Arteba 2026. Gentileza Fundación arteba.
En estos día arteba cumple trenta y cinco años, y los celebra con un cambio de sede que recupera un escenario histórico para una feria estrechamente vinculada a la consolidación del mercado del arte argentino. La edición reúne galerías de distintas trayectorias, proyectos experimentales y una programación dedicada al coleccionismo, la curaduría y la producción editorial.
Más allá de la diversidad de propuestas, la feria presenta algunas tendencias dominantes y ciertos contrastes que permiten delinear un panorama del arte contemporáneo local. Esta selección propone una lectura del conjunto atenta tanto a las recurrencias que atraviesan los stands — con la pintura como protagonista indiscutida — como a las obras que se apartan de ellas y abren otras perspectivas. Un recorrido por los principales hitos de esta edición, desde las presencias históricas y las investigaciones materiales hasta los proyectos que introducen una dimensión social, experimental o conceptual.
Presente en arteba por tercer año consecutivo, el Comedor Gourmet de Belleza y Felicidad Fiorito constituye una excepción al repliegue del arte sobre sí mismo que atraviesa buena parte de la feria, al reafirmar su capacidad de incidir concretamente en el contexto social: cada plato vendido permite entregar otro plato de comida en Villa Fiorito. Otras excepciones, de signo muy distinto, se encuentran en las obras históricas y en algunas propuestas contemporáneas que se apartan de la pintura tradicional.
La feria recibe al visitante con unas pinturas extraordinarias de Antonio Berni en Galería Sur, casi una declaración programática. La tradición figurativa argentina continúa en Galería Palatina, donde vuelve Berni con Grupo de mujeres con paloma (1951) junto a una pintura de Carlos Alonso de perspectiva vertiginosa, exasperada. Esa misma vena narrativa reaparece, en clave rural, en Cosmocosa, donde el tapiz El último payador atrapa la mirada desde lejos y revela una faceta menos conocida de Berni. La pieza no se exhibía desde 1991, cuando se vio en el Museo Nacional de Bellas Artes.
En el extremo opuesto de la figuración de Berni, ya en la Zona de Diálogo Internacional, Diego Bianchi presenta en la Galería Jocelyn Wolff sus Trajes Relicarios, que se inscriben en su investigación sobre los desechos de la sociedad y la estética del residuo. PAIS_culo propone un recorrido visual entre piezas en equilibrio precario, vinculadas por posibles asociaciones verbales en las que lo escatológico activa una relación visceral con los objetos exhibidos. Desde lenguajes y contextos históricos radicalmente distintos, Berni y Bianchi comparten una mirada atenta a las contradicciones sistémicas y los desajustes de la sociedad, que cada uno traduce en una relación singular con los objetos y la materia.
El núcleo de la feria es la Sección Principal, de nivel generalmente alto. Su comité de selección está integrado por Nicolás Barraza, Juan Eyheremendy, Florencia Giordana Braun, Florencia Malbrán y Lara Marmor. En ella convergen la producción moderna y contemporánea, la investigación sobre la imagen, la experimentación material y aquellas prácticas que reescriben las tradiciones de las artes visuales.
Entre los momentos más logrados, Constitución Galería le dedica enteramente su stand a Carlos Cima, con pinturas refinadas, recientes e inéditas, suspendidas en un tiempo indeterminado en diálogo con iconografías tradicionales. El tratamiento de la materia, espesa y etérea a la vez, vuelve a este artista un unicum en la contemporaneidad argentina. En el stand de al lado, NN presenta tres obras de Matías Ercole que reafirman el interés del artista por la relación entre pintura y espacio arquitectónico: la pieza central se inclina hacia el espectador y obliga a una mirada parcialmente invertida, mientras que, detrás de la pared principal, dos pinturas-puertas enfrentadas sugieren un posible umbral hacia un más allá imaginario. Siguen sorprendiendo la frondosidad y el dinamismo del trazo de este paciente escultor de la materia pictórica, que incide una y otra vez hasta liberar sus imágenes del fondo ocluido. En el mismo stand, y en otro registro, tres retratos de igual formato de Amanda Tejo Viviani parecen sintetizar la deformación de matriz psíquica de tradición baconiana con la vibración y la agitación de la materia pictórica de las pinturas más turbulentas de Kokoschka.
