Fuente: Telam
Marta Minujín, referente indiscutida del arte contemporáneo argentino, presenta una instalación lumínica en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid bajo el título “Let’s Play” de la edición 2025 de BIENALSUR. La obra, que se inaugura el 27 de noviembre, invierte el museo histórico en un campo de experiencias sensoriales y lúdicas.
Minujín despliega en el museo madrileño una escenografía de colores estridentes, neones, volumen suave y movimiento implícito. Su instalación no solo altera la arquitectura del palacio sino que reconfigura la manera de mirar la decoración, los objetos, el recorrido. En lugar de exposición pasiva el público es convocado a entrar, moverse, redistribuir su atención.
A través de materiales contemporáneos, la artista consigue que el museo deje de ser un depósito de reliquias para volverse terreno de juego. El Museo Nacional de Artes Decorativas se abre así a un registro que lo conecta con las artes visuales activas, con la intervención, el evento, la experiencia.
La intervención madrileña forma parte de un despliegue global que incluye simultáneamente piezas en Buenos Aires y en Riad. Esa articulación multipunto refuerza el alcance de Minujín y su capacidad para operar tanto en el sur como en el centro del mapa cultural internacional.
Minujín no llega como invitada ocasional. Su trayectoria, que va desde la Argentina pop hasta instalarse en los grandes museos del mundo, la coloca en ese lugar. Madrid se convierte en un nuevo capítulo donde su obra cruza colecciones, arquitecturas y públicos.
La artista retoma su propio archivo creativo con esculturas blandas, el gusto por lo participativo y el color que desafía la solemnidad para reinterpretalos. En este caso, incorpora la luz como palanca principal. En su práctica el material ya no solo es forma sino estímulo, interfaz de diálogo, detonador de participación.
Minujín propone que el museo sea terreno de encuentro, que el público ingrese a la obra como quien se introduce a un juego. No hay en su propuesta jerarquías rígidas entre expositor y expositorado: todo se convierte en campo de acción.
Para la escena argentina la presencia de Minujín en Madrid es un signo de continuidad y proyección. Su obra, que nació en Buenos Aires y se desarrolló en el globo, vuelve a inscribir al arte argentino en los circuitos de alta visibilidad internacional.
Pero también funciona como espejo. Muestra que la instalación, la participación y la luz siguen siendo rutas fundamentales para pensar el arte hoy.
La instalación lumínica transforma el Museo Nacional de Artes Decorativas en un escenario donde el espectador ya no observa, sino que participa, donde la decoración se convierte en estímulo, donde la ciudad se vuelve parte de la obra.
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