Le Cisternerne, sugestivo espacio expositivo creado en las antiguas cisternas de agua de Copenhague, alojarán una versión instalativa de las Seven Deaths de Marina Abramovic.
Desde el 14 de marzo de 2026, los espacios subterráneos de Cisternerne, en Copenhague, alojarán una nueva declinación de Seven Deaths, proyecto de Marina Abramovic dedicado a los grandes finales trágicos de la ópera lírica. Ya presentado en forma teatral en los años pasados, el proyecto es aquí repensado como instalación ambiental, encontrando una resonancia física y simbólica inédita en la singularidad arquitectónica de la ex cisterna danesa.
Le Cisternerne, hoy parte de los Frederiksbergmuseerne, se encuentran bajo la colina de Frederiksberg, en el parque Søndermarken. Construidas a partir de 1856 como depósito subterráneo para el abastecimiento hídrico de Copenhague, podían contener hasta 16 millones de litros de agua. Desafectadas en 1933 y definitivamente desecadas en 1981, fueron transformadas en espacio expositivo en 1996, cuando la ciudad fue Capital Europea de la Cultura. Desde 2013 están dedicadas exclusivamente al arte contemporáneo.
En Seven Deaths, Abramović pone en escena siete muertes extraídas de los más célebres roles femeninos de la historia de la ópera, acompañada por la voz de Maria Callas, figura mito del Novecientos. La artista muere siete veces, atravesando amor, pérdida y miedo, en un recorrido de descubrimiento del ser. «La atmósfera de las Cisternerne confiere a Seven Deaths una nueva profundidad emotiva. La oscuridad y la resonancia crean un espacio en el que la obra puede desplegarse con mayor intensidad, y el público se vuelve física y emocionalmente presente en cada muerte», declaró Abramovic.
En las siete piezas que componen el trabajo, Abramovic interpreta los momentos culminantes de otras tantas obras líricas junto al actor Willem Dafoe. Arte y biografía se superponen: la figura de Callas se convierte en espejo y doble de la artista, hermanadas por una dedicación absoluta al arte y por una biografía marcada por la intensidad y la soledad. «Seven Deaths reúne los hilos de la investigación de Abramović sobre el cuerpo, la resistencia y la presencia extrema», subraya Tine Vindfeld, jefa de curaduría de las Cisternerne.
El ambiente es único: una vasta cavidad subterránea, húmeda y fresca, con un reverbero acústico de 17 segundos y una luz reducida al mínimo. Cada año un artista o arquitecto internacional es invitado a concebir un proyecto site specific, imposible de reconstruir en otra parte. Aquí la oscuridad permanente y la resonancia amplificada, con un eco que dura 17 segundos, entran en la obra como materia viva. En Seven Deaths, la muerte, figura teatral por excelencia, se confronta con una arquitectura que parece ya ella misma un umbral.
El 2026 marca además un año simbólico para Abramović: el 30 de noviembre cumplirá 80 años, fecha que coincidirá con el cierre de la muestra. En el mismo año inaugurará una personal en las Gallerie dell’Accademia de Venecia, convirtiéndose en la primera mujer viviente en exponer allí en una muestra monográfica. En Copenhague, sin embargo, es el subsuelo el que dicta el ritmo, prolongando la experiencia en la oscuridad, mucho más allá del fin de la visión.
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