El documento que sancionó el nacimiento de Apple llega a subasta como una reliquia del mito tecnológico estadounidense. Lo firmaron Steve Jobs y Steve Wozniak en 1976.
To whom it may concern. A quien corresponda. Así comienza el documento que, de hecho, sanciona el inicio de una era. El 23 de enero, Christie’s Nueva York ofrecerá al mejor postor el contrato de asociación original de la Apple Computer Company, redactado y firmado por los entonces poco más que veinteañeros Steve Jobs y Steve Wozniak. Saldrá al mejor oferente durante la venta We the People: America at 250: el valioso documento está estimado entre 2 y 4 millones de dólares.
Si es cierto que la evolución de la especie humana está estrechamente vinculada al progreso tecnológico, entonces no debe sorprender que hoy este contrato sea considerado una reliquia de nuestra época. California, mediados de los años setenta, dentro del Homebrew Computer Club, un grupo de ingenieros y soñadores que se reúnen para intercambiar esquemas e intuiciones, Steve Wozniak, ingeniero autodidacta con un talento excepcional para la electrónica, diseña por puro placer un ordenador compacto, económico, radicalmente distinto de los grandes ordenadores corporativos de la época. Wozniak no piensa venderlo. Lo construye para sí mismo.
Pero es Steve Jobs quien intuye lo que el otro no ve: no el valor técnico, sino el potencial cultural. Jobs comprende que ese circuito puede convertirse en un objeto deseable, un producto. En 1976 tiene 21 años, Wozniak 25. No tienen capital, no tienen oficinas, no tienen experiencia empresarial. Tienen un garaje —el de la familia Jobs, en Los Altos— y una decisión improvisada. El 1 de abril de 1976 firman el partnership agreement que da vida a la Apple Computer Company. Para reunir los primeros fondos, Jobs vende su Volkswagen Bus, Wozniak su calculadora HP. Con unos pocos cientos de dólares ensamblan a mano el Apple I: una placa base vendida sin monitor, sin teclado, sin carcasa. Un objeto incompleto, pero revolucionario.
El primer pedido llega de una tienda de electrónica, Byte Shop, que solicita cincuenta ejemplares, pagados por adelantado. En 1980 Apple sale a bolsa. Jobs tiene 25 años. La empresa vale cientos de millones de dólares. Pero la historia no es lineal: pocos años después, Jobs será apartado de la empresa que fundó. Regresará solo en 1997, cuando Apple está al borde de la quiebra, para transformarla definitivamente en una de las compañías más influyentes del mundo. Junto al documento en subasta habrá un borrador de la Declaración de Independencia estadounidense con diversas anotaciones de Rufus King, estimado entre 3 y 5 millones de dólares, así como varios retratos de George Washington y una carta autógrafa de Benjamin Franklin.
La subasta We the People: America at 250, en el Rockefeller Center de Nueva York, celebra los documentos y objetos que a lo largo de estos dos siglos y medio han contribuido a dar forma a la historia estadounidense (y global) y forma parte del marco más amplio de la Americana Week. La salida a subasta del documento de Apple subraya cómo la historia política y la tecnológica del nuevo continente están en realidad profundamente entrelazadas, poniendo de relieve el diálogo profundo entre la memoria institucional y el mito empresarial.