Guggenheim Museum Bilbao
Desde las pirámides de Giza hasta el Guggenheim Museum de Bilbao, cada época ha construido sus propios símbolos. A partir de esta premisa nace 7 Contemporary Wonders of the World, la nueva iniciativa del World Travel & Tourism Council (WTTC), la organización internacional que representa al sector privado del turismo. El objetivo es seleccionar, mediante una consulta pública mundial, las «siete maravillas contemporáneas», es decir, aquellos lugares construidos a partir de 1801 que hayan logrado redefinir la identidad de un destino e influir en su desarrollo turístico, económico y social.
Las candidaturas están abiertas desde el 7 de julio de 2026 y cualquier persona puede proponer un edificio, una institución cultural, una infraestructura o un conjunto arquitectónico completando un formulario en línea. La lista definitiva será anunciada el 7 de julio de 2027, tras un proceso articulado en cuatro fases: una primera selección de 70 candidaturas, la posterior reducción a 30 finalistas y, finalmente, la elección de las siete maravillas.
El proyecto busca medir la capacidad de ciertos lugares para transformar el territorio donde se encuentran. Entre los ejemplos citados por el WTTC figuran la Torre Eiffel, el Guggenheim Museum de Bilbao y el Grand Egyptian Museum de El Cairo, presentados como casos emblemáticos de arquitecturas que han contribuido a atraer inversiones, generar empleo y redefinir la imagen internacional de sus respectivas ciudades. Según el WTTC, una «maravilla contemporánea» no es solo una obra de especial valor arquitectónico o cultural, sino también una infraestructura capaz de generar beneficios duraderos para la comunidad, estimular el desarrollo económico y reforzar el papel del turismo como motor estratégico de crecimiento. Por ello, además de la relevancia cultural, entre los criterios de evaluación figuran el impacto en el turismo, la contribución al desarrollo local, el valor para la comunidad y la capacidad de influir en la identidad del destino.
«La maravilla no es algo que la humanidad haya dejado de crear hace siglos», declaró Gloria Guevara, presidenta y directora ejecutiva del WTTC. «Cada generación deja su huella en el mundo. Queremos reconocer aquellos lugares que han definido la era moderna y que seguirán inspirando nuevas formas de vivir el viaje». La campaña también invita a prestar atención a lugares menos conocidos que, aunque todavía no formen parte del imaginario global, han producido efectos significativos en sus territorios.
Sin embargo, la iniciativa también sugiere una reflexión sobre el propio concepto de «maravilla». Quien la promueve no es una institución cultural ni un organismo dedicado a la protección del patrimonio, sino la asociación que representa a la industria mundial del turismo. En consecuencia, la pregunta que acompaña la candidatura —«I went to… and felt the word wonder» («Fui a… y experimenté la sensación de la maravilla»)— parece dirigirse implícitamente, sobre todo, a quienes visitan esos lugares.
La maravilla evocada por el WTTC parece ser, por tanto, la de la experiencia turística: una emoción individual, inmediata, construida de manera más o menos artificiosa y destinada a ser compartida. Es difícil no pensar en las fotografías de Martin Parr, quien durante años ha observado precisamente este fenómeno: multitudes reunidas frente a los monumentos, visitantes en busca de la toma perfecta, atracciones convertidas en fondos, recuerdos y rituales colectivos del turismo global. Cuando se habla de maravilla, en Italia resulta casi inevitable asociarla con la campaña Welcome to Meraviglia, impulsada por el Ministerio de Turismo (italiano), entonces dirigido por Daniela Santanchè, que generó un intenso debate por su enfoque algo folclórico.
Más allá de las cuestiones propias de Italia, el WTTC introduce otra perspectiva en el debate. La organización pretende demostrar que invertir en arquitectura, museos, infraestructuras culturales y atracciones puede generar beneficios económicos a largo plazo, reforzando la competitividad de los destinos y favoreciendo nuevas oportunidades de desarrollo. En definitiva, ¿una maravilla se define como tal porque despierta asombro en el visitante o porque transforma profundamente la relación entre una comunidad y su territorio?
Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com
La Bienal de Yucatán celebrará su primera edición entre noviembre de 2026 y febrero de…
En París, este verano, una exposición rinde homenaje a uno de los grandes protagonistas de…
Tras la cancelación de Vienna Contemporary y Spark Art Fair, 70 galerías lanzan la primera…
Con una mirada cercana, marcada por su prolongada familiaridad con el artista y su obra,…
Fundada en 1841, es la mayor biblioteca independiente del mundo: más de un millón de…
El árbol de la vida y la abundancia, la primera exposición individual en Argentina de…