En la Bienal de Venecia, el Pabellón de Suiza presentará el trabajo de Nina Wakeford, para una reflexión sobre cómo se construye la memoria colectiva y sobre qué sistemas disciplinan el vivir juntos
Se ha anunciado el proyecto del Pabellón Suizo en la 61ª Exposición Internacional de Arte – La Bienal de Venecia: se titulará The Unfinished Business of Living Together y será concebido por los comisarios Gianmaria Andreetta y Luca Beeler junto con la artista Nina Wakeford, en colaboración con Miriam Laura Leonardi, Lithic Alliance y Yul Tomatala.
En el centro del proyecto se encuentra la práctica de Nina Wakeford, artista cuyo trabajo se ha interesado desde siempre por cómo la memoria colectiva y las relaciones sociales se influyen mutuamente. A través de vídeos e instalaciones, Wakeford reactiva archivos visuales y estructuras narrativas para indagar cómo las historias individuales y colectivas se construyen, se median y, en ocasiones, también se eliminan. Sus proyectos más recientes se han desarrollado a menudo en diálogo con comunidades y espacios públicos y han tenido como eje la puesta en cuestión tanto de las modalidades clásicas de representación como de la función de las instituciones culturales como lugares de inclusión o exclusión.
Con The Unfinished Business of Living Together, en particular, Wakeford se acerca al archivo no como a un espacio de disputa y negociación política. Su pabellón nos preguntará: ¿qué significa vivir juntos? Y, sobre todo: ¿quién tiene derecho a hablar, a ser escuchado y, en consecuencia, a entrar en el archivo de la memoria colectiva?
El punto de partida es mediático y preciso: un episodio de 1978 de Telearena, programa de la televisión pública suiza, en el que el llamado “problema de la homosexualidad” se debatía en directo a nivel nacional. Por primera vez, personas que se identificaban como homosexuales tomaban la palabra en un espacio mainstream, más allá de los confines de las subculturas, contribuyendo a la construcción de nuevas alianzas entre comunidades lésbicas y gais en Suiza.
Seis años después, en 1984, esas mismas tensiones reaparecían en el talk show francófono Agora, transmitido vía satélite y capaz de poner en diálogo al público suizo, francés y canadiense. En ambos casos, el debate era desencadenado por sketches en vivo escritos por el departamento de ficción televisiva: una puesta en escena del enfrentamiento que incitaba al público a reaccionar a partir de su propia experiencia.
A casi 50 años de distancia, las cuestiones planteadas por aquellos programas siguen sin resolverse y las formas de convivencia continúan atravesadas por sistemas normativos y dispositivos de control. La homosexualidad se convierte así en un umbral históricamente situado para interrogar mecanismos más amplios: desde la vigilancia justificada en nombre de la seguridad, hasta los miedos morales que se aglutinan en torno a la idea de familia, pasando por los procesos mediante los cuales ciertas diferencias se construyen como amenazas al orden social.
El núcleo del Pabellón será una gran instalación de vídeo creada a partir de materiales de archivo y de nuevas imágenes. El recorrido se extenderá también al jardín, donde el proyecto reflexionará sobre los riesgos de la intimidad en el espacio público y sobre la manera en que la memoria se ancla a los lugares.
«Procedemos de diferentes regiones lingüísticas de Suiza y de contextos internacionales», ha afirmado el equipo del Pabellón. «Representamos generaciones distintas y esperamos un Pabellón que invite a los visitantes a preguntarse: ¿cuándo y dónde está ocurriendo todo esto? ¿Tiene aquí autoridad el archivo? ¿A quién pertenece el pasado? ¿Tomará posición el público?».