La sede parisina de la galería Gagosian alberga una reconstrucción a escala real del estudio del artista surrealista Joseph Cornell, transformado por el director Wes Anderson en una gran shadow box habitable.
En el corazón de París hay una nueva cámara de las maravillas, un despliegue de estampas, mapas, plumas, canicas, juguetes, conchas y demás. Se trata de The House on Utopia Parkway: Joseph Cornell’s Studio Re-Created by Wes Anderson, concebida por el curador Jasper Sharp junto a Wes Anderson, célebre director estadounidense de películas como The Grand Budapest Hotel y The Royal Tenenbaums. La muestra transforma la sede de Gagosian en la rue de Castiglione en una reconstrucción extremadamente precisa, a escala real, del estudio neoyorquino de Joseph Cornell, marcando la primera exposición individual del artista en París tras más de 40 años.
Las shadow boxes de Joseph Cornell
Joseph Cornell (1903–1972) es una figura anómala en la historia del arte del siglo XX. A pesar de carecer de formación académica, Cornell logró dar vida a uno de los lenguajes más poéticos e influyentes del siglo pasado a través de collages, ensamblajes y, sobre todo, sus célebres shadow boxes. En el sótano de la casa familiar en Utopia Parkway, en Queens, Cornell reunió durante décadas una cantidad ingente de materiales encontrados, dando así forma a lo que él llamaba su “departamento de piezas de repuesto”. De este archivo doméstico surgieron obras capaces de influir en generaciones de artistas, de Robert Rauschenberg a Damien Hirst, de Andy Warhol a Yayoi Kusama.
Las shadow boxes son pequeñas vitrinas o cajas acristaladas en las que Cornell disponía objetos heterogéneos según asociaciones libres, poéticas y a menudo enigmáticas. Más que simples ensamblajes, funcionan como microcosmos: relicarios de la memoria, del deseo y de la imaginación, en los que el tiempo histórico se mezcla con el sueño, la nostalgia y la fascinación por el viaje, el cine, la danza y la literatura.
La casa-estudio repensada por Wes Anderson: de Queens a París
El proyecto parte de la casa de Utopia Parkway, en Queens, donde Cornell vivió y trabajó durante gran parte de su vida, construyendo uno de los imaginarios más poéticos e influyentes del siglo XX sin dibujar, pintar o esculpir en sentido tradicional. Autodidacta, solitario y profundamente vinculado a la cultura europea —en particular a París, ciudad que nunca visitó pero que habitó obsesivamente a través de postales, guías, libros y los relatos de su querido amigo Marcel Duchamp—, Cornell ensambló un universo hecho de cajas, objetos encontrados e imágenes de archivo.
Es precisamente este mundo el que Wes Anderson, junto a algunos de sus colaboradores históricos y a la exhibition designer Cécile Degos, reactiva en el espacio expositivo de Gagosian: más de 300 objetos originales componen así una suerte de shadow box a escala real, a medio camino entre cápsula del tiempo y set cinematográfico. No se trata, sin embargo, de una reconstrucción filológica, sino de una mise-en-scène que refleja la afinidad profunda entre la estética de Cornell y la de Anderson: la obsesión por el detalle, la catalogación, la nostalgia como forma crítica.
Dentro de este entorno se presentan algunas de las shadow boxes más célebres del artista, entre ellas Pharmacy (1943), inspirada en un mueble de botica decimonónico y que en su momento perteneció a Duchamp; Untitled (Pinturicchio Boy) (c. 1950), de la serie Medici; y A Dressing Room for Gilles (1939), homenaje directo al Pierrot de Watteau conservado en el Louvre, a pocos pasos de la galería. Junto a estas, una selección de trabajos inacabados procedentes del Joseph Cornell Study Center del Smithsonian ofrece una mirada poco frecuente al proceso creativo del artista.
La exposición también es visible desde el exterior, a través del escaparate que da a la calle: iluminado desde dentro, el espacio se convierte en sí mismo en una caja de Cornell, evocando las noches de insomnio que el artista pasaba en su estudio.