Exposiciones

Gabriel de la Mora en el MARCO (Monterrey)

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) presenta Gabriel de la Mora: La Petite Mort, una exposición que reúne 92 obras realizadas durante las últimas dos décadas por el artista mexicano Gabriel de la Mora (Ciudad de México, 1968). Curada por Tobias Ostrander y organizada en colaboración con el Museo Jumex, la muestra permanece abierta del 29 de mayo al 25 de octubre de 2026. Distribuida en seis secciones temáticas, propone un recorrido por una práctica artística que ha encontrado en la transformación de materiales usados, fragmentados o descartados una manera de investigar la memoria, la temporalidad y las posibilidades de la abstracción.

Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.

El título La Petite Mort, expresión francesa asociada al orgasmo, introduce el deseo y el erotismo como ejes de la propuesta curatorial. Ostrander plantea una lectura de la producción de De la Mora a partir de dos intereses recurrentes: la pérdida, entendida desde la muerte física o simbólica, y el placer erótico. Organizada en los núcleos Cuerpos, Borradura, Calor, El filo del deseo, Tacto y El placer del espectador, la exposición examina las relaciones entre los materiales, las acciones que intervienen en su transformación y la experiencia física de quien observa. Desde esta perspectiva, la insistencia en tocar, ordenar, cortar, borrar y acumular adquiere una dimensión vinculada con el deseo y con los impulsos que atraviesan el proceso creativo.

Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.
Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.

La producción de De la Mora parte de una atención sostenida hacia las propiedades físicas de los materiales. Cabello humano, cáscaras de huevo, alas de mariposa, suelas de zapatos, fragmentos de esferas navideñas y capas de pintura constituyen parte de un repertorio que el artista ha desarrollado mediante procedimientos de recolección, clasificación y ensamblaje. Cada elemento conserva características de su existencia anterior, que intervienen en la configuración de la obra. El resultado suele adoptar composiciones geométricas, superficies monocromáticas o estructuras próximas al lenguaje minimalista, donde la precisión del trabajo manual adquiere una presencia decisiva.

Gabriel de la Mora, «3,600 I – P. G»., 2021. Fragmentos de alas de mariposa (Papilio gambrisius) sobre cartulina de museo. Detalle de obra. Cortesía de MARCO.

Su formación inicial en arquitectura permite reconocer una preocupación por la organización espacial, la medida y la estructura. La repetición y la acumulación aparecen como operaciones recurrentes, junto con una relación particular con el tiempo de producción. En estas obras, el proceso implica una dedicación prolongada que se inscribe en la propia materialidad. Las superficies condensan innumerables acciones individuales, muchas de ellas difíciles de identificar a primera vista.

Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.

El cabello humano ocupa un lugar significativo dentro de esta investigación. Desde 2004, De la Mora lo utiliza para producir dibujos y retratos que incorporan una dimensión corporal al lenguaje gráfico. En 1951-G.M-25-1993 (2007), dedicado a su padre, el material establece una relación directa entre representación, identidad y memoria. El cabello, capaz de permanecer después de la muerte, introduce una temporalidad que excede la imagen. La obra adquiere así una dimensión biográfica vinculada con la persistencia de los rastros físicos.

Gabriel de la Mora, obra presentada en la exposición «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Cortesía de MARCO.

Esta preocupación también atraviesa Memoria I, 24.10.07 (2007), integrada por diecisiete reproducciones en resina de cráneos humanos correspondientes a integrantes vivos y fallecidos de su familia. La repetición de una estructura anatómica convierte el retrato en una exploración de la presencia corporal y de los modos en que se construye una memoria familiar. La dimensión afectiva de estas piezas surge de la relación entre el objeto, su referente y el procedimiento empleado para conservarlo.

Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.
Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.

En otras series, De la Mora trabaja directamente sobre imágenes y objetos sometidos a procesos de desgaste o eliminación. Página 42 / 25 de agosto de 2009 / 6,6 gramos (2009) pertenece a un conjunto de intervenciones sobre páginas de revistas cuyas imágenes explícitas han sido borradas. La acción de sustraer información transforma la superficie impresa y desplaza la atención hacia las huellas de la intervención. La borradura se convierte en un procedimiento plástico que modifica las condiciones de visibilidad y activa una relación particular con aquello que permanece oculto.

El fuego introduce otra forma de transformación. En Introduction (2003-2009), seis páginas de la tesis de maestría del artista fueron quemadas hasta convertirse en estructuras carbonizadas de extrema fragilidad. Las formas resultantes registran la acción del calor y los movimientos imprevisibles de las llamas. El documento académico, originalmente destinado a conservar y transmitir conocimiento, adquiere una nueva condición material a través de su destrucción parcial.

Gabriel de la Mora, «P-1». Cortesía de MARCO.
Vista de la exposición Gabriel de la Mora: «La Petite Mort», MARCO, Monterrey, 2026. Fotografía: Arthur Mora. Cortesía de MARCO.

La investigación sobre las superficies alcanza una formulación especialmente precisa en 3,936 capas de pintura 1A – 1B (2011). La acumulación de miles de capas de pintura acrílica produce un objeto cuya sección revela la secuencia cromática de su construcción. El corte permite observar una temporalidad habitualmente inaccesible en la pintura: la sucesión de aplicaciones que conforman su espesor. La obra desplaza la mirada hacia la estructura interna del material y convierte el proceso pictórico en una forma de registro.

Algo semejante ocurre en los trabajos realizados con fragmentos de alas de mariposa, como 3,600 I – P. G. (2021). Su organización en una retícula geométrica genera una superficie de variaciones cromáticas y texturas sutiles. La delicadeza del material exige una observación cercana, mientras su procedencia orgánica incorpora referencias a los ciclos de vida y a la fragilidad física.

 

Curaduría: Tobias Ostrander
Fechas: del 29 de mayo al 25 de octubre de 2026

Redacción exibart latam

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