Falleció a los 97 años en Provenza la nuera del genio andaluz. Sin su tenacidad y su donación de más de 200 obras, el sueño de Pablo Picasso de tener un museo en su ciudad natal nunca se habría hecho realidad
El mundo del arte lamenta la desaparición de Christine Ruiz-Picasso, figura clave de la cultura española e internacional, fallecida el lunes 6 de abril de 2026 en su casa en Francia. Viuda de Paul Ruiz-Picasso (el hijo primogénito del artista y de la bailarina rusa Olga Khokhlova), Christine dedicó gran parte de su vida a la protección y difusión del legado de su suegro, vinculando de manera inseparable su nombre a la ciudad de Málaga.
Fue precisamente Christine quien, a mediados de los años noventa, dio forma concreta e institucional a ese vínculo que une a Picasso con Málaga, su ciudad natal. Impresionada por el entusiasmo de los malagueños durante algunas exposiciones temporales en el Palacio Episcopal, Ruiz-Picasso decidió que había llegado el momento de dar a Pablo un “hogar” definitivo en el corazón de Andalucía.
Junto a su hijo Bernard Ruiz-Picasso, Christine fue así la fuerza impulsora detrás de la creación del Museo Picasso Málaga, inaugurado en 2003 en el magnífico Palacio de Buenavista. Una institución nacida no de una compra estatal, sino de un gesto de extraordinaria generosidad: la donación inicial de nada menos que 233 obras que hoy constituyen el núcleo de una colección capaz de atraer 800 mil visitantes al año.
Presidenta honoraria del museo y distinguida con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, el compromiso de Christine Ruiz-Picasso transformó Málaga de ciudad portuaria en un centro cultural de primer nivel, sentando las bases de lo que hoy muchos llaman el “efecto Picasso” en el turismo y la investigación artística de la región.
En 2023, con motivo del vigésimo aniversario del museo, el auditorio de la institución fue nombrado en su honor: un homenaje a una mujer que, aunque a menudo prefirió mantenerse en la sombra, supo gestionar con rigor y sensibilidad uno de los patrimonios artísticos más complejos y valiosos del siglo XX.
Con su desaparición se va la última gran testigo de la familia que vivió de primera mano las luces y sombras del Titán del siglo XX, pero su legado permanece vivo en las salas de Buenavista.
Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com