En un registro muy distinto, pero igualmente atravesado por el arte contemporáneo, se sitúa Arca. Su práctica desborda cualquier clasificación estable y opera como una performance total. En sus presentaciones, el cuerpo se vuelve un campo de experimentación visual y política: esculturas digitales, prótesis, coreografías tensas y paisajes sonoros extremos configuran un entorno de alta intensidad sensorial. Arca no toma al arte contemporáneo como referencia externa; trabaja desde sus mismas preguntas sobre identidad, artificialidad y deseo. Su circulación fluida entre museos, bienales y festivales musicales señala un cambio profundo en la manera de concebir la música como práctica cultural expandida.
Otro eje relevante se encuentra en escenas electrónicas latinoamericanas que han incorporado estrategias visuales y espaciales para pensar territorio, archivo y memoria. Proyectos como Chancha Vía Circuito o Nicola Cruz proponen experiencias inmersivas donde el sonido dialoga con visuales abstractos, referencias a cosmologías andinas y una sensibilidad cercana a la instalación. Aquí, la pista de baile se transforma en un espacio ritualizado, donde la experiencia colectiva adquiere una dimensión contemplativa sin perder su energía popular.
En estos casos, la influencia del arte contemporáneo se percibe en el uso del tiempo, la repetición y la atmósfera, más que en una iconografía explícita. Las presentaciones no buscan narrar, sino generar estados: climas donde el público se desplaza entre la escucha atenta y la participación física, entre el trance y la observación.
En un contexto de saturación audiovisual, estas prácticas apuestan por la contención, la ambigüedad y el tiempo dilatado. Escuchar con los ojos —y mirar con los oídos— deja de ser una metáfora para convertirse en una forma concreta de experiencia. Más que una tendencia, este diálogo entre música y arte contemporáneo señala una transformación profunda en la cultura visual y sonora latinoamericana: una práctica expandida que no busca deslumbrar, sino sostener una atención crítica sobre cómo habitamos el sonido, el cuerpo y la imagen hoy.