Mounira Al Solh, And Europa fled, En Europa sloeg op de vlucht, 2026. Fotografía: Django van Ardenne.
«Un parque no es solo un paisaje, ni una ciudad es simplemente el lugar que lo contiene. Son ecosistemas vivos moldeados por historias sociales, políticas y ecológicas, donde las memorias y los recuerdos se acumulan, se superponen y se reescriben continuamente», afirman Amira Gad y Christina Li, curadoras de la decimotercera edición de Sonsbeek Art Projects en Arnhem. Abierta al público hasta el 11 de octubre, Sonsbeek es la muestra de arte público más antigua de Europa. Su primera edición se celebró en 1949, en una ciudad marcada por la guerra y en pleno período de reconstrucción, proponiendo el arte en el espacio público como una expresión de libertad y renovación.
La memoria como acción viva es el tema que une las obras de los dieciocho artistas invitados, quienes la entienden como un espacio dinámico, definido por aquello que heredamos, elegimos o compartimos. Y en un mundo marcado por conflictos, migraciones y crisis ecológica, como el actual, la cuestión de quién tiene derecho a recordar es más urgente que nunca, sostienen las curadoras.
En una de las obras instaladas en el parque puede leerse: «No necesito un jardín, comparto un parque». Una declaración inequívoca, impresa en un cartel y firmada por Loesje, un colectivo de escritores e identidad ficticia con sede en Arnhem. Este lema fue adoptado por Sonsbeek como título de la edición 2026 para subrayar la voluntad de compartir, a lo largo de los 100 días de la muestra, performances, proyecciones cinematográficas, encuentros y talleres, en colaboración con socios locales, además de un simposio organizado junto con la Radboud Universiteit y el centro cultural Rozet.
La instalación site-specific The Evacuated (Memory Machines of Sonsbeek), de Femke Herregraven, presenta la simulación de un ecosistema forestal que reescribe continuamente sus propias reglas. La obra es el prototipo de un bosque que es al mismo tiempo un lugar de riesgo y un lugar en riesgo. El paisaje se inspira en un bosque neerlandés que alberga un banco genético viviente cuya función es congelar la vida en el tiempo, donde el principio de conservación se convierte en un principio de inmutabilidad.
Invirtiendo esta lógica, la videoinstalación muestra un bosque guiado por la inestabilidad de acontecimientos catastróficos —incendios, inundaciones, tsunamis— diseñados por un algoritmo, revelando sus transformaciones. El título hace referencia a la condición de ser evacuado y, en ese estado de suspensión —ni de partida ni de llegada— el tiempo lineal se rompe. En esta temporalidad, la catástrofe no es un acontecimiento sino un protocolo: una continua auto-reescritura que convierte la inestabilidad, la desaparición y la transformación en las propias condiciones de la existencia. En una época de futuros modelados por previsiones algorítmicas y financieras, la obra aborda el deseo de proteger lo desconocido poniendo en escena un sistema que resiste toda predicción, incapaz de programar su propio futuro. Herregraven examina los sistemas autoorganizados, en particular la financiarización del futuro concebida como una catástrofe, mediante esculturas, dibujos, películas y obras de ficción especulativa.
Larry Achiampong se apropia de dos monumentos ubicados en el parque y en el centro de la ciudad, dedicados a autoridades locales, y los reinterpreta envolviéndolos con una bandera panafricana diseñada por él mismo. Una forma de superponer a las representaciones del poder colonial una contrahistoria de lugares y narrativas que con frecuencia han quedado excluidos de la memoria y de la historiografía occidental. Entre los socios de Sonsbeek 2026 se encuentra POST Platform for Contemporary Art, donde se exhibe la obra ‘When It Stopped Being a War’: The Situated Testimony of Dr Ghassan Abu-Sittah, de Forensic Architecture.
El video muestra la práctica del «testimonio situado» desarrollada por el colectivo de investigación, una metodología mediante la cual los testigos reconstruyen y sitúan en un espacio virtual su experiencia de un acontecimiento traumático. Este método permite activar tanto la memoria sensorial latente como aquellas memorias «heredadas» a través de relatos y recuerdos transmitidos entre generaciones.
La instalación Visitation, de Jumana Manna, presentada por Omstand, está compuesta por una serie de tejidos en los que aparecen fragmentos de textos escritos por prisioneros políticos palestinos, junto con otros relacionados con su historia. Manna recurrió a obras literarias y documentos de archivo para poner en escena la memoria de acontecimientos y celebraciones precoloniales, en contraste con el sistema de encarcelamiento racializado implementado por Israel.
Son numerosos los eventos que marcan los cien días de Sonsbeek. «Al dar forma a la muestra y al programa público, buscamos honrar su historia y reimaginar su futuro gracias al trabajo de artistas internacionales y neerlandeses que dialogan con las diversas comunidades de Arnhem. El parque sugiere el inicio del viaje; el resto es un relato que cada visitante puede construir para trazar un futuro compartido», concluye la directora Maaike Gouwenberg.
Este artículo fue publicando originalmente en exibart.com
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