El diálogo con la tradición adquiere una inflexión singular en Grasa Galería, donde Amparo Viau presenta una impactante muestra individual de sus dibujos recientes de gran formato. La artista elabora sus propias tizas para alcanzar la excepcional saturación cromática que distingue estas obras, en las que la experimentación material se conjuga con una compleja trama de referencias iconográficas. Ecos del Renacimiento europeo conviven con alusiones al imaginario de Nicolás García Uriburu, cuyos delfines de los años setenta reaparecen en el margen de una composición dominada por un círculo danzante de cuerpos desnudos. La figura coreográfica, en una sugestiva resonancia con la Danza de Matisse, condensa en una misma imagen la persistencia de la tradición y su incesante capacidad de transformación.
En PIEDRAS, una pared entera está dedicada a las monumentales pinturas de Carrie Bencardino, donde la figuración se despliega en clave grotesca y surreal. Figuras híbridas e insólitas flotan sobre fondos monocromos, de una uniformidad solo aparente. La ironía atraviesa estas composiciones, en las que el cuerpo humano se amalgama con objetos cotidianos para dar lugar a resultados desconcertantes como la mujer-mesa y la mujer-lámpara. En esta fusión de lo orgánico y lo inanimado, Bencardino subvierte las categorías de lo familiar y lo extraño, haciendo del absurdo un principio de construcción visual.
Al surrealismo recurre igualmente la mendocina Jimena Losada, que en Pasto expone una pintura exquisita de atmósfera enigmática, con luces teatrales y tonos sombríos: elementos decorativos flotan, casi como superposiciones digitales, frente a un fondo inspirado en el paisaje andino. Las repetidas veladuras borran la huella del pincel suspendiendo el dato de realidad.
En Isla Flotante, Tobías Dirty despliega un imaginario onírico de sinuoso dinamismo y delicadas modulaciones cromáticas, por momentos próximas a una sensibilidad infantil. Una mirada cercana revela la tensión entre la fluidez del trazo y la resistencia material del papel rugoso; la textura del soporte parece oponerse al gesto, interrumpiendo su continuidad y abriendo pequeños vacíos en la trama compositiva. Estas discontinuidades introducen una sutil disonancia que perturba la aparente espontaneidad de las imágenes enrarecidas.
En Ohno Galería, los óleos sobre chapa de Alejandro Rossetti destacan por su densidad evocativa, en un diálogo entre el expresionismo alemán y ciertas resonancias metafísicas de la tradición local. Estas composiciones monolíticas encuentran una formulación espacial en el asiento que atraviesa diagonalmente el stand, introduciendo una tensión que acentúa la gravedad de las imágenes. En las antípodas de esta potencia compacta, las esculturas de Camilo Guinot en Quimera Galería revelan una delicadeza constructiva singular: ensambladas minuciosamente a partir de fósforos, sus estructuras evocan formas orgánicas y sinuosas, a medio camino entre lo floral y lo ornamental, con una marcada cualidad sensorial.
Fuera del territorio de la pintura y el dibujo, destacan las fotografías de Yuyo Gardiol en CRUDO Arte Contemporáneo, donde la piel de la artista se vuelve superficie abstracta, capaz de registrar los cambios atmosféricos y lumínicos del entorno. Las tomas cercanas anulan toda referencia iconográfica y componen una obra que, desplegándose en las paredes del stand como una segunda piel, dialoga con la tradición de la abstracción geométrica.
La sección de diálogo internacional reúne apenas cuatro galerías, que articulan el mercado argentino con escenas de otras ciudades: la ya mencionada Jocelyn Wolff (París), 3+1 Arte Contemporânea (Lisboa), Cecilia Brunson Projects (Londres) y Vermelho (São Paulo). Cecilia Brunson Projects propone un diálogo entre el colectivo Silät y las piezas cerámicas de la artista chilena Daniela Pulido, cuyas formas combinan procedimientos artesanales con materiales industriales como el caucho. Sus volúmenes evocan objetos rituales y arquitectónicos, en una fascinante convergencia entre lo cotidiano y lo contemporáneo, por un lado, y lo ancestral y sagrado, por otro. El resultado es un conjunto de piezas en las que la experimentación material convive con una delicada dimensión simbólica.
