Calder Gardens, 2025. Image Credit Photograph by Iwan Baan. Artwork by Alexander Calder © 2025 Calder Foundation, New York / Artists Rights Society (ARS), New York
En pocos días abrirá al público Calder Gardens, el nuevo espacio de arte en Filadelfia que busca ser mucho más que un museo: un lugar donde la arquitectura de autor, las plantas estacionales y las esculturas cinéticas dialogan entre sí.
Un espacio en el que escultura, arquitectura y paisaje se encuentran para generar una experiencia integral, pensada no solo para los apasionados del arte contemporáneo, sino también para quienes buscan un lugar donde detenerse, respirar y, por supuesto, sacar unas buenas fotos. El nuevo Calder Gardens, dedicado a la obra de Alexander Calder y que abrirá el 21 de septiembre de 2025 en la ciudad natal del gran padre del Arte Cinético, promete ser muy “instagrameable”.
Con un presupuesto aproximado de 70 millones de dólares, el proyecto incluye un edificio diseñado por el estudio suizo Herzog & de Meuron, que optó por un enfoque ambicioso, empezando desde el suelo, literalmente: la mitad de la estructura se desarrolla bajo la superficie de la Benjamin Franklin Parkway. Con más de 1.600 metros cuadrados, estará revestida con metal reflectante apenas brillante, generando efectos de luz que la hacen parecer casi una aparición, un velo ligero entre la ciudad y la vegetación.
Alrededor del cuerpo arquitectónico, los canteros, senderos y gradas verdes son obra del célebre paisajista holandés Piet Oudolf, quien mantiene aquí su estilo característico apreciado mundialmente: plantas autóctonas y estacionalidad visible. El jardín, que contendrá 250 especies de plantas, está concebido como un cuadro en evolución, no como una ilustración fija, sino como una instalación botánica que cambia con el tiempo, casi un eco vegetal de los mobiles de Calder.
Este tipo de espacio no impondrá etiquetas didácticas omnipresentes, buscando en cambio una experiencia más intuitiva y menos jerárquica, para fomentar el encuentro directo con las obras de Calder. Las galerías subterráneas que emergen de la colina, los vidrios que permiten entrever los espacios exteriores y los jardines visibles desde el interior, colaboran en disolver la barrera entre observador y obra.
Entre performances, intervenciones sonoras, proyecciones y conferencias, el programa expositivo variará con frecuencia: las obras de la Fundación Calder se combinarán con préstamos de grandes instituciones como el MoMA o el Whitney, incluyendo obras raramente o nunca expuestas, abarcando los 50 años de carrera de Calder.
Y sí, es razonable pensar que Calder Gardens será viral: la vista de uno de los móviles que oscila lentamente sobre un jardín, el contraste entre el vidrio brillante del edificio moderno y la exuberancia vegetal, todo parece diseñado para generar esa imagen que querrás compartir en Instagram. ¿Esteticismo de postal? No siempre es un defecto.
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