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El desfile es una obra de arte y va al museo en el Vitra Design Museum

Con “Catwalk. The Art of the Fashion Show”, el Vitra Design Museum investiga el desfile como obra de arte de diseño en la que arquitectura, escenografía, coreografía, luces y sonidos se funden en un espacio narrativo.

Para Karl Lagerfeld, «Lo mejor que le puede pasar a un vestido es ser usado. No ser expuesto en un museo». Lo cual, en términos generales, es cierto. Pero si en un museo no se elige exponer el vestido sino la historia misma de la moda, se obtiene el resultado de dilatar los 15 minutos de un desfile —un tiempo que condensa infinitos estímulos, convirtiéndose de algún modo en espectáculo mediático y ritual social— y cristalizarlos en un recorrido expositivo. Al considerar los desfiles como dispositivos complejos, obras de arte de diseño, el evento recorre la evolución y el valor cultural de los desfiles de moda desde las primeras experimentaciones de comienzos del siglo XX hasta las formas contemporáneas: del Couture-Salon a los formatos experimentales del Prêt-à-Porter, del catwalk clásico a las performances digitales del presente. A través de modelos de casas como Azzedine Alaïa, Balenciaga, Chanel, Dior, Gucci, Maison Martin Margiela, Prada, Viktor & Rolf, Louis Vuitton y Yohji Yamamoto, junto con prendas de archivo, fotografías, filmaciones, objetos escénicos e invitaciones originales, se reconstruye más de un siglo de moda pensada para la pasarela.

Alexander McQueen, S/S 2010, Plato’s Atlantis © Helmut Fricke / VG Bild-Kunst Bonn, 2025

Es a esta estratificación a la que mira Catwalk: The Art of the Fashion Show, la gran muestra alojada en el Vitra Design Museum del 18 de octubre de 2025 al 15 de febrero de 2026, que aborda el desfile como forma de proyecto y como objeto cultural autónomo. Comisariada por Jochen Eisenbrand y Katharina Krawczyk con Kirsty Hassard y Svetlana Panova del V&A Dundee, Catwalk es la primera exposición que el Vitra Design Museum dedica a la moda.

Installation view, Catwalk: The Art of the Fashion Show. Vitra Design Museum. Foto: Bernhard Strauss

La exposición se centra así en la historia de los desfiles y en la relación de la moda con el diseño, el arte y la arquitectura, no con la intención de celebrar la iconografía de la moda, sino de reconstruir una evolución histórica que ponga en relación pasarela, espacio, cuerpo y medios. El recorrido se articula en cuatro secciones cronológicas que buscan devolverle al desfile su estatuto de evento construido, que no deja nada librado a la neutralidad: coreografía, escenografía, elección de las modelos, lugares, materiales efímeros que constituyen su aparato visual.

Prada, Ready-to-Wear S/S 2021, Milán © Prada

El recorrido de la muestra y la historia de la moda
Los orígenes del desfile se ilustran en la primera parte de la muestra y se remontan a los Salons parisinos, cuando los vestidos eran mostrados a una clientela restringida y seleccionada. En esta fase inicial, la moda ya experimenta formas narrativas y teatrales, como lo demuestran las estrategias de figuras pioneras que utilizan el cuerpo vivo en lugar del maniquí o transforman la presentación en relato: son los años en los que Charles Frederick Worth mostraba por primera vez sus modelos no en maniquíes, sino en mujeres de carne y hueso.

Paul Poiret’s mannequin parade in his garden in Paris, 1910 © Jean Sébastien Baschet. L’Illustration, Foto: Henri Manue

Fotografías históricas documentan los primeros desfiles de moda, ambientados en grandes almacenes estadounidenses, durante carreras de caballos o a bordo de transatlánticos, de los que derivan las Cruise Collections. A este período pertenece también el Théâtre de la Mode, exposición itinerante de 1945 como reacción a la crisis de la moda francesa de posguerra, en la que más de cuarenta diseñadores presentaron colecciones en miniatura sobre muñecas de alambre. Ejemplares originales de muñecas del Archivo Balenciaga y filmaciones de Tom Kublin de los desfiles de los años sesenta de la misma casa restituyen el clima de reconstrucción y relanzamiento de la posguerra.

Jeanne Lanvin viste una muñeca para la exposición Théâtre de la Mode, 1945 © Vitra Design Museum Archive

La segunda parte de la exposición analiza el momento en que los desfiles salen de los Salons y comienzan a vincularse con las distintas subculturas: con la afirmación del Prêt-à-Porter, la pasarela sale de los espacios privados y se confronta con la ciudad. En 1958 Chloé recibe a sus invitados en el histórico Café de Flore, Courrèges y Paco Rabanne comienzan a experimentar nuevas relaciones entre el vestido, el espacio y el movimiento, y Kenzo transforma sus desfiles en una fiesta.

