12 junio 2026

David Hockney murió a los 88 años: adiós al artista que perseguía la luz y la libertad

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Murió a los 88 años David Hockney, uno de los artistas contemporáneos más influyentes. Desde las icónicas piscinas californianas hasta los paisajes de Yorkshire, una carrera de más de siete décadas repleta de grandes éxitos.

La noche del 11 de junio de 2026 falleció David Hockney, a los 88 años, uno de los artistas más influyentes y reconocibles de la segunda mitad del siglo XX. La noticia fue confirmada por su portavoz, Erica Bolton. «El célebre artista británico David Hockney falleció serenamente en su hogar», señala el comunicado.

Vista de instalación, David Hockney: The Moon Room, del 15 de mayo al 14 de agosto de 2026, Pace Gallery, Nueva York © David Hockney

Los comienzos: Bradford, el Pop Art y el inconformismo

Nacido en Bradford, en Yorkshire, el 9 de julio de 1937, David Hockney creció en una familia de clase trabajadora: su padre Kenneth, contable y objetor de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial, y su madre Laura, una metodista convencida, alentaron su temprano interés por el dibujo. Tras estudiar en la Bradford School of Art, ingresó en el Royal College of Art de Londres, donde entró en contacto con artistas como R.B. Kitaj y Peter Blake.

Precisamente durante esos años de formación participó en la exposición Young Contemporaries, considerada uno de los actos fundacionales del Pop Art británico. Aunque fue asociado a ese movimiento, Hockney mantuvo desde el principio una posición independiente, combinando referencias a la cultura popular, la figuración y elementos expresionistas. Es célebre su negativa a realizar un examen teórico en el Royal College: sostenía que su trabajo debía ser juzgado a través de sus obras y no mediante un ensayo escrito. La institución modificó el reglamento y le concedió igualmente el diploma.

David Hockney, A Bigger Splash, 1967, Tate Gallery, Londres. Detalle.

California, las piscinas y la construcción de un imaginario

En 1964 se trasladó a Los Ángeles, ciudad que marcaría profundamente su investigación artística. Fascinado por la luz de California, la arquitectura modernista y la nueva libertad social que encontró allí, realizó las obras que lo harían célebre en todo el mundo. Las piscinas se convirtieron en el símbolo de su pintura: imágenes aparentemente serenas que en realidad reflejan una compleja reflexión sobre la percepción visual, el deseo y la representación del espacio. Pinturas como A Bigger Splash (1967) y Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) (1972) entraron en el imaginario colectivo del siglo XX. Esta última, vendida en subasta en 2018 por más de 90 millones de dólares, estableció temporalmente el récord mundial para un artista vivo.

David Hockney, Portrait of an Artist (Pool with Two Figures), 1972

Retratos, amor e identidad

Paralelamente a los paisajes y las piscinas, Hockney desarrolló una de las investigaciones más importantes sobre el retrato en la segunda mitad del siglo XX. Amigos, familiares, coleccionistas, artistas, compañeros de vida y él mismo se convirtieron en protagonistas de una vasta galería de imágenes que atraviesa más de sesenta años de actividad.

Abiertamente homosexual cuando la homosexualidad aún era ilegal en el Reino Unido, abordó de forma directa el tema del amor entre hombres en obras como We Two Boys Together Clinging (1961) y en numerosas pinturas dedicadas a sus compañeros Peter Schlesinger y Gregory Evans. Hockney consideraba esta elección una forma necesaria de visibilidad: contar su propia experiencia significaba ampliar los temas legítimos del arte contemporáneo.

David Hockney, We Two Boys Together Clinging, 1961

La experimentación entre fotografía, grabado y tecnologías digitales

Pocos artistas de su generación demostraron una curiosidad técnica tan constante. Hockney trabajó con grabado, litografía, fotografía, collage fotográfico, fax, ordenador, vídeo y herramientas digitales. En los años ochenta realizó los célebres joiners, composiciones construidas a partir de decenas de fotografías que cuestionan el punto de vista único de la cámara fotográfica.

Posteriormente profundizó en el estudio de la representación visual y publicó el volumen Secret Knowledge (2001), dedicado al uso de dispositivos ópticos en la pintura antigua. Durante las dos últimas décadas adoptó con entusiasmo las nuevas tecnologías digitales, realizando cientos de dibujos en iPhone y iPad y demostrando cómo la innovación tecnológica podía convertirse en una extensión natural del gesto artístico.

Secret Knowledge

Yorkshire, el teatro y el reconocimiento internacional

A partir de los años noventa regresó progresivamente a Yorkshire: los paisajes de su tierra natal se convirtieron en uno de los temas centrales de su madurez. Obras monumentales como Bigger Trees Near Warter testimonian su interés por la naturaleza y por una nueva concepción del espacio pictórico.

A lo largo de su carrera expuso en más de 400 muestras individuales —entre ellas la reciente exposición en París— y recibió algunas de las más altas distinciones británicas, entre ellas la Order of Merit.

Vista de instalación de la exposición “David Hockney 25”, Fundación Louis Vuitton, París. David Hockney, Bigger Trees Near Warter or/ou Peinture sur le Motif pour le Nouvel Age Post-Photographique, 2007. © David Hockney. © Fondation Louis Vuitton / Marc Domage.

Paralelamente, Hockney desarrolló una intensa actividad como escenógrafo y diseñador de vestuario para instituciones prestigiosas como el Glyndebourne Festival Opera, el Metropolitan Opera de Nueva York, la Royal Opera House de Londres y la San Francisco Opera.

Los últimos años y su legado

En los últimos años vivió entre Normandía y Londres, continuando con su trabajo diario. En 2008 fundó la David Hockney Foundation, destinada a la conservación y difusión de su obra. Su producción, que abarca más de siete décadas, se conserva hoy en los principales museos del mundo, desde el MoMA de Nueva York hasta la Tate de Londres, pasando por el Centre Pompidou de París y el Getty Museum de Los Ángeles.

Pintor de la luz, de la libertad y de la percepción, Hockney deja un legado que va mucho más allá de la indiscutible belleza de sus obras: una reflexión incesante sobre el acto de ver, sobre la representación y sobre la capacidad del arte para renovarse sin perder el contacto con el mundo real.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com