Vermelho, por su parte, presenta una muestra bipersonal de Tania Candiani y Nicolás Robbio. En Rua Augusta 9AM, Robbio retoma investigaciones previas sobre la luz y la sombra, de marcada impronta conceptual, para trasladarlas a una materialidad doméstica y situada. A través de un refinado procedimiento pictórico, Robbio construye una pieza íntima y evocadora, de notable densidad poética, que revela la potencia de lo cotidiano como territorio de exploración estética.
Dedicada a proyectos jóvenes y a modelos experimentales de comercialización, Utopía reúne 16 iniciativas seleccionadas por Juan José Cambre y Santiago Villanueva, entre ellas Departamento 112, Deskomunal, Fantasma, La Mesa, Pólvora, Satélite y Triple Frontera. A diferencia de otras ediciones, en las que Utopía se destacaba por la fuerza y la potencia de sus propuestas, este año resulta la sección menos convincente de la feria: la acumulación de iniciativas termina por generar una saturación visual que diluye la singularidad de los proyectos y debilita el conjunto. Aun así, sobresalen algunos hallazgos puntuales: en Deskomunal dos pequeñas piezas en arcilla de Leopoldo Estol, de delicada presencia escultórica, y la videoescultura distópica MONSTER/Sinfonía de la Destrucción, del colectivo Tótem Tabú, que aborda con contundencia la alienación postdigital; las fotografías de Sofía Alazraki en Pionera Galería, que exploran los mecanismos del deseo en la sociedad contemporánea a través de una estética publicitaria; las pinturas bonaerenses de Kevin Montenegro en Pólvora, y el tríptico de Florencia Breccia en Satélite.
La programación de conversaciones públicas, coordinada por Aimé Iglesias Lukin y Francisco Lemus, tendrá lugar mañana 30 de octubre en el Museo Sívori, con encuentros sobre las narrativas curatoriales del arte de las Américas y los criterios de formación de colecciones públicas y privadas. Participarán Cuauhtémoc Medina, Pollyana Quintella, Marielsa Castro Vizcarra, Suset Sánchez, Claudia Segura y Magnolia de la Garza.
Isla de Ediciones, organizada junto con Fundación PROA y curada por Carlos Ávila, reúne diez proyectos editoriales argentinos autogestivos, con presentaciones y conversaciones; entre ellas, la reedición de Antiestética, de Luis Felipe Noé, una publicación sobre Kim Yun Shin y un encuentro en torno a libros de Luis Camnitzer.
Como en cada edición, los premios acompañan el desarrollo de la feria: el Premio Remax Collection distinguirá dos propuestas de la Sección Principal, con dotaciones de 7,5 y 5 millones de pesos argentinos; el Premio en Obra reconocerá a artistas y proyectos emergentes, mientras que el Premio al Coleccionismo destacará trayectorias vinculadas a la formación de acervos. Por su parte, el Premio Jazmín Chebar fue otorgado a Daiana Rose, de la galería Deskomunal, por su serie Caparazón marrón y azul para toda ocasión.
En conjunto, esta edición presenta una feria centrada en la pintura y atenta a su propia tradición, con un nivel sólido en la Sección Principal y resultados más irregulares en Utopía. Su alcance comercial y su capacidad para fortalecer los vínculos entre galerías, coleccionistas e instituciones serán aspectos clave para evaluar el balance de esta edición una vez concluido el encuentro.
Lejos de ser un «color de niñas»: cómo las artistas y las diseñadoras transformaron un…
Más de 120 artistas y más de 40 nuevas comisiones para la primera edición de…
En «Mamarrachos: Quinceañera», Iván Argote celebra quince años de una serie nacida de garabatos digitales.…
Fotografía, pintura, instalaciones e indumentaria dan cuenta de una etapa de la cultura británica atravesada…
El dúo Brognon y Rollin gana el Prix Duchamp 2026, el reconocimiento de arte contemporáneo…
Última jornada, en el Grand Palais, para recorrer la sección Premise. La repasamos a través…