirada hacia aquello que permanece debajo de la superficie. Las raíces de Virginia Buitrón, los trabajos sobre volcanes de Eduardo Navarro y Sebastián Roque y las investigaciones de Julián D’Angiolillo sobre la extracción energética permiten acercarse a las capas materiales que sostienen los territorios. En otras obras, son los animales los que permiten desplazar la perspectiva humana. El film de Rivane Neuenschwander y Cao Guimarães, las acuarelas de hormigas de Ariel Cusnir y las máscaras animales de Florencia Rodríguez Giles introducen otras formas de percepción y proponen imaginar relaciones diferentes entre especies.

Florencia Rodríguez Giles. “Naturaleza arquitecta”, cortesía MAMBA
Eduardo Navarro, 2014 “Poema volcánico”, “Naturaleza arquitecta”, cortesía Museo Moderno.

El recorrido culmina con una obra monumental de Felix Shumba, artista zimbabuense que representa este año a su país en la 61.ª Bienal Internacional de Arte de Venecia. Invitado especialmente por el Museo Moderno, Shumba construye un gran paisaje nocturno a partir de carbonillas producidas con madera de los bosques de su tierra natal, Bulawayo. El bosque aparece como una criatura fantástica que ocupa el espacio y devuelve la mirada al visitante.

Felix Shumba, Mural, “Naturaleza arquitecta”, cortesía Museo Moderno, ph Guido Limardo

En “Naturaleza arquitecta”, la naturaleza deja de funcionar como fondo para convertirse en materia activa de la creación. Ríos, bosques, arcilla, raíces, volcanes, animales y territorios atravesados por el extractivismo aparecen como espacios capaces de producir memoria, conocimiento y formas de relación. En diálogo con “Habitando el futuro”, la exposición propone así una mirada sobre las maneras en que construimos nuestro vínculo con el planeta y sobre la posibilidad de imaginar otras formas de habitarlo.

“Habitando el futuro”

“Naturaleza arquitecta” forma parte de “Habitando el futuro”, el programa 2026 del Museo Moderno, que celebra los 70 años de la institución. La propuesta reúne más de diez exposiciones y una agenda de programas públicos, educativos y editoriales que se extiende durante todo el año.

El programa se articula alrededor de distintos espacios geográficos y ecosistemas, con especial atención a las relaciones entre arte, diseño, naturaleza, arquitectura y urbanismo. Entre las exposiciones que inauguraron durante la Semana Aniversario se encuentran “Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario”, “Océano interior”, “Naturaleza arquitecta”, “Ariel Cusnir: Desde el origen” y “Ana Gallardo: Materiales para la memoria”.

“Naturaleza arquitecta” permanecerá abierta hasta febrero de 2027.