Exposiciones

Para Delia Gonzalez la persuasión es un arte peligroso: la exposición en la Galleria Fonti de Nápoles

El espacio de la Galleria Fonti de Nápoles se convierte en mise-en-scène: la artista cubano-estadounidense Delia Gonzalez interroga los mecanismos de la persuasión colectiva, del marketing al mantra

Hay una voz que abre Il Giudizio universale (1961) de Vittorio De Sica: llega desde el centro de Nápoles y anuncia que a las 18 comenzará, precisamente, el fin de los tiempos. La película es un recorrido por las reacciones del pueblo napolitano: miedo, arrepentimiento, fiesta, pantomima. Fe y teatro se confunden hasta volverse indistinguibles. Es una de las imágenes evocadas por Delia Gonzalez, de la que la artista de origen cubano-estadounidense toma inspiración para Opening Night, su tercera exposición individual en la Galleria Fonti, en Nápoles, visitable hasta el 2 de mayo de 2026.

El título evoca la noche de la inauguración y se convierte en el marco conceptual de la muestra. Todo, en el espacio de la galería, está orquestado como una obra performativa: la arquitectura, las pinturas, el trabajo sonoro se reflejan y se sostienen mutuamente, construidos según el mismo principio formal.

El espacio como instrumento circular de persuasión

Delia Gonzalez interviene en la arquitectura de la galería, alterando su percepción. Dos nichos cóncavos sellan los arcos de acceso a la segunda sala, negando el paso y transformando la habitación en un backstage inaccesible. Como en un teatro. Las paredes aparecen plegadas y curvas, según una lógica que remite explícitamente a la estética barroca que caracteriza muchas iglesias y edificios de la ciudad partenopea.

Delia Gonzalez, Opening Night, vista de la exposición, Galleria Fonti, Nápoles, 2026, ph. Amedeo Benestante.

Los arquitectos del siglo XVII diseñaban espacios inmersivos capaces de suscitar asombro y sentido de lo divino. Gonzalez retoma esta lógica, transformando el espacio en un instrumento de encanto y persuasión. La luz ambiental no es neutra: un tono naranja envuelve el interior, evocando una domesticidad inusual para un espacio expositivo de arte contemporáneo, normalmente esterilizado en blanco. Pero también es el color de la alerta, de la concentración.

Los colores de las pinturas cambian al moverse el espectador por la sala; lo que parecía blanco se revela amarillo y nunca queda del todo claro si la hoja es de oro o de plata. El ojo es engañado sistemáticamente e invitado a descubrir más.

Ocho pinturas, una sola palabra

En las paredes, ocho pinturas, todas iguales en el motivo: la palabra ORO, realizada en pan de oro sobre fondos monocromos, en una tipografía inventada por la artista y repetida idéntica a sí misma. Las dimensiones (33 × 55 cm) remiten proporcionalmente a las de un billete. Los fondos de color se inspiran en una meditación sobre los chakras realizada mediante visualización cromática: cada color lleva consigo una carga emocional que actúa sobre el espectador antes incluso de que este sea consciente de ello.

Delia Gonzalez, Opening Night, vista de la muestra, Galleria Fonti, Nápoles, 2026, ph. Amedeo Benestante

A primera vista podrían parecer serigrafías, resultado de una estrategia de brand identity: misma palabra, misma tipografía, misma forma repetida obsesivamente como un logotipo. Como cuando la publicidad se repite una y otra vez hasta que el producto se impone en la memoria. Pero todas están hechas a mano: los fondos pintados, la hoja aplicada una a una. La repetición no es mecánica sino circular y meditativa.

Con la referencia a la palabra “ORO”, homenaje a la tradición hermética napolitana, la alquimia se convierte en una clave de lectura de la transformación del dinero: de materia a confianza. Hoy el valor ya no está ligado al oro, sino al crédito que colectivamente decidimos reconocer, de manera no muy distinta a lo que ocurre en la religión, el arte y el teatro.

El sonido que cierra el círculo

Delia Gonzalez tiene una carrera musical paralela a la visual y, para Opening Night, ha compuesto una pieza sonora específica, inspirándose en la tradición minimalista de las percusiones afro-cubanas, en la que el piano es tratado como un instrumento de percusión. La estructura, en cierto modo, remite a la lógica de las pinturas: acumulación de unidades mínimas siempre iguales a sí mismas, puestas en bucle. La repetición que genera trance, como las percusiones cubanas utilizadas históricamente para inducir estados alterados de conciencia. Como el mantra. Como la publicidad.

Delia Gonzalez, Opening Night, vista de la muestra, Galleria Fonti, Nápoles, 2026, ph. Amedeo Benestante

El círculo —formal, temático, arquitectónico— atraviesa toda la exposición. La “O” inicial de ORO. La “O” final. La circularidad de los nichos. El bucle sonoro. Un eco de la función del teatro en la historia napolitana: una duplicidad entre devoción y espectáculo que en Nápoles vuelve constantemente.

Este atículo fue publicado originalmente en exibart.com
Valentina Monarco

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