26 mayo 2026

Superficies sensibles en la galería Ruth Benzacar (Buenos Aires)

de

El pasado miércoles 13 de mayo inauguraron en la galería Ruth Benzacar (Buenos Aires) dos exposiciones que desde lenguajes muy distintos comparten un interés común por la materialidad como forma de producir experiencia sensible.

Guillermo Iuso 'obra de sala'  cortesía galería Ruth Benzacar

 

En las salas de la galería, Guillermo Iuso y el dúo conformado por Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordín despliegan cuerpos de obra donde pintura, escritura, objeto y percepción construyen modos particulares de relacionarse con la emoción y con el espacio íntimo.

En Sala 1, Noche perfecta de Guillermo Iuso marca uno de los momentos más sólidos de su trayectoria reciente. La muestra, curada por Santiago Villanueva, encuentra al artista en un desplazamiento hacia una práctica más decididamente pictórica, donde la materia gana autonomía mientras que la palabra permanece como el eje estructural siempre tan reconocible de su obra.

Iuso pone en diálogo frases de tono rotundo y directo con una pintura que se mueve de manera más libre y expansiva. Las palabras aparecen incrustadas en campos de color donde los empastes, los brillos, las relaciones cromáticas y la escala adquieren un protagonismo renovado. En obras donde se leen frases como “Después veo quién soy mañana”, la escritura se integra a la pintura como una capa emocional más, suspendida entre la confesión íntima y el ritmo material de la superficie. El texto abandona su función meramente descriptiva para integrarse a la pintura como parte de una misma superficie sensible.

Guillermo Iuso, ‘obra de sala’, cortesía galería Ruth Benzacar

 

Ese vuelco hacia una mayor intensidad pictórica se potencia en el diálogo sostenido entre artista y curador. El trabajo curatorial de Villanueva resulta clave en la muestra. A partir de un diálogo cercano y sostenido con Iuso, la exhibición encuentra una articulación especialmente precisa entre la fuerza visual de la pintura, la presencia de las frases y el tono compositivo de las piezas. En su texto, el curador habla de una “distancia corta” necesaria para trabajar con el artista, privilegiando la atención sobre los ritmos específicos de la producción y sus variaciones materiales. La articulación entre pintura y texto y el impecable montaje construyen así una experiencia cohesionada, donde cada pieza parece expandir la anterior.

Hay además algo especialmente contemporáneo en la manera en que Iuso narra: sus frases exponen situaciones íntimas, estados emocionales y formas de vulnerabilidad atravesadas por una ironía persistente y un sarcasmo sutil que las alejan de cualquier tono confesional o victimista. Las obras construyen atmósferas emocionales, donde la reiteración de ciertos recursos produce desplazamientos ligeros entre una pieza y otra, mientras la experiencia urbana aparece filtrada a través de estados afectivos fluctuantes. En ese movimiento, la pintura gana espesor y autonomía, consolidando una nueva etapa dentro de la trayectoria del artista.

Guillermo Iuso, ‘Besando paredes’, cortesía galería Ruth Benzacar
Guillermo Iuso, ‘La revancha’, cortesía galería Ruth Benzacar

En Sala 2, Entre hojas reúne por primera vez a Florencia Böhtlingk, quien participa por gentileza de HACHE Galería,  y Sebastián Gordín en una serie de obras surgidas a partir de la lectura del libro homónimo de Vanna Andreini. Amigos desde hace años, ambos venían trabajando por separado sobre los poemas de la autora y, al descubrir ese interés compartido, decidieron convertir esas búsquedas en un trabajo conjunto. La muestra despliega una serie de cuadros espejados intervenidos con frases del libro, construidos mediante la superposición de vidrio dorado y hojas de cobre sobre pinturas al óleo. Las superficies reflectantes obligan al espectador a desplazarse físicamente para acceder a la lectura, incorporando inevitablemente su propia imagen dentro de la obra.

Sebastián Gordín y Florencia Bohtlingk, ‘Vista de Sala’,  cortesía galería Ruth Benzacar

En piezas donde aparecen versos como “Entre las hojas los colores…”, la palabra queda suspendida dentro de paisajes abstractos y atmósferas vibrantes. La pintura no ilustra el texto ni el texto describe la imagen: ambos registros se integran en una experiencia visual atravesada por reflejos, transparencias y cambios de luz.

La muestra incluye además el libro-objeto, cuya tapa revestida en lienzo pintado prolonga el diálogo entre literatura y pintura hacia una dimensión táctil y material. El libro queda integrado al sistema expositivo como una pieza más del conjunto y extiende la experiencia de lectura hacia el espacio.

Sebastián Gordín y Florencia Bohtlingk, ‘Vista de Sala’,  cortesía galería Ruth Benzacar
Sebastián Gordín y Florencia, ‘Bohtlingk’,  cortesía galería Ruth Benzacar

La factura de las obras resulta especialmente notable. El trabajo conjunto entre Böhtlingk y Gordín produce una serie de piezas donde pintura, objeto y escritura encuentran un equilibrio preciso, capaz de sostener tanto la dimensión poética como la material de la muestra. Cada obra funciona de manera autónoma y, al mismo tiempo, como parte de una estructura mayor cercana a la lógica de un libro de poesía.

El texto de sala de Florencia Fragasso propone pensar a los artistas como escribas medievales iluminando manuscritos. La referencia resulta precisa por el vínculo con la escritura y también por el modo en que la muestra trabaja sobre la percepción y el reflejo.

En conjunto, ambas muestras encuentran un equilibrio especialmente logrado entre intensidad material y densidad sensible. Desde registros muy distintos, Iuso y el dúo Böhtlingk-Gordín consiguen que pintura, palabra y objeto se articulen con naturalidad, construyendo dos exhibiciones que dialogan entre sí sin perder singularidad. El recorrido entre las salas deja ver no solo la solidez de cada propuesta sino también la precisión con la que ambas encuentran en la materia una forma de sostener experiencia, intimidad y percepción.

Sebastián Gordín y Florencia Bohtlingk, ‘Vista de Sala’,  cortesía galería Ruth Benzacar
Guillermo Iuso, ‘Vista de Sala’,  cortesía galería Ruth Benzacar