Mercado

Dentro de Chez Sotheby’s, la dirección más sofisticada de la Paris Art Week

 

 

 

Mientras las protestas continúan en las calles, la Paris Art Week ha puesto oficialmente el foco en el mercado del arte. La casa de subastas Sotheby’s apuestó por una fórmula mucho menos convencional que la exposición tradicional: abrir las puertas de un departamento con vistas a los Jardines de las Tullerías y convertirlo en un espacio para habitar, donde Picasso y Warhol conviven con martinis helados, cocina de autor y conversaciones sin prisa.

El proyecto se ha dado a llamar Chez Sotheby’s, nació de una colaboración con _POLIMENO y estará abierto hasta el 24 de octubre (lo anunciábamos aquí). Más que una exposición, es una declaración de estilo: porque el lujo contemporáneo no consiste únicamente en tener acceso a obras extraordinarias, sino también en crear las condiciones para que algo suceda, para que algo se encienda. El deseo de una obra de arte, experimentado en el contexto mismo de su exhibición.

Crédito: Alexis Armanet.

 

Casi 150 millones de dólares en arte moderno y contemporáneo, un restaurante en el corazón del departamento y una ubicación estratégica, a pocos pasos de Art Basel Paris. Aquí, el coleccionismo deja momentáneamente de lado el ceremonial de la compraventa y recupera su dimensión más seductora: la vida social.

La propuesta ha buscado recuperar una tradición profundamente europea: la de las grandes residencias privadas donde el arte no era únicamente una cuestión de posesión, sino también una excusa para reunir personas, alimentar conversaciones y hacer circular ideas. La referencia remite a los salones de Marie-Laure de Noailles, Jacqueline de Ribes y Charles de Beistegui, así como a lugares parisinos que se han convertido en leyenda, como Le Palace y Le Mathis. Espacios distintos, unidos por su capacidad de convertirse en epicentros de la vida cultural y social.

Ese es el espíritu que Sotheby’s y _POLIMENO reinterpretan desde una perspectiva contemporánea, imaginando un entorno en el que la distancia entre el arte y la vida cotidiana se acorta y el descubrimiento sucede sin la rigidez del ritual expositivo.

Crédito: Alexis Armanet.

 

Las cifras, naturalmente, no pasan inadvertidas. Las obras disponibles para la venta privada alcanzan un valor total cercano a los 150 millones de dólares y abarcan el arte moderno, de posguerra y contemporáneo, con nombres como Pablo Picasso, Henri Matisse, Andy Warhol, Gerhard Richter y Francis Bacon, además de una presentación especial dedicada a Alexander Calder.

Se trata de la exposición más importante de obras disponibles para la venta privada que Sotheby’s ha presentado hasta ahora en Europa. Sin embargo, el interés no reside únicamente en el valor económico de la selección, sino también en la manera de presentarla: obras maestras integradas en un entorno doméstico, donde pueden descubrirse lejos de la atmósfera formal de una sala de subastas.

Incluso el bar forma parte del relato, con obras de Joan Miró, Georges Braque y Fernand Léger como telón de fondo para un cóctel o una conversación. Aquí, el arte no exige necesariamente una atención exclusiva: entra en el campo visual, despierta curiosidad e invita a detenerse.

Y no hace falta ser un coleccionista experimentado para sentirse parte de la experiencia. Basta con tener ganas de mirar, descubrir y dejarse sorprender.

En el centro del departamento, el restaurante diseñado por Tarek Shamma lleva esta filosofía al terreno de la hospitalidad. La propuesta gastronómica, a cargo de Erika Blu, chef de Atelier Renata, combina clásicos italianos y postres franceses en un diálogo entre culturas que refleja el espíritu internacional de la semana parisina.

La experiencia se completa con Colin Field, histórico bartender que estuvo al frente del Hemingway Bar del Ritz Paris, y una carta que va desde los martinis servidos bien fríos hasta el champán de alta gama.

Crédito: Alexis Armanet.

 

«El arte y la comida tienen la misma magia: unen a las personas», afirma Valerio Polimeno, fundador de _POLIMENO, quien desarrolló el proyecto junto con el equipo de Sotheby’s.

La declaración resume la ambición de Chez Sotheby’s: no construir simplemente una escenografía para obras excepcionales, sino dar forma a un lugar donde sea posible pasar tiempo, encontrarse y descubrir algo nuevo. David Rothschild comparte una visión similar: el gran arte se disfruta mejor en buena compañía. El foco se desplaza así de la posesión al intercambio, del valor de mercado al valor de la experiencia.

Ha estado abierto todos los días de 10 a 18 horas hasta el 24 de octubre, Chez Sotheby’s ofrece entrada gratuita y acceso sin reserva para las visitas generales. Es posible entrar para descubrir las obras, tomar un café o un cóctel, o hacer una pausa en medio de la intensa agenda de la Paris Art Week. El servicio de almuerzo, en cambio, requiere reserva y ya tiene todas las plazas ocupadas.

Este artículo fue publicado originalemente en exibart.com

Redacción Exibart Italia

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