En los años cincuenta y sesenta la moda intercepta nuevos públicos y nuevas sensibilidades, mientras el desfile se convierte progresivamente en una forma de performance. Eventos como la Battle of Versailles marcan un punto de inflexión no solo estético sino también geopolítico, revelando cómo las pasarelas participan activamente en la redefinición de los equilibrios culturales internacionales. Al mismo tiempo, la aparición de modelos negras y de nuevas figuras en la pasarela contribuye a poner en cuestión la imagen dominante del cuerpo.

Fotograma de Who are you, Polly Maggoo? de William Klein, 1966 © Alamy

En los años noventa, con el ascenso de las top models y la creciente mediatización, el desfile adquiere un dimensión global. El evento se convierte en espectáculo, pero también en objeto de crítica, como lo demuestran obras y performances que cuestionan sus mecanismos de construcción y los roles asignados a los cuerpos. El desfile Otoño-Invierno 1991/92 de ersace, en el que Cindy Crawford, Naomi Campbell, Linda Evangelista y Christy Turlington cantan juntas Freedom de George Michael, se convierte en el emblema de esta época.

Supermodels Linda Evangelista, Cindy Crawford, Naomi Campbell y Christy Turlington en el desfile Ready-to-Wear de Versace, A/W 1991/92, Milán © Shutterstock, Foto: Paul Massey

La tercera sala aborda el paso al nuevo milenio y la consiguiente coincidencia con una espectacularización sin precedentes, sostenida por presupuestos cada vez más elevados y por una fuerte integración con la arquitectura y el diseño. Las grandes escenografías construidas para los desfiles se convierten en entornos totales, capaces de transformar el espacio en un relato inmersivo, como en el caso de Karl Lagerfeld con Chanel en el Grand Palais de París. Paralelamente, algunos diseñadores eligen el camino opuesto, trabajando por sustracción o desplazando los desfiles a lugares marginales, produciendo eventos que dejan huellas materiales y simbólicas más que imágenes pulidas. Icónico es Alexander McQueen, que hace rociar un vestido en directo por dos robots industriales.

CHANEL, Ready-to-Wear, A/W 2014/15, Grand Palais, París © Helmut Fricke / VG Bild-Kunst Bonn, 2025
Alexander McQueen, Ready-to-Wear S/S 1999, No. 13 © Robert Fairer

La última sección de la muestra aborda el período más reciente, marcado por la digitalización acelerada y el impacto de la pandemia. Aquí el desfile se enfrenta a nuevos formatos narrativos, desde el video hasta la colaboración con artistas y coreógrafos, pasando por experimentaciones puramente digitales. El cuerpo se convierte a menudo en un terreno de negociación política y simbólica, mientras la puesta en escena refleja interrogantes sobre la relación entre identidad y representación en vínculo con la tecnología. Rick Owens hace que en 2016 algunas modelos sean transportadas por otras modelos, y Alessandro Michele para Gucci (desfile Otoño/Invierno 2018/19) retoma el Manifiesto Cyborg feminista de Donna Haraway en una falsa sala de operaciones futurista.

Jacquemus, Ready-to-Wear, S/S 2020, Le Coup de Soleil © Alamy, Foto: Aurore Marechal

Para concluir, son numerosos también los vínculos con la arquitectura, como en el caso del Parliament Show de Balenciaga Primavera/Verano 2020, un modelo arquitectónico y un vestido emblemático. Un estrecho lazo con la arquitectura que emerge también a través de la colaboración entre OMA, el estudio fundado por Rem Koolhaas, y Prada: a esta línea de investigación se vincula la chaqueta-skyline diseñada por Virgil Abloh, inspirada en célebres rascacielos y presentada por primera vez durante el desfile Menswear de Louis Vuitton Otoño/Invierno 2021/22, montado en un escenario que remite a la arquitectura de Mies van der Rohe.

Balenciaga, Ready-to-Wear S/S 2020, Parliament Show © Stefan Aït Ouarab
Installation view, Catwalk: The Art of the Fashion Show. Vitra Design Museum. Foto: Bernhard Strauss

Un catálogo ilustrado acompaña el proyecto e intenta construir un libro de la moda “de la A a la Z”, reuniendo las contribuciones de Małgosia Bela, Michel Gaubert, Andreas Murkudis, Cathy Horyn, Caroline Evans y Valerie Steele. De ello emerge una pluralidad de voces que, al término del recorrido expositivo, restituyen el desfile como una práctica artística intrínsecamente dinámica y en constante transformación. Catwalk demuestra cómo —incluso con los tiempos y ritmos de la sociedad actual— la moda continúa encontrando su significado cultural más importante en la experiencia en vivo, a pesar de la circulación inmediata de las imágenes. En este sentido, resulta plenamente pertinente la lectura de la pasarela como espejo de la sociedad: un lugar en el que mitos, rituales, códigos visuales, narrativas y deseos se renuevan, pero también un espacio en el que se hacen visibles las tensiones del presente.

Dries van Noten, Ready-to-Wear S/S 2005 © Helmut Fricke / VG Bild-Kunst Bonn, 2025

Paola Pulvirenti

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