09 septiembre 2026

Tania Ximena en Galatea Oscar Freire (São Paulo)

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Tania Ximena, vista de la exposición "No encalço do líquen", Galatea Oscar Freire, São Paulo, 2026. Cortesía de Galatea.

No encalço do líquen, exposición individual de la artista mexicana Tania Ximena en Galatea Oscar Freire, São Paulo, presenta un conjunto de pinturas de gran formato realizadas en 2026. La muestra continúa una investigación desarrollada por la artista en torno a territorios afectados por transformaciones climáticas y tiene como antecedente reciente La marcha del liquen, videoinstalación presentada en el MASP en 2025. El proyecto surgió de su participación en la X Expedición Colombiana a la Antártida y continúa desplegándose mediante pintura, producción audiovisual, colaboración científica e iniciativas comunitarias.

Tania Ximena, vista de la exposición «No encalço do líquen», Galatea Oscar Freire, São Paulo, 2026. Cortesía de Galatea.

La exposición forma parte del programa de intercambio de Galatea con LLANO, galería que representa a Ximena en Ciudad de México, y está acompañada por Los últimos vestigios visibles, un texto de Miguel A. López, curador jefe del Museo Universitario del Chopo. López sitúa el liquen en el centro de su lectura y atiende a su condición simbiótica, su capacidad de adaptación y su presencia creciente en superficies antárticas expuestas por el retroceso del hielo. También describe las veladuras de Ximena como una suerte de «perspectiva radiográfica» que permite indagar en las capas de la memoria geológica y biológica.

La práctica de Ximena se construye a partir de investigaciones de campo de larga duración. Glaciares, ríos, montañas y formaciones geológicas aparecen de manera recurrente en una trayectoria que articula cine, fotografía, instalación y pintura. La permanencia en territorios específicos, la observación y el diálogo con otros campos de conocimiento generan materiales que continúan desarrollándose después del viaje. Las imágenes circulan por distintos medios y adquieren nuevas posibilidades en cada desplazamiento.

Tania Ximena, detalle de «Na corrente austral, a nave vai I», 2026. Témpera sobre lino, 180 × 280 × 4 cm. Cortesía de Galatea.

En el proyecto dedicado al liquen, uno de los fenómenos estudiados es el enverdecimiento de la Antártida. El retroceso del hielo expone superficies que pueden ser ocupadas por organismos adaptados a condiciones extremas. Ximena toma este proceso como punto de partida para imaginar icebergs liquenizados que derivan y se aproximan a la costa. Según la propia artista, las pinturas construyen una especulación sobre las hibridaciones que podrían emerger en un planeta en transformación. La investigación científica proporciona aquí condiciones para la imagen y abre un campo de proyección.

Tania Ximena, «Na corrente austral, a nave vai I», 2026. Témpera sobre lino, 180 × 280 × 4 cm. Cortesía de Galatea.

En Na corrente austral, a nave vai I, un gran volumen triangular emerge de una extensión de agua cubierta por pequeñas formas verdes y grises. La silueta permite reconocer el iceberg; su superficie amarilla, verdosa y translúcida modifica la imagen habitual del hielo. En Na corrente austral, a nave vai II, una masa ocre domina la composición y aparece recorrida por líneas claras que recuerdan grietas, cauces o ramificaciones. El pigmento se acumula de manera irregular y deja zonas del lino todavía perceptibles.

Tania Ximena,»Aterragem», 2026. Témpera sobre lino, 180 × 280 × 4 cm. Cortesía de Galatea.

Aterragem lleva esa indeterminación a una escala mayor. Los cuerpos anaranjados ocupan buena parte del campo pictórico y sus contornos sugieren una materia difícil de clasificar. Rocas, tejidos, formaciones geológicas y organismos comparten propiedades visuales. Ximena mantiene esa inestabilidad mediante líneas que atraviesan las formas y las subdividen en estructuras internas. La pintura propone cuerpos cuya morfología permanece en proceso.

Tania Ximena,»A floresta de Atafona», 2026. Témpera sobre lino, 180 × 280 × 4 cm. Cortesía de Galatea.

A floresta de Atafona incorpora una referencia a la costa brasileña. Grandes masas rojas y naranjas aparecen rodeadas por verdes intensos y formas alargadas que se repiten sobre la superficie. El título amplía la geografía de una investigación que Ximena ha desarrollado desde la Antártida hasta el Golfo de México. Cada territorio introduce condiciones ambientales concretas dentro de una práctica atenta a las maneras en que el paisaje registra modificaciones acumuladas.

La témpera sobre lino desempeña un papel decisivo en estas obras. Ximena construye las imágenes mediante capas y veladuras que conservan distintos grados de transparencia. El tejido permanece visible bajo el pigmento y las aplicaciones anteriores reaparecen a través de las siguientes. López relaciona este procedimiento con una visión capaz de penetrar las capas de una memoria geológica y biológica. La superficie pictórica adquiere así una temporalidad propia y conserva las etapas de su formación.

No encalço do líquen permite observar cómo Ximena traslada una investigación territorial hacia el lenguaje pictórico. Su método permanece ligado al viaje, la observación, la colaboración y el registro; las obras introducen una dimensión especulativa dentro de ese proceso. El liquen proporciona una escala particularmente precisa. Su crecimiento lento hace legibles transformaciones extensas y permite a Ximena formular una pregunta que atraviesa su práctica: cómo construir imágenes desde un paisaje que ya está modificando sus propias condiciones de existencia.

Fechas: del 20 de agosto al 17 de octubre de